Comienza, con retraso, la vendimia en la Ribera
miércoles, 1 de octubre de 2014
ECONOMíA · Después de una temporada de mucha sequía esta lluvia retrasa la recogida, pero no merma calidad ni cantidad a los viñedos.
la lluvia en la Ribera del Duero soriana ha llegado «un poco tarde porque nos estamos acercando a la vendimia y lo suyo hubiera sido que cayera hace 20 días para reducir el calor», explica Pedro Martínez de Asaja, quien se resigna ante la climatología.
Según explica este viticultor de la comarca sanestebeña, en esta temporada las vides han tenido que superar dos retos: la sequía y el calor, y eso ha provocado que ciertos niveles estén desiguales, aunque no ha restado calidad a la uva de esta campaña.
Para Martínez ahora mismo «no se puede empezar a vendimiar» y avanza un retraso en la recogida de la uva de una semana, marcando la semana del cuatro o cinco de octubre como posible fecha de recogida de la uva tinta.
«La vendimia ahora mismo no está fácil porque el tiempo es inestable y no se puede empezar a vendimiar», reconoce Martínez, quien matiza que la uva blanca sí se puede recoger, aunque hay poca cantidad.
Si el tiempo cambia ligeramente, cesan las lluvias y logran que las temperaturas diurnas no suban de los 20 ó 24 grados y por la noche el mercurio no descienda de los ocho grados «eso sería lo ideal», porque aportaría contraste entre el día y la noche y se mantