Sergio Gómez Valencia, con Giuliana y Don Quijote a Verona

Sergio Gómez Valencia, con Giuliana y Don Quijote a Verona
viernes, 28 de enero de 2022

EDUCACIóN · El docente del CEPA Doña Jimena se ha formado en Italia dentro del proyecto Rights

Sergio Gómez Valencia es un sanestebeño de 35 años que imparte docencia en el CEPA Doña Jimena y que durante este curso ha participado en una experiencia enriquecedora, dentro del proyecto Rights en el que participa en el centro, con una jornada de formación en Verona, donde ha mostrado el potencia de Giuliana y Don Quijote, dos marionetas de San Esteban y El Burgo de Osma.

El joven ribereño estudió Magisterio de Educación Primaria en Soria y desde el 2009 lleva ejerciendo como maestro, primero en Navarra hasta 2016, cuando aprobó las oposiciones y le dieron como centro Doña Jimena, donde ya suma seis de sus 13 años de docencia.

San Esteban es su pueblo natal, donde además puede disfrutar también de su otra pasión, el ciclismo y donde puede desarrollarse profesionalmente en un centro de adultos donde prima el trabajo en equipo, como están demostrando en el proyecto El canecillo de Giuliana, “que supone un gran ejercicio de trabajo en equipo y de enseñanza entre iguales”, reconoce Sergio Gómez.

Este maestro recuerda cómo iban informando a los alumnos de lo que era el proyecto Rights, la construcción de una maleta con marionetas y su dramatización, y la suerte que tuvieron desde el primer minuto con unos alumnos que rápidamente “comenzaron a imaginar y a organizarse”. Gómez explica que entre el alumnado había carpintero, que se ofreció a realizar el escenario, una modista que pudo confeccionar las prendas, una peluquera que ayudó a realizar los peinados y un herrero que trabajo en los accesorios de los soldados. “Pronto empezaron a ponerse manos a la obra, los que sabían, enseñaban a los que no y el trabajo poco a poco avanzaba”, recuerda Sergio, quien reconoce que “todo eso representa muy bien a nuestros alumnos, son gente emprendedora, colaboradora y siempre dispuesta a enseñar y ayudar a sus compañeros”.

Contar con ese lujo de alumnado también ha permitido llevar trabajo avanzado a la última actividad internacional del centro, un viaje a Verona para participar en un congreso educativo y que fue “muy enriquecedor”, como él mismo explica, porque “supuso llevar con orgullo el nombre de Doña Jimena, mostrar las elaboraciones no sólo a los compañeros de otros centros de Castilla y León, si no a otros centros de Lituania, Polonia, Rumanía o Portugal”.

Durante su estancia en Verona, además de conocer otras experiencias, pudieron participar en un taller del grupo Favolavà, que es el que se encarga de hacer representaciones con marionetas y tiene gran experiencia y que enseñó al profesorado a realizar las marionetas, los vestidos, los peinados, pero también a hacer el escenario, a dramatizar, poner voz y a saber utilizar la música para enganchar al público, “cosa que hacían de una manera espectacular”, asegura Sergio, quien pudo disfrutar, junto al resto de docentes en una demostración en la que tenían a los niños y al público en general enganchados a la trama de principio a fin.

Mientras algunos centros acudían a este encuentro para aprender a realizar las marionetas, San Esteban y Doña Jimena ya iban con parte del trabajo hecho. Hasta tal punto que Giuliana y Don Quijote también embarcaron rumbo a Verona e incluso compartieron experiencias con la propia Julieta. 

“Quedaron alucinados del trabajo de nuestros alumnos y cuando les expliqué cómo lo habíamos realizado me dieron la enhorabuena por tener unos alumnos tan polifacéticos”, añade este maestro quien intercambió experiencias y dudas, pero donde destacó “el gran ambiente que hubo entre los compañeros”, de donde surgió la promesa de poder realizar alguna actividad entre centros en el futuro.

El proyecto Rights llegó a Doña Jimena apenas una semana antes del gran confinamiento provocado por la pandemia, pero en apenas un mes las marionetas estaban hechas y fueron los propios alumnos “los profesores encargados de explicar el proceso y al tener experiencia en sus oficios, no encontramos gran dificultad”. 

Además los alumnos demostraron una gran generosidad y “los San Esteban se ofrecieron a ayudar y colaborar con los alumnos del Burgo, como no podía ser de otra manera”, apostando por el trabajo en equipo de todo el centro. Por si fuera poco, “ante cualquier duda, los alumnos se encargaban de solventarlo, todo fue sobre ruedas y muy enriquecedor tanto para ellos como para el profesorado”, añadió.

El alumnado de Doña Jimena es un ejemplo de un centro trabajador e integrado, porque como reconoce Gómez, “los alumnos aprenden de sus maestros, por supuesto, pero sobre todo aprenden más de sus compañeros, de sus iguales, y además, en este proyecto pero también en el día a día, nosotros, como sus profesores, también hemos aprendido de ellos, de su sabiduría, de su experiencia ante la vida”, manifiesta satisfecho ante un centro que es un ejemplo.

Informa Ana Hernando