Ejemplo, Esfuerzo y también diversión
miércoles, 18 de junio de 2014
EDUCACIóN · Los alumnos del C.P. Virgen del Rivero de San Esteban de Gormaz realizaron el pasado fin de semana del 24 y 25 de junio, una ruta en bicicleta recorriendo los yacimientos del sur de la provincia.
Con el curso escolar dando sus últimos coletazos y la llegada del buen tiempo, en San Esteban de Gormaz el calendario marca otra sugerente cita: la ruta en bicicleta de montaña por escenarios históricos que cada año organiza la Escuela Hogar y el Colegio Virgen del Rivero de la localidad para chavales de tercer ciclo.
No es un paseo en bicicleta, de hecho la ruta de este año les ha llevado a pedalear durante más de 100 kilómetros en un fin de semana, sino que a valores como el compañerismo, el respeto a la naturaleza o el deporte se suman otros como el aprendizaje de la historia y los paisajes que conforman el territorio.
Este año la ruta se realizó en dos días, bajo el título los romanos conquistan la Celtiberia y les permitió recorrer los yacimientos de Uxama y de Tiermes, así como representar su tradicional sainete en el gradería rupestres de la ciudad celtíbera y en la localidad de Olmillos, donde hicieron la última parada de regreso.
La actividad parecía fijada para una película, y de hecho la imágenes de lo vivido acompañarán a los chavales como una experiencia única el resto de su vida.
Los actores, 50 alumnos de 5º y 6º de Primaria del centro ribereño acompañados de profesores, colaboradores y amigos que velan porque cada pedalada sea un ejemplo de superación para los chicos.
Y este año, además, dando una demostración de superación, trabajo en equipo y superación, animando a uno de sus compañeros a cumplir con el reto y demostrar que las barreras sólo existen para ser tumbadas a base de esfuerzo y confianza.
Con todo preparado en la zona escolar, el sábado, a primera hora de la mañana, una serpentina de color partió, a lomos de su bicicleta, hacia la ruta Celtíbera. Les quedaba por delante todo un día de ciclismo y más de 60 kilómetros hasta llegar a la primera meta: Montejo de Tiermes, pero en su maleta viajaba la ilusión y las ganas de volver a cumplir el reto.
Y así fueron cabalgando, como si de las tropas romanas se tratara, hacia la localidad de Quintanilla de Tres Barrios, donde aún quedan restos de calzada romana, para después comenzar el viaje hacia el sur, con una parada en Uxama Argaela, el yacimiento oxomense, donde hicieron parada para reponer fuerzas. Comenzaba entonces lo más duro del viaje: kilómetros de ascenso, por parajes extraordinarios, entre valles y cañones, atravesando La Rasa, Navapalos, Fresno de Caracena y Carrascosa de Abajo, para llegar a Caracena a la comida.
Como hicieron en la Edad Media las tropas de la Reconquista, los chavales pusieron rumbo a Tiermes, pedaleando por la loma de su castillo y abranzando la encina milenaria de Valderromán.
Y en el gradería rupestres, igual que hicieron hace siglos los actos romanos, demostraron sus dotes cómicas con la representación de su sainete, Pleurotus Eryngii, que contaba una versión de esta historia entre romanos y celtíberos.
La cena celtíbera de Plenilunium en la Venta de Tiermes fue reponedora para que los chavales recuperaran la energía, antes de la Champions.
El domingo, luciendo la camiseta conmemorativa de la ruta comenzaba el retorno. Tenían por delante 40 kilómetros entre Tiermes y San Esteban, atravesando Torresuso, Quintanas Rubias de Arriba, Quintanas Rubias de Abajo, Ines y Olmillos, donde se ganaron la comida antes de la actuación.
La lluvia les acompañó en los últimos kilómetros, para hacer aún más grande esta página de su historia. Pero ni eso frenó a estos héroes, que durante 48 horas dieron una demostración de esfuerzo, superación y compañerismo y que cabalgaron sin descanso a lomos de sus bicicletas aprendiendo en cada kilómetro el peso de la historia.
No es un paseo en bicicleta, de hecho la ruta de este año les ha llevado a pedalear durante más de 100 kilómetros en un fin de semana, sino que a valores como el compañerismo, el respeto a la naturaleza o el deporte se suman otros como el aprendizaje de la historia y los paisajes que conforman el territorio.
Este año la ruta se realizó en dos días, bajo el título los romanos conquistan la Celtiberia y les permitió recorrer los yacimientos de Uxama y de Tiermes, así como representar su tradicional sainete en el gradería rupestres de la ciudad celtíbera y en la localidad de Olmillos, donde hicieron la última parada de regreso.
La actividad parecía fijada para una película, y de hecho la imágenes de lo vivido acompañarán a los chavales como una experiencia única el resto de su vida.
Los actores, 50 alumnos de 5º y 6º de Primaria del centro ribereño acompañados de profesores, colaboradores y amigos que velan porque cada pedalada sea un ejemplo de superación para los chicos.
Y este año, además, dando una demostración de superación, trabajo en equipo y superación, animando a uno de sus compañeros a cumplir con el reto y demostrar que las barreras sólo existen para ser tumbadas a base de esfuerzo y confianza.
Con todo preparado en la zona escolar, el sábado, a primera hora de la mañana, una serpentina de color partió, a lomos de su bicicleta, hacia la ruta Celtíbera. Les quedaba por delante todo un día de ciclismo y más de 60 kilómetros hasta llegar a la primera meta: Montejo de Tiermes, pero en su maleta viajaba la ilusión y las ganas de volver a cumplir el reto.
Y así fueron cabalgando, como si de las tropas romanas se tratara, hacia la localidad de Quintanilla de Tres Barrios, donde aún quedan restos de calzada romana, para después comenzar el viaje hacia el sur, con una parada en Uxama Argaela, el yacimiento oxomense, donde hicieron parada para reponer fuerzas. Comenzaba entonces lo más duro del viaje: kilómetros de ascenso, por parajes extraordinarios, entre valles y cañones, atravesando La Rasa, Navapalos, Fresno de Caracena y Carrascosa de Abajo, para llegar a Caracena a la comida.
Como hicieron en la Edad Media las tropas de la Reconquista, los chavales pusieron rumbo a Tiermes, pedaleando por la loma de su castillo y abranzando la encina milenaria de Valderromán.
Y en el gradería rupestres, igual que hicieron hace siglos los actos romanos, demostraron sus dotes cómicas con la representación de su sainete, Pleurotus Eryngii, que contaba una versión de esta historia entre romanos y celtíberos.
La cena celtíbera de Plenilunium en la Venta de Tiermes fue reponedora para que los chavales recuperaran la energía, antes de la Champions.
El domingo, luciendo la camiseta conmemorativa de la ruta comenzaba el retorno. Tenían por delante 40 kilómetros entre Tiermes y San Esteban, atravesando Torresuso, Quintanas Rubias de Arriba, Quintanas Rubias de Abajo, Ines y Olmillos, donde se ganaron la comida antes de la actuación.
La lluvia les acompañó en los últimos kilómetros, para hacer aún más grande esta página de su historia. Pero ni eso frenó a estos héroes, que durante 48 horas dieron una demostración de esfuerzo, superación y compañerismo y que cabalgaron sin descanso a lomos de sus bicicletas aprendiendo en cada kilómetro el peso de la historia.
Informa Ana Hernando