La quinta modificación presupuestaria anual divide al pleno
PLENOS · El PSOE solo contó con los seis votos de su grupo frente a los votos en contra del PP y la abstención de AMISE
El Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz celebró el pasado 25 de julio un nuevo pleno ordinario en el que, entre otros puntos, se llevó a aprobación de la cámara la quinta modificación presupuestaria de las cuentas para 2016, lo que dividió a los grupos con representación en el Consistorio.
La modificación se centra en 162.631,37 euros que, según se explicó en la sesión plenaria vienen motivados por el incremento de la recaudación del_IBI de urbano, la subvención de 40.000 euros del Ecyl para proyectos de infraestructuras turísticas y contratación de personal y aprovechamientos de fincas de Rejas de San_Esteban, y se destinarán, entre otras partidas a pavimentaciones y contratación de personal.
Según explicó la alcaldesa sanestebeña, María Luisa Aguilera, «vamos a utilizarlos por y para nuestro pueblo» y aseguró que «no es gastar, es invertir y en un pueblo es motivo de orgullo», manifestó.
Según Aguilera el objetivo de las pavimentaciones se ha centrado en el casco histórico y próximamente llegarán obras al resto de pueblos del municipio.
La propuesta salió adelante únicamente con los seis votos a favor del PSOE, frente a los votos en contra del PP y la abstención de AMISE.
Para el concejal del grupo AMISE, Faustino Hernández, «así no hay quien siga un presupuesto» y lamentó no se haya presentado un presupuesto veraz, en base a las numerosas modificaciones y a la falta de previsión. «Un ente público tiene que saber a dónde va el dinero y dice mucho de la gente que trabaja así», manifestó Hernández, quien puso como ejemplo una partida de más de 25.000 euros destinada a parques y jardines que se ha dedicado a aceras en la travesía de la localidad o en las piscinas.
El Partido Popular, por su parte, mostró su rechazo y votó en contra de esta modificación, porque, según declaró el portavoz del grupo, Millán Miguel, se hacen excesos en las obras y consideró que esta forma de presentar las cuentas «lo que están haciendo es que nadie les controle».
Miguel reiteró la falta de previsión y puso como ejemplo la obra de las aceras de la Avenida de Valladolid, que calificó como «la mayor chapuza que se ha hecho en la historia», manifestando que en el presupuesto no se incluía la partida de hormigón o el alcantarillado a dos aguas, que junto con el cambio de color de la baldosa no se asemeja a lo que existía anteriormente.