Un ciento para matar un gorrino

Un ciento para matar un gorrino
jueves, 29 de mayo de 2014

ATAUTA · Los vecinos e hijos del pueblo de Atauta revivieron sus tradicionales matanzas, en una fiesta que permitió reunir a un centenar de atautecos en el pueblo en una fiesta.

Un centenar de vecinos de Atauta celebraron un fin de semana sus tradicionales matanzas, manteniendo viva así esta fiesta que permite reunir en el pueblo, en un fin de semana invernal, a vecinos e hijos de la localidad, que residen habitualmente fuera.

Una buena razón para volver al pueblo y juntarse todos, porque desde el viernes ya se notaba el movimiento de atautecos que habían regresado a su localidad de origen o infancia, para compartir trabajo, mesa y mantel con sus convecinos.

Después de seis años, esta celebración, en el inicio de la primavera, ha permitido superar una cifra mítica, la centena, aunando a grandes y pequeños a vivir un día de fiesta y volver a demostrar la unión de todos sus vecinos.

Entre los asistentes se repartió todo el trabajo, cumpliendo con la normativa y con el rito del sacrificio porcino. Un cerdo de lujo para unos comensales que llegaban con ganas de degustar estos manjares y mantener vivos oficios y tradiciones que los más mayores conservan intactas.

Así después del sacrificio del animal como marca la nueva legislación sanitaria enviaron una muestra de carne a analizar, antes de degustar ni una pieza del puerco. Una matanza que se inicia a primera hora de la mañana y que permite a los hombres y mujeres diversificar los oficios, mientras unos cuelgan a los animales o recuperan fuerzas tomando unos licores en la plaza de Atauta, las féminas se encargan de limpiar las tripas para hacer los chorizos o de preparar las morcillas, la primera tarea de los matanceros.

Pero también tienen que preparar los locales municipales para acoger a tantos comensales, preparar mesas y elaborar el primer menú de un fin de semana matancero que realmente sirve de excusa para reunir a todos los vecinos y mantener una buena razón para volver a juntarse todos.

Tras chamuscar al cerdo se cuelga en una casa vieja para que se oree y pueda ser posteriormente estazado, consumido y guardado para ser base de las meriendas que puedan realizar desde la asociación cultural durante otras fiestas del año.

Para ir abriendo el apetito, qué mejor que almuerzos con carnes a la brasa con los que calentar motores para la comida y recuperar fuerzas en un frío fin de semana de inicio de primavera, que aunque no invitaba a pasar tiempo en la calle, era la mejor temperatura para la matanza.

Primera viandas degustadas en la comida del sábado hasta que reciben el visto bueno de la carne del cerdo que han sacrificado y que sirve ya de alimento para el resto del fin de semana, en una cita gastronómica y social que demuestra la unión de estos vecinos de la localidad de Atauta.

Todavía les quedaban ahora horas de trabajo, para hacer los chorizos o para envasar al vacío las piezas de carne que conservarán para volver a reunirse todos en el bar de la asociación en el salón social y vivir otra jornada de unión, trabajo y diversión.
Informa Ana Hernando