Té y dulces para poner fin a un taller de integración

Té y dulces para poner fin a un taller de integración
lunes, 30 de junio de 2014

SOCIEDAD · El CEPA Doña Jimena acogió una jornada de interculturalidad desarrollada por el CEAS Ribera del Duero sobre Magreb

Once mujeres y un hombre de Marruecos y Argelia ofrecieron ayer una charla informativa sobre sus países de orígen en el CEPA Doña Jimena, como colofón al taller de interculturalidad que está desarrollando el CEAS Ribera del Duero, dependiente de la Diputación Provincial.
La jornada se realizó con el objetivo de «conocer la cultura para comprenderla y demostrar que no somos tan diferentes», como explicó Ángeles, trabajadora del CEAS, al inicio de la charla.
Así cada una de estas mujeres del Mabreb que residen en San_Esteban había elaborado en su casa, el té y los dulces propios de su gastronomía, para compartirlos con sus convecinos al término de la exposición de la cultura, religión y costumbres de sus países.
Desde el CEAS recordaron que esta actividad permite conocer la cultura y que los ribereños hagan un esfuerzo de compresión, insistiendo en la importancia de mantener las costumbres de los inmigrantes asentados en la localidad, porque «en la maleta traen su cultura, ritos y usos».
EL taller desarrollado por el CEAS comenzó en marzo y se ha dividido en dos partes, por un lardo un taller de aprendizaje para la población inmigrante de la administración nacional, con temas como educación, salud o servicios sociales, y un segundo tema de interculturalidad, en el que personas de distintas culturas y orígenes puedan intercambiar experiencias «mediante conocimiento mutuo».
Aunque son varios los motivos por los que se emigra, en la charla se puso de manifiesto el motivo económico y laboral y la búsqueda de un mejor futuro.
Cada una de las participantes, en su mayoría mujeres, fue desgranando detalles de sus costumbres, desde cómo se vive en las casas y se colocan los muebles, hasta temas como las bodegas o la poligamia, así como sus hábitos religiosos, que varían ligeramente entre Marruecos y Argelia.
El objetivo era romper mitos y descubrir algo más de la gastronomía que la ausencia de cerdo en su dieta, de su ropa más allá de la chilaba o de la religión, más allá del pañuelo que cubre la cabeza de las musulmanas tradicionales siguiendo las normas del Corán.
_Los vecinos de San_Esteban les agradecieron su trabajo tanto para la preparación de la información como de los dulces, y tuvieron tiempo de intercambiar recetas, consejos y experiencias durante el ágape con el que culminó la jornada.
Como explicó uno de los ponentes «nos atrevimos a dejar la comodidad de nuestras tierra para venir aquí», recordando que en el país de acogida «trabajamos duro y nos sacrificamos y renunciamos para poder tener una vida mejor», algo que provocó la ovación de los asistentes..
Informa Ana Hernando