Normalidad en el ciclo de la uva
ECONOMíA · Se estima que si el tiempo no altera la producción actual este año la recogida de la uva se produzca en los primeros días del mes de octubre, la fecha habitual para la recolección frente al adelanto sufrido en la pasada campaña
Aunque todavía quedan unos dos meses para la vendimia, las predicciones por el momento son positivas, siempre y cuando la climatología no juegue una mala pasada a los viticultores en esta recta final del verano, como explica el enólogo y responsable de Bodegas Castillejo, Jerónimo Contreras.
«Ahora mismo la uva está muy bien», afirma, asegurando que el fruto se encuentra dentro del ciclo normal y que se estima una cosecha muy buena, tanto en cantidad de uva como en calidad, ya que el fruto «viene muy bueno», explica Contreras.
La calidad de la añada por tanto se espero muy buena y hasta el momento la sanidad del fruto también hace pensar en una buena uva cuando comience la vendimia dentro de aproximadamente dos meses.
Ahora la climatología es la que hará estar pendiente a los bodegueros y viticultores de la Ribera del Duero soriana, ya que «dependerá de cómo venga septiembre», afirma Contreras, quien reconoce que el campo está evolucionando muy bien.
Si el próximo mes evoluciona como suele ser habitual en septiembre lo normal, según explican desde Bodegas Castillejo es que no haya retraso en la vendimia y pueda recogerse el fruto en la primera semana de octubre, un periodo bastante habitual, cercano al puente de la Virgen del Pilar, aunque el año pasado se adelantó la vendimia y comenzó la recogida entre el 28 y 29 de septiembre, en unas fechas cálidas del último mes del verano, en el conocido como veranillo de San Miguel.
Por eso hay que confiar en que el campo siga evolucionando como hasta ahora y todo hace pensar en que siga haciendo buena temperatura durante el mes de agosto, aunque el ideal para el viñedo sería que lloviera entre diez y doce litros a finales de este mes, especialmente para mejorar los cultivos de secano.
Como siempre, los viticultores tendrán que estar pendientes del cielo y confiando en que los peligros estivales no arruinen la que podría ser una buena cosecha, especialmente las granizadas estivales, que tanto daño han hecho ya en algunos cultivos del suroeste de la provincia.
Afortunadamente en los viñedos, estas primeras granizadas «no nos ha tocado nada», asegura el responsable de la bodega de Castillejo de Robledo, quien explica que en las plantaciones que introducen su fruto en la bodega «no ha habido ni en cantidad ni en calidad, tienes que buscar mucho para ver un impacto». Aunque saben que «ahora un pedrisco puede quitarnos calidad de cosecha» y por eso confía en que se cumpla el refranero castellana, que reza «aguas en agosto, miel y mosto» y puedan tener un septiembre tranquilo.
Entre los riesgos de una helada temprana en el mes de septiembre el viñedo puede sufrir con una reducción de su ciclo, aunque en la comarca de Castillejo esa posibilidad es más remota debido a la altitud del terreno y aunque alguna vez ha ocurrido, no es lo habitual.
Si todo sigue así, mejorará los resultados de la cosecha de 2015 en Ribera del Duero, que fue de muy buena calidad, pero de escasa producción, con una drástica reducción de kilos de uva con respecto a la campaña anterior. De hecho en 2014 se recogieron 122 millones de kilos de uva según los datos facilitados por el consejo regulador frente a los 88 de la añada 2.015.
Una fuerte disminución de la producción, especialmente si se tiene en cuenta el incremento del número de hectáreas que se sumaron en la pasada campaña a la producción. Entre los problemas de la vendimia de 2015 está las lluvias que redujeron la fertilidad del fruto en plena floración, la fuerte sequía que afectó al resto de la temporada y las altas temperaturas durante gran parte del verano en muchos puntos de la Ribera del Duero, también en la provincia de Soria.
A pesar del descenso en la producción con respecto al año 2014, lo cierto es que según reconoce el C.R.D.O. Ribera del Duero las cifras de la pasada campaña suponen un 0,7% más que la media de los últimos años.
Con los datos de la última campaña, los rendimientos medios rondaron los 4.000 kilos por hectárea, según los datos facilitados por la Denominación de Origen. Quizás el hecho de que la Ribera del Duero sea de las últimas Denominaciones de Origen españolas en recoger su fruto permita hablar de la calidad que se obtuvo en la añada 2015 a pesar de la escasa producción.
Las bodegas pueden comenzar a presentar los vinos elaborados con unas uvas muy equilibradas entre acidez, tono alcohólico, y una cantidad alta de taninos dulces, que son el sello de identidad de Ribera del Duero.
Aunque este año se estrena la nueva legislación sobre viñedo, con los datos del pasado año, en el mes de septiembre podrían volver a darse cita 8.350 viticultores y 264 bodegas que participaron en el 2015 en la campaña de vendimia, que afectó a 22.043 hectáreas, la mayor parte de ellas de variedad de uva tempranillo.
De hecho, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, responsable de velar por la excelencia de los vinos Ribera del Duero, realiza cada año una calificación de la añada con el objetivo de determinar la calidad de los vinos de la región. Para ello, cuenta cada temporada con un Comité de Calificación de la Cosecha, que lleva a cabo una cata a ciegas de varios vinos representativos de la región y califica la añada como Deficiente, Regular, Buena, Muy Buena o Excelente.
Y en la reunión que tuvieron en abril de este mismo año, en la sede del Consejo Regulador, ubicado en la localidad burgalesa de Roa, los mejores sumilleres de España califican, con la unanimidad del pleno, la cosecha de 2015 como Excelente.
Los vinos de esta añada 2015 poseen una impresionante intensidad colorante, gracias a las excepcionales condiciones lumínicas de la maduración, con matices muy violáceos y ribete estrecho. En fase olfativa presentan importantes tonos frutales, especialmente en la gama de los frutos negros, así como algunos tonos minerales y especiados. Por su parte, en la fase gustativa, los vinos se definen por un muy buen equilibrio y un potencial tánico alto, caracterizado por taninos dulces que denotan la buena maduración fenólica de las bayas.
Una añada que recuerda mucho a la cosecha de 2005, con los toques de equilibrio y fruta propios de la de la vendimia 2011.
Superar esos datos positivos es el trabajo actual de los viticultores que trabajan en las viñas y de los enólogos que observan el campo, analizan cada producción y confían, mirando al cielo, que la climatología no les juegue una mala pasada, y se pueda seguir brindando con un Ribera del Duero de alta calidad y buena producción que permita mejorar la pasada campaña.