La Coral Villa de San Esteban ofrece un concierto al aire libre

lunes, 05 de octubre de 2020
MúSICA - La Coral Villa de San Esteban ofreció su concierto estival en un marco diferente a los escenarios habituales destinados a conciertos y celebraciones culturales, dando encanto a un rincón sanestebeño recientemente recuperado.

En su programa musical de En un rinconcito se inició con la pieza Zorongo, un canto y baile propio de Andalucía que cuenta con texto de Federico García Lorca y música de Vila. La segunda obra permitió al público viajar hasta África a través de su canto Amavolovolo, que en origen cantaban los niños que iban a la escuela porque pasaban por un pueblo que sufría un conflicto bélico y el sonido de los revólveres les producía miedo. Aunque su origen fue ese hoy la canción está considerada un canto de lucha por la paz. La Coral continuó con El menú, una pieza arreglada por el compositor vasco Arregui que, siguiendo la original alemana, escribió toda una carta de restaurante, muy variada e internacional (al comienzo de la obra el comensal pregunta al camarero por el menú y éste le suelta toda la retahíla). 

Siguieron internacionalizando el canto con la obra Kwangena thina bo, un tema keniano que significa "estamos unidos" y que suele interpretarse como bienvenida en las celebraciones familiares. 

Intercalando piezas más cercanas, el recital continuó con Esta tierra, obra del gran compositor español Javier Busto, que aunque es vasco dedicó esta obra a la esencia del paisaje castellano. 

Tres cantos nativos dos Indios Krao", una obra de Leite inspirada en los indígenas brasileños; no tiene un significado real sino que el compositor hace uso de los fonemas y sonidos que emplean los indígenas en su día a día para cazar, agradecer a la madre tierra, etc. Es una obra muy efectista porque nosotros, como otros coros, le añadimos en la primera parte de la obra una recreación de una tormenta en la selva (haciendo uso de pitos, palmas, sonido de distintos pájaros, etc.).

Entraron después en un repertorio más movido, acompañados de instrumentación, que iniciaron con el chotis La chulapona, la zarzuela de Federico Moreno Torroba y que continuaron con el mambo mexicano de Beltrán "¿Quién será?", que ha formado parte de bandas sonoras como "Cantinflas" y "Bailamos". Después eligieron la pieza Oye la música, una obra contemporánea de Althouse que es concebida como una oda a la música, al poder que tiene y cómo ésta acompaña a lo largo de la vida.

Como despedida eligieron la pieza Bitxintxo, una habanera vasca. Esta fue la canción más emotiva de la coral, porque era una de las canciones favoritas de Raúl Stoduto, director de la Coral Federico Olmeda de El Burgo de Osma, que falleció hace unos meses y quisieron, desde la coral sanestebeña, rendirle homenaje tanto a él como, ya que era el primer concierto post confinaminamiento, como a una miembro de la coral, Pilar Cerrada, que perdió la vida a causa de esta pandemia y al acordeonista sanestebeño ?Pepito?, otra víctima de la COVID al que también se echó de menos con su amor por la música y que hubiera estado seguro de los primeros en esta cita cultural.

Se cerraba así el círculo sobre este rinconcito con una canción, el Bitxintxo que se inicia diciendo En un rincón oscuro de un barrio de San Sebastián, aunque el escenario del concierto ribereño sea ahora un coqueto parque restaurado.

 

 

Informa Ana Hernando
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