Fortunato Antón presenta una nueva edición de su libro románico
lunes, 2 de junio de 2014
CULTURA · El sacerdote Fortunato Antón ha sacado a la calle la segunda edición de su libro El Románico de San Esteban de Gormaz, después de haber agotado los 1.000 ejemplares que se pusieron a la venta en la primera edición.
Esta pequeña obra está hecha desde el cariño del cura encargado de enseñar los templos de San Miguel y el Rivero y que pretende ser un sencillo manual para “mirar, admirar y meditar las iglesias”, como explica Antón.
Ahora, después de menos de un año de la salida de la primera edición, ve la luz una segunda con 800 ejemplares que se sumarán a la venta al precio de 6 euros y que permitirán “que la gente pueda tener acceso a este libro escrito con mucha sencillez para que la gente, sobretodo los que no sean investigadores, puedan entender lo básico del románico”, explica el autor.
Un autor que ha puesto dedicación y cariño en la redacción de este texto que busca, desde la sencillez, facilitar el entendimiento de las dos joyas románicas de la localidad ribereña, y que ha surgido por su relación con los grupos de turistas a los que atiende habitualmente, para que no se sientan perdidos a la hora de mirar un templo románico.
El que fuera párroco de la localidad e hijo adoptivo de la villa ribereña ha pasado 36 años de su vida entre las iglesias de la localidad y en los últimos años las ha visto “renacer”, en referencia a las distintas intervenciones que se han realizado en el patrimonio románico sanestebeño. Por eso se siente triste al ver San Miguel con sus puertas cerradas y las obras sin concluir, “nos está llegando al fondo del alma que la iglesia de San Miguel, que es monumento nacional y la primera porticada de Castilla, llevemos siete u ocho años con ella cerrada”, lamenta, explicando que “dentro de lo que cabe damos acceso al público, pero es una pena que tengan que venir de Canarias, Sevilla o San Sebastián y después del viaje no puedan verlas”, afirmó, confiando en que pronto se puedan volver a abrir las puertas.
En esta segunda edición de su obra ha añadido dos elementos al volumen, por un lado un tarjetón que sirve de punto de lectura con un glosario de las palabras que explican algunos elementos sustentantes o decorativos y que pretenden “que la gente pueda entender lo que es un canecillo, un arco conopial y tantas cosas” reconoce Antón, que buscó que con el conocimiento de los elementos y los templos “puedas saber interpretarlo mejor”.
Además en el final del libro ha añadido una hoja en la que recoge las opiniones de los que ya han leído la primera edición y le remitieron las felicitaciones por escrito, de personalidades como Carlos de la Casa, el obispo Llorente Zamora o de turistas que, incluso desde Japón, se han llevado un pedazo de San Esteban. Son comentario halagadores, que resaltan el lenguaje sencillo, el esfuerzo pedagógico, la fácil lectura y la hermosura, algo que recoge con rubor el autor de la obra. “Todos los comentarios son positivos, no sé si será una buena obra, es sencilla, manejable y muy aceptada por la gente”, reconoce con humildad.
El libro se divide en 13 capítulos que van desde el contexto histórico o la explicación de qué es el románico y la simbología que se puede ver en las galerías porticadas, hasta la fe, consejos al visitante, el guía o una pequeña visita guiada por San Miguel y el Rivero, visto desde el lugar del visitante, o referencias a otros monasterios sanestebeños o al Parque del Románico.
El objetivo es múltiple, que se mejore el conocimiento de estos templos y “que no falte nunca en San Esteban alguien que pueda enseñar y explicar sus iglesias”, explica el sacerdote que se refiere no sólo a los guías turísticos, sino también a los propios vecinos de la localidad, cuando acuden a estos templos con sus familiares y amigos, que puedan contar así como un manual de románico para explicar al resto.
Una pequeña gran obra que repasa en lenguaje sencillo las joyas románicas que atesora el casco histórico de San Esteban de Gormaz y que ahora cuenta con 800 ejemplares más para difundir en cada rincón. Fortunato Antón se muestra “contento” ante esta reedición y recuerda que “no pretende hacer negocio” (de hecho la venta de la primera edición destinó fondos para el arreglo de las pinturas de la cabecera de la parroquia) y en su punto de mira está “que el pueblo de San Esteban tenga su expansión, sea conocido y con él sus iglesias románicas”, por eso confía en que el libre permita que los turistas y vecinos “no se conformen con mirar el románico, sino admirar y meditar el románico”, en reto más sencillo después de la lectura de las 72 páginas de este regalo al arte ribereño.
