El proyecto empresarial de tres generaciones

El proyecto empresarial de tres generaciones
martes, 3 de enero de 2017

ECONOMíA · El abuelo de los actuales propietarios puso en marcha este negocio ubicado en el corazón de San Esteban, que se ha convertido en un edificio emblemático y querido

Los García de Cárdenas son una familia muy querida y conocida en San_Esteban de Gormaz, una localidad que ayer se acercaba conmocionada y con tristeza hasta la zona de la fábrica de harinas, contemplando con desolación los daños causados por el incendio.

Muchos de los vecinos que observaban la tragedia habían trabajando en alguno de los negocios que puso en marcha el padre de los actuales propietarios, Javier García del Valle y entre los asistentes la expresión era la misma, «que espanto, con lo que han trabajado por volverla a poner en marcha», afirmaban.

Y es que la historia de la fábrica de harinas se remonta al abuelo de los actuales propietarios, Isaac García Alonso, que incluso fue alcalde de la localidad en los años 1926-31.  Un emprendedor que vivió años como la llegada del teléfono a San Esteban de Gormaz, de ahí que su número fuera el primero que instaló la compañía Telefónica en la localidad ribereña.

Una familia de empresarios, ya que uno de sus hijos, Javier García del Valle montó distintos negocios en la localidad, como la fábrica de harinas y otras industrias en el primer polígono industrial sanestebeño, Las Naves, que para los más mayores siguen siendo “de Javier”.

Y es que Isaac junto a su hijo Javier montaron este negocio que hoy sigue funcionando con el nombre de hijos de Javier García del_Valle, bajo la dirección de dos de sus hijos, Jaime y Pablo García de Cárdenas.

Una familia de emprendedores y empresarios que ya en 1905 compraron la primera dinamo para producir luz y alquilar el salto de agua del Duero con el que montarían en los años 20 una fábrica de harinas en un edificio alquilado. Hasta allí llevaron unos molinos comprados en Alemania, que todavía conservaban en las instalaciones, como explican a los alumnos de los centros escolares cuando visitan esta empresa, una de las pocas que queda en la región, y para los que siempre han tenido las puertas de su negocio abiertas.

La historia de una molienda que comenzó en molinos de piedra, siguió con la electricidad y acabó siendo una harinera puntera.

Bajo la dirección del padre de los García de Cárdenas, Javier, se compró el edificio en el año 1946, ubicado en el corazón de San Esteban de Gormaz, con el aprovechamiento de las aguas del Duero en el canal que abastece su consumo y que crea una bella estampa en los Sotillos de San Esteban de Gormaz, cuando el Duero cruza la villa ribereña.

Los primeros trabajos se centraron en la molienda del trigo y Cataluña, Valencia, Galicia y Madrid fueron los centros de exportación a los que abastecían desde San_Esteban de Gormaz. De hecho ayer algunos camioneros seguían el trabajo de los bomberos, guardias civiles y responsables de consolidar el edificio prácticamente con lágrimas en los ojos, al igual que algunos empleados, porque muchas familias de la localidad trabajaron de manera directa o indirecta para la fábrica de harinas.

Pioneros en el sector llegaron a ser punteros a la hora de contar con transporte neumático en sus instalaciones y ya en los años 50 trabajaban por el aire, haciendo más fácil y productivo el trabajo.

Muchos vecinos saben de los años difíciles que han tenido que pasar Pablo y Jaime al frente de este negocio, lograr remontar esta saga empresarial «basada en el compromiso con la calidad del producto y el servicio al cliente». Precisamente ayer, sus clientes eran a los que dedicaban sus primeros pensamientos.

Han pasado décadas difíciles, con fuertes inversiones para modernizar esta empresa, tanto en el sistema de molienda como buscando nuevas formas de producir, como el salto de agua, que ampliaron hace unos años y que fue una inyección económica para este proyecto que renacía entre el sueño por recuperar el trabajo y la apuesta de futuro.

Años después de ser reabierta la fábrica de harinas por sus hijos, decidieron apostar por nuevas energías, con la construcción de la central hidroeléctrica, un salto de agua capaz de generar electricidad para la producción empresarial.

Pero su empeño empresarial y sus ganas de seguir apostando por el negocio familiar les llevaron también a buscar nuevas vías de negocio y así llevaban años buscando nuevas harinas, con nuevos productos, sin perder la base del cereal, que ha alimentado a la Ribera soriana durante siglos, pero buscando nuevos mercados, como harinas ecológicas.

Hoy se pueden encontrar entre sus productos harinas de centeno, trigo, avena, cebada, garbanzos, lentejas, guisantes, harinas de trigo sarraceno y otros experimentos con cereales menos frecuentes como la espelta. Sabían que era un mercado quizás minoritario, que requiere de seguir moliendo en piedra, pero también un sector en alza y de hecho habían firmado buenos contratos con clientes interesados en la producción de calidad que se obtenía en San_Esteban de Gormaz.

Con molienda tradicional, en piedra o con martillo, la fábrica de harinas de San Esteban de Gormaz suma más de un siglo de historia y junto a ellos han caminado cientos de sanestebeños que han trabajado en la empresa y se han sentido como una familia.

Ayer, cuando las llamas convertían el sueño de dos hermanos en tragedia, eran muchos los que les arropaban y los que confiaban en que en breve este negocio, emblemático en San_Esteban de Gormaz, vuelva a abrir sus puertas y resurja, como el Ave Fénix, para seguir apostando por productos de calidad con garantía.

 

Informa Ana Hernando