La realidad de la mujer rural a través de la gran pantalla

jueves, 04 de noviembre de 2021
CULTURA - Celia Viada protagoniza IV Ciclo de Cine y Mujeres Rurales organizado por Tierras del Cid en El Burgo y San Esteban

El cine siempre es una puerta, un escaparate a una realidad a la que en ocasiones hay que reforzar la mirada, como ocurre con el papel de la mujer en el mundo rural y que durante dos días ha demostrado la asociación Tierras Sorianas del Cid en su IV Ciclo de Cine y Mujeres Rurales llevado a cabo en El Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz, con el apoyo del Ministerio de Agricultura.

Una de las grandes protagonistas ha sido la cineasta Celia Viada, una joven madrileña que reconoce que es importante volver la mirada hacia el mundo rural. Y lo dice ella que, nacida en 1991 en Madrid, se siente vinculada a Asturias por razones familiares y desde allí era donde quería “contar 

alguna historia de mujeres y este silencio que un poco que llevan con ellas”. Así presentó ante el auditorio local La calle del agua, una película con la que intenta franquear ese muro y documentar y visitar los lugares de su memoria, a través del pueblo de su abuelo.

“Tenía todos los ingredientes que quería para contar esta historia”, ya que su película recuerda la vida de una fotógrafa asturiana, con una vida fascinante “y que viene del mismo lugar de mis orígenes y raíces”, por lo que no tuvo problemas en acceder a las casas del pequeño pueblo asturiano de Corao y a material de archivo con el que articular su historia visual.

El papel de la mujer en el cine “es un tema que me interesa”, destaca Viada, quien pone como ejemplo la gran diferencia a la hora de abordar la manera de acercarse a lo rural de hombres como Buñuel y Berlanga o mujeres como Ana Mariscal, la primera directora del cine español, con su película El Camino. “Ellla tiene una sensibilidad y acercamiento a los personas y espacios que representa una mirada femenina”, explica esta joven directora.

Por eso, como puso de manifiesto durante estas jornadas de Tierras del Cid, “desgraciadamente sigue siendo necesaria una reivindicación” tanto para sus películas como para estas figuras.

Su obra La calle del agua está dentro del catálogo que lleva el Ministerio en esta cuarta edición y se mostró satisfecha de que se haya incrementado el número de pueblos donde se proyecta el ciclo en una apuesta por el cine “hecho por mujeres”, poniendo ejemplos de cineastas noveles que llegan en este momento con sus historias, como Ainhoa Martínez o Margarita Ledo o incluso ella misma, que se centran en lo rural, “cada una desde un punto de vista de España diferente, con muchos recovecos”, añade.

Un sector filmográfico rural que sigue creciendo según Viada, porque “me parece que cada vez interesa más el ámbito rural en el cine tanto de ficción como de no ficción” y por eso a veces también es importante la mirada desde fuera, como es su caso, de una joven urbanita con un pasado rural.

En su caso, esta pequeña localidad cercana a Cangas de Onís, donde sitúa la película, era el pueblo de su abuelo al que ella regresaba de vacaciones. “Yo me he criado en la ciudad, pero tengo cercanía hacia el pueblo y a la vez cierta barrera y distancia para entender esa realidad”, afirma asegurando tener “vida de urbanita”.

Por eso hizo un gran trabajo previo, aunque agradece que en el mundo rural “he sentido que me abren las puertas completamente” ya que también se congratulan de que “contemos esas historias y coloquemos el pueblo en el mapa”. Así que tanto con su película como con un cortometraje previo que realizó también de temática rural, “he recibido una gran acogida y mucho apoyo por parte de la gente con la que he trabajado y he filmado”, aseguró.

Sobre su papel como cineasta destaca que le interesa especialmente “reivindicar la obra de la protagonista”, una mujer que tiene una vida interesante y que su mirar de 1914 podría estar de plena actualidad. “Fue una mujer pionera de la fotografía que retrata el mundo rural”, en referencia a Benjamina Miyar, una mujer que rompió todos los clichés y que siempre trabajó en el pueblo. “Nunca salió de ahí”, explica Viada, mientras añade que todas las imágenes de Miyar “muestran una ruralidad moderna, avanzada”, por lo que todavía cobra más importancia “reivindicar eso en contra de la imagen de la ruralidad más pobre”.

La calle del agua se centra en Corao, que ha tenido un retroceso en este siglo de vida, ya que en los años 20 tenía, como muchos pueblos de la España Vaciada, un descenso de habitantes. “Antes había más profesiones y cada uno vivía de lo suyo”, explica Viada, mientras que ahora apenas hay otra opción que turismo, para una comarca que está cerca de paisajes de gran belleza como los Lagos de Covadonga. “Creo que esta ha sido un problema en España”, lamenta la cineasta en referencia a la falta de infraestructuras y por eso pide a las Administraciones que “se tienen que tomar medidas políticas serias para repoblar”.

 

 

 

Informa Ana Hernando
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