Ahora, después de menos de un año de la salida de la primera edición, ve la luz una segunda con 800 ejemplares que se sumarán a la venta al precio de 6 euros y que permitirán “que la gente pueda tener acceso a este libro escrito con mucha sencillez para que la gente, sobretodo los que no sean investigadores, puedan entender lo básico del románico”, explica el autor.
Un autor que ha puesto dedicación y cariño en la redacción de este texto que busca, desde la sencillez, facilitar el entendimiento de las dos joyas románicas de la localidad ribereña, y que ha surgido por su relación con los grupos de turistas a los que atiende habitualmente, para que no se sientan perdidos a la hora de mirar un templo románico.
El que fuera párroco de la localidad e hijo adoptivo de la villa ribereña ha pasado 36 años de su vida entre las iglesias de la localidad y en los últimos años las ha visto “renacer”, en referencia a las distintas intervenciones que se han realizado en el patrimonio románico sanestebeño. Por eso se siente triste al ver San Miguel con sus puertas cerradas y las obras sin concluir, “nos está llegando al fondo del alma que la iglesia de San Miguel, que es monumento nacional y la primera porticada de Castilla, llevemos siete u ocho años con ella cerrada”, lamenta, explicando que “dentro de lo que cabe damos acceso al público, pero es una pena que tengan que venir de Canarias, Sevilla o San Sebastián y después del viaje no puedan verlas”, afirmó, confiando en que pronto se puedan volver a abrir las puertas.
En esta segunda edición de su obra ha añadido dos elementos al volumen, por un lado un tarjetón que sirve de punto de lectura con un glosario de las palabras que explican algunos elementos sustentantes o decorativos y que pretenden “que la gente pueda entender lo que es un canecillo, un arco conopial y tantas cosas” reconoce Antón, que buscó que con el conocimiento de los elementos y los templos “puedas saber interpretarlo mejor”.
Además en el final del libro ha añadido una hoja en la que recoge las opiniones de los que ya han leído la primera edición y le remitieron las felicitaciones por escrito, de personalidades como Carlos de la Casa, el obispo Llorente Zamora o de turistas que, incluso desde Japón, se han llevado un pedazo de San Esteban. Son comentario halagadores, que resaltan el lenguaje sencillo, el esfuerzo pedagógico, la fácil lectura y la hermosura, algo que recoge con rubor el autor de la obra. “Todos los comentarios son positivos, no sé si será una buena obra, es sencilla, manejable y muy aceptada por la gente”, reconoce con humildad.
El libro se divide en 13 capítulos que van desde el contexto histórico o la explicación de qué es el románico y la simbología que se puede ver en las galerías porticadas, hasta la fe, consejos al visitante, el guía o una pequeña visita guiada por San Miguel y el Rivero, visto desde el lugar del visitante, o referencias a otros monasterios sanestebeños o al Parque del Románico.
El objetivo es múltiple, que se mejore el conocimiento de estos templos y “que no falte nunca en San Esteban alguien que pueda enseñar y explicar sus iglesias”, explica el sacerdote que se refiere no sólo a los guías turísticos, sino también a los propios vecinos de la localidad, cuando acuden a estos templos con sus familiares y amigos, que puedan contar así como un manual de románico para explicar al resto.
Una pequeña gran obra que repasa en lenguaje sencillo las joyas románicas que atesora el casco histórico de San Esteban de Gormaz y que ahora cuenta con 800 ejemplares más para difundir en cada rincón. Fortunato Antón se muestra “contento” ante esta reedición y recuerda que “no pretende hacer negocio” (de hecho la venta de la primera edición destinó fondos para el arreglo de las pinturas de la cabecera de la parroquia) y en su punto de mira está “que el pueblo de San Esteban tenga su expansión, sea conocido y con él sus iglesias románicas”, por eso confía en que el libre permita que los turistas y vecinos “no se conformen con mirar el románico, sino admirar y meditar el románico”, en reto más sencillo después de la lectura de las 72 páginas de este regalo al arte ribereño.
Informa Ana Hernando