Dos semanas para producir y menos de un año para la harinera
ECONOMíA · El jueves 29 estuvieron reunidos con los responsables del peritaje y aseguran que «San Esteban me ha tocado el corazón».
A pesar del mazazo sufrido con el devastador incendio de la fábrica de harinas de San_Esteban de Gormaz, los responsables de la misma mantienen el deseo de volver a poner el pie el negocio lo antes posible.
La jornada del jueves fue un día largo y duro, lleno de reuniones, entre ellas con el perito de la compañía aseguradora, que estuvo analizando lo sucedido, observando los daños, estudiando la póliza y que emitirá un informe que se cotejará con el que lleven a cabo los responsables de la propia empresa.
Aunque no se atreven a poner fecha concreta, porque depende de la situación del peritaje y valorar los fondos con los que se cuenta para llevar a cabo su idea de continuidad del proyecto empresarial, García de Cárdenas anunció que en la jornada del mismo viernes, se enviará una nota a los clientes y proveedores para confirmar su deseo de continuar y afirma que «se tomarán las medidas para no dejar a nadie sin provisiones».
Las soluciones pasan por trabajar de manera temporal en otras fábricas de harinas que alquilen sus instalaciones, y trabajar en una parte de la empresa que no se vio afectada directamente por las llamas, como es el caso de la zona de envasado y molino de piedra, «que habrá que limpiar y poner en marcha», explicó García de Cárdenas.
Con el molino de piedra recuperado se podrá trabajar, aunque cambiando los sistemas de producción, y quizás necesitando más mano de obra, pero se marcan un plazo bastante corto.
«Queremos ver si tenemos arreglado el silo en un plazo de dos o tres meses y antes de un año contar con una nueva fábrica», afirmó uno de los propietarios de la compañía. Por eso los trabajadores, que cuando se enteraron del incendio se mostraron consternados, fueron informados por los propietarios del deseo de continuar trabajando, para tranquilizarles y contar con su trabajo.
«La idea general es que no se vaya nadie», confirmó García de Cárdenas, quien manifestó que una de las intenciones es que en una semana o dos se pueda volver a utilizar el molino de piedra, aunque debido a los daños y destrozo de los silos de trigo se tenga que realizar el trabajo con un sistema más manual, para el que necesitarán más mano de obra. Por eso quiso tranquilizar y agradecer a los trabajadores su cariño, «hay gente que lleva mucho tiempo, somos como una familia», explicó Jaime García, quien reconoció que algunos trabajadores se sentían tan tristes como si se hubiera quemado su casa.
«Queremos seguir con la fábrica», reitera Jaime García de Cárdenas, quien explica que aunque en otros lugares se pueden encontrar fábricas de segunda mano más pequeñas, la voluntad de la empresa es «hacer una nueva aquí, en San_Esteban», asegura, a la vez que reconoce que «yo tengo el corazón aquí, San Esteban me ha tocado el corazón», en referencia todas las muestra de apoyo y cariño de estos dos días. El cariño ha llegado no solo desde San Esteban sino desde toda la comarca a través de clientes, vecinos y agricultores.
La fábrica de harinas facturaba en torno a 1,3 millones de euros anuales y en estos momentos estaba creciendo tanto de ingresos como de producción, sobre todo gracias a los nuevos productos. De hecho la semana pasada se habían realizado pruebas de espelta en cilindro.
Su deseo es volver a poner en pie este negocio, que tiene las bases en el siglo XIII cuando se construyó el canal, para servir de batán, y que supone la tercera generación de empresarios. Ahora todo depende de «los fondos con que contemos», explican.
Mientras los responsables desarrollaban largas jornadas de trabajo, el humo seguía saliendo del interior de la fábrica derruida, y el olor se extendía por San_Esteban. Los bomberos, que estuvieron realizando rondas para revisar, explicaron que se trata de un humo normal, que todavía puede salir durante más días.
Jaime García seguía agradecido a todas las muestras de cariño y llamadas, entre ellas la de la alcaldesa de la localidad, María Luisa Aguilera, responsables de la Diputación Provincial de Soria, la propia Consejera de Agricultura, el director general de Industrias Alimentarias y la Directora General de Trabajo, los tres de la Junta, así como a bomberos, Guardia Civil, vecinos y responsables de la Caja Rural de Soria.