Tropas del Cid conquistan La Alcarria: tierra de nadie dominada
EDUCACIóN · Los alumnos del CEIP Virgen del Rivero y la Escuela Hogar Alfonso VIII de San_Esteban de Gormaz recorren la ruta de Alvar Fáñez en un viaje educativo, cultural y deportivo.
Hay territorios pensados para la conquista y para las grandes obras de la literatura, eso ocurre con La Alcarria, tierra cantada por Camilo José Cela y luchada por Rodrigo Díaz de Vivar que ha encontrado en los alumnos de 5º y 6º de Primaria del CEIP Virgen del Rivero y la Escuela Hogar Alfonso VIII de San Esteban de Gormaz unas tropas leales para librar mil batallas.
Este año su aventura les ha llevado, pedaleando como acostumbran en bicicleta de montaña por las localidades alcarreñas del señalizado Camino del Cid: Jadraque, Sigüenza, Castejón de Henares, Hita y Guadalajara, han sido su destino. Una tierra de nadie, que como todo lugar que visitan las huestes del Cid, conquista y se convierte en su nuevo aliado.
Porque las rutas en bicicleta que se promueven anualmente desde estos centros escolares buscan ser un auténtico intercambio cultural, literario, geográfico e integración de escolares con estudio y análisis del Poema épico de la literatura española, el “Cantar de Mio Cid”.
Durante cuatro días, 60 niños, 10 profesores y 6 colaboradores han vuelto a demostrar que los héroes a veces se salen del papel para montarse a lomos de bicicletas.
Una actividad que les lleva por nuevos caminos y veredas y que permite que los chavales interactúen con el entorno, profundicen en el conocimiento literario, pero también histórico, medio ambiental, paisajístico y, sobre todo, estrechen lazos de convivencia aprendiendo a superar dificultades y ayudar a sus compañeros.
Seguro que de ellos también diría Minaya Alvar Fáñez, ¡Dios que buen vasallo, si tuviese buen señor!. Aunque aquí los sanestebeños parten con ventaja, porque ellos cuentan con buen señor, un Vidal Lamata Izquierdo que se convierte en el mismísimo Cid Campeador para arengar a sus chavales a lograr nuevos retos, a superarse y a ver cumplido un sueño que comenzó hace décadas y que sigue llevando el nombre de San Esteban de Gormaz, por caminos, ciudades y fortalezas.
El viaje partió de San Esteban de Gormaz hasta Sigüenza, para recorrer allí los primeros 12 kilómetros del viaje. Las siguientes etapas fueron más duras: 60, 70 y 30 kilómetros respectivamente en un puente que les llevó a pedalear durante 172 kilómetros por la peligrosa ruta medieval de la Tierra de Nadie y donde ellos llevaron a escena el sainete Otro día de mañana piensan de cabalgar, un homenaje al jugar sanestebeño autor del Cantar del Mio Cid.
Y si la literatura ha regalado los versos de este poema épico, los alumnos de San Esteban de Gormaz cada año regalan una pasión por sanes, que plasman en camisetas y contagian en pueblos cidianos como Hita, Jadraque, Guadalajara, Sigüenza o Castejón de Henares. Estrechan lazos entre vecinos y autoridades, de hecho durante este viaje fueron recibidos por los responsables políticos de manchegos y demostraron en el torreón que los chavales tienen alma y pasión, dos ingredientes fundamentales para seguir colocando San_Esteban de Gormaz en el mapa y haciendo de cada viaje una nueva aventura.
Educar fuera del aula, formar en valores, aprender en el terreno y otras muchas ventajas hacen de este proyecto educativo un reto cada año, en el que hay que superar papeleos, permisos, autorizaciones y problemas técnicos, pero que se arropa con mimo porque permite que, generación tras generación, los escolares hayan conocido la historia a través de la bicicleta: El Cid, la Afrenta de Corpes, los Comuneros, Almanzor, Atalayas, Celtíberos, Ruta Jacobea de la Lana, Virrey Palafox, Señoríos del Cid, Merindades, Alvargonzález, Románico, la Expo de Zaragoza, apoyo a la candidatura olímpica de Madrid2016, Don Quijote de la Mancha y una larga lista que hacen que se haga cierto el Cantar cuando dice que “los de San_Esteban siempre mesurados son”.
Salones de plenos, Ayuntamientos y centros culturales han abierto las puertas a estos chavales que se crecen en las rutas, que superan dificultades y obstáculos y que están cumpliendo quizás el último ciclo de este proyecto. Con en cansancio en la mochila pero con la ilusión de volver a marcarse retos que superar amenazan con que sea la última etapa de este largo viaje. Ojalá solo sea un mal sueño, porque quedan muchos caminos y veredas por explorar, y porque hoy todavía hacen falta muchas huestes cidianas para sacar las aulas a la calle, para llevar durante cuatro días el nombre de San Esteban por rutas histórica y por dar un regalo envuelto en deporte a los que siempre se muestran «fuertes como toros».