El arte femenino sobre el escenario
miércoles, 16 de julio de 2014
CULTURA · El grupo de teatro de mujeres de San Esteban de Gormaz llevó a escena la obra La cigüeña dijo sí, que sirve de colofón a un año de ensayo, trabajo y aprendizaje, bajo la dirección de Cristina Gómez Echarri
El grupo de teatro de mujeres de San Esteban de Gormaz volvieron a demostrar su valía el pasado mes de junio con la doble sesión de la representación teatral de la pieza La cigüeña dijo sí, de Carlos Llopis, en la que pusieron de manifiesto el buen hacer sobre las tablas de estas féminas.
Ocho mujeres como actrices, dirigidas también por otra mujer, para relatar la historia de Claudio y Pili, un joven matrimonio a punto de estrenar su paternidad, que viven este dulce momento en el mismo inmueble que Antonia y Eduardo, la madre de él y el padre de ella, que a su vez son matrimonio.
Esta interacción entre los distintos personajes provoca equívocos, enfados y, sobre todo entre el público, muchas carcajadas, fruto de una comedia de género sofisticado y de tono burgués, que fue estrenada en el teatro de la Comedia de Barcelona el 25 de noviembre de 1951.
Más de medio siglo después, las mujeres de este grupo teatral sorprendieron al auditorio con su buena actuación y su caracterización, como Pascuala Palomar, que encarnaba el papel de Claudio y que estaba irreconocible tras su caracterización, dando vida al esposo de Pilarcita, papel que representaba Belén Tomás, y que une a esta pareja a punto de ser padres.
En paralelo, y provocando gran hilaridad entre las butacas, las conversaciones entre Cristina Izquierdo en el papel de Don Eduardo y Pilar de Marcos, que encarnaba a Antonina, sorprendiendo a los espectadores con sus situaciones cómicas.
Y todo ello sucede ante la presencia de Felisa y Ana, papeles representados por Aurora Recio y Teresa Monge, respectivamente, que son testigos directos del devenir de los personajes durante la comedia.
Junto a ellas, Elena Lucas, como Solís Ayamonte e Irene Tomás en el papel de Juana (y también como responsable de la presentación de la obra) van encarnando una comedia que culmina con final feliz.
Un arduo trabajo que requiere también la ayuda para los decorados de Muebles Gormaz, así como el trabajo de sonido de Cristina Gómez y los apuntes, ante posibles olvidos de la propia directora y de Irene Tomás.
En la semana previa, con los nervios a flor de piel, y mientras se ultimaban frases, expresiones, miradas y posiciones, vigilaba todo el trabajo la responsable de este sueño: Cristina Gómez Echarri, como directora de la obra.
Pero Gómez Echarri no se ha limitado a dirigir a estas mujeres, sino que ha sido también la responsables del taller de teatro que durante todo el año han realizado estas féminas, aprendiendo a declamar, a situarse y moverse sobre la escena y a dramatizar.
Un trabajo que comenzó el pasado año de la mano del Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz y que este año ha continuado gracias al tesón de las alumnas y la profesora que han hecho posible que se vuelva a subir el telón del salón de actos de las Escuelas Viejas y que el teatro vuelva a llenar las salas culturales de la villa ribereña, dispuestas a provocar sonrisas y carcajadas.
Ocho mujeres como actrices, dirigidas también por otra mujer, para relatar la historia de Claudio y Pili, un joven matrimonio a punto de estrenar su paternidad, que viven este dulce momento en el mismo inmueble que Antonia y Eduardo, la madre de él y el padre de ella, que a su vez son matrimonio.
Esta interacción entre los distintos personajes provoca equívocos, enfados y, sobre todo entre el público, muchas carcajadas, fruto de una comedia de género sofisticado y de tono burgués, que fue estrenada en el teatro de la Comedia de Barcelona el 25 de noviembre de 1951.
Más de medio siglo después, las mujeres de este grupo teatral sorprendieron al auditorio con su buena actuación y su caracterización, como Pascuala Palomar, que encarnaba el papel de Claudio y que estaba irreconocible tras su caracterización, dando vida al esposo de Pilarcita, papel que representaba Belén Tomás, y que une a esta pareja a punto de ser padres.
En paralelo, y provocando gran hilaridad entre las butacas, las conversaciones entre Cristina Izquierdo en el papel de Don Eduardo y Pilar de Marcos, que encarnaba a Antonina, sorprendiendo a los espectadores con sus situaciones cómicas.
Y todo ello sucede ante la presencia de Felisa y Ana, papeles representados por Aurora Recio y Teresa Monge, respectivamente, que son testigos directos del devenir de los personajes durante la comedia.
Junto a ellas, Elena Lucas, como Solís Ayamonte e Irene Tomás en el papel de Juana (y también como responsable de la presentación de la obra) van encarnando una comedia que culmina con final feliz.
Un arduo trabajo que requiere también la ayuda para los decorados de Muebles Gormaz, así como el trabajo de sonido de Cristina Gómez y los apuntes, ante posibles olvidos de la propia directora y de Irene Tomás.
En la semana previa, con los nervios a flor de piel, y mientras se ultimaban frases, expresiones, miradas y posiciones, vigilaba todo el trabajo la responsable de este sueño: Cristina Gómez Echarri, como directora de la obra.
Pero Gómez Echarri no se ha limitado a dirigir a estas mujeres, sino que ha sido también la responsables del taller de teatro que durante todo el año han realizado estas féminas, aprendiendo a declamar, a situarse y moverse sobre la escena y a dramatizar.
Un trabajo que comenzó el pasado año de la mano del Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz y que este año ha continuado gracias al tesón de las alumnas y la profesora que han hecho posible que se vuelva a subir el telón del salón de actos de las Escuelas Viejas y que el teatro vuelva a llenar las salas culturales de la villa ribereña, dispuestas a provocar sonrisas y carcajadas.
Informa Ana Hernando