Virginia Moreno, una pasión por las motos y el Lairón desde niña

lunes, 09 de marzo de 2020
DEPORTES - La corredora de motocross de San Esteban de Gormaz compagina su trabajo con su pasión por las dos ruedas

Las aficiones se pueden cambiar a lo largo de los años o mantener vivas desde niñas, como le ha pasado a Virginia Moreno Hernando, esta joven de 33 años de San Esteban de Gormaz, quien desde los cuatro años ha crecido con el olor a gasolina y el ruido del rugir de las motos asociados al Motoclub Lairón y al circuito Cabeza de Perro de San Esteban de Gormaz, donde subía desde niña con su padre, que formaba parte del motoclub.

Desde entonces fue gestándose esa pasión y aunque si por ella hubiera sido habría contado con una moto desde ese momento, el miedo familiar a que le pasara algo le fue retrasando el contar con su propia moto, aunque no le impidió que supiera montar, ya que, como reconoce “al ser la pequeña unos me enseñaban a montar, otros a arreglar la moto” y se fue metiendo en ese mundo de las dos ruedas hasta que con 12 años tuvo su primera moto.

Todavía no era una moto de competición, pero eso no le frenó, porque no dudó en introducirla en el circuito como si pudiera correr con ella, “hasta que se me partió por la mitad”, reconoce, mientras recuerda que con 14 años y todos sus ahorros, se compró su primera moto de competición. “No sabía a donde ir”, recuerda emocionada sus primeros metros con su nueva compra por el circuito Cabeza de Perro de San Esteband e Gormaz.

“Desde entonces siempre ha seguido compitiendo”, explica esta joven de San Esteban que trabaja en Madrid de lunes a viernes para un estudio de arquitectura y que compagina su trabajo con su gran afición, las motos y la dedicación al motoclub Lairón de San Esteban, que preside desde hace unos años.

Y a ello ha ido sumando títulos y carreras, y logros deportivos, aunque este año haya tenido que hacer un pequeño parón porque no tiene tiempo suficiente para poder preparar y entrenar su cuerpo para llegar a una carrera en buen estado de forma, “aunque sigo tocando la moto o el mundo de las motos todos los fines de semana”, de hecho reconoce que muchos sábados y domingos trabajan de manera voluntaria junto a otros socios del motoclub sanestebeño en tener el circuito perfectamente preparado para que otros lo puedan disfrutar, pero sabe que así difunde el cariño por un mundo que para ella lo es todo.

Además no solo como corredora o aficionada, sino también al frente de la directiva del Motoclub ribereño, reconociendo que el hecho de ser chica y joven le supone, no dentro del club de San Esteban, sino en algunas reuniones, un doble hándicap, porque “te miran como diciendo ésta que sabrá” y eso le da rabia porque desde niña lleva dentro de un mundo que conoce perfectamente. Afortunadamente en el Cabeza de Perro o en los circuitos “no he sentido nunca discriminación” y reconoce que ha corrido tanto con chicos como con chicas por igual, disfrutando en cada carrera.

Lamenta también que no hay más apoyo a un deporte como el motocross, y considera que si hubiera más publicidad o la televisión retransmitiera más carrera sería más fácil lograr captar a más aficionados y público, como ha pasado con moto GP, donde la visibilidad que ofrece la televisión y el apoyo de las grandes marcas permita que resalte sobre otros deportes.

Aunque en estos momentos el mundo del motocross vive una buena época, gracias a la victoria de Jorge Prado, al actual campeón del Mundo, un español que permite que la prensa y los aficionados comiencen a creer en él y se pueda tener más difusión de un deporte que, en San Esteban de Gormaz, forma parte de la infancia de muchos jóvenes.

Un deporte mayoritariamente de participación femenina, aunque como explica Virginia, “cada vez hay más”, recordando peores épocas del motocross de féminas, como el año que estaba peligrando esta categoría del Campeonato de España y donde ella misma, junto con otra corredora, tuvo que insistir, convencer y luchar para que no se suspendiera la prueba, poniéndose al frente y logrando que finalmente hubiera un parrilla de 13 o 14 chicas para lograr mantener esta prueba también con participación de mujeres.

Hoy en día Virginia Moreno no entendería su vida sin las motos, “para mi es una forma de vida”, reconoce haciendo referencia a su círculo de amigos creado gracias a su misma afición, con los que se pasa el fin de semana, llevan a cabo entrenamientos, comen, disfrutan de distintas pruebas y competiciones, pasan los días y comparten “esta manera de vivir”.

Motos y San Esteban, dos palabras que no olvida esta joven piloto durante toda la conversación, porque  se siente también muy orgullosa del motoclub Lairón y del Circuito Cabeza de Perro de la localidad que casi todos los fines de semana tiene preparados para que se puedan llevar a cabo entrenamientos y distintas pruebas, sabiendo que cuesta mucho esfuerzo, sacrificio y esfuerzo estar allí cada día para que San Esteban de Gormaz tenga espacio en el mundo de las dos ruedas, gracias al trabajo de unos aficionadas que luchan por mantener vivo este deporte.

Informa Ana Hernando
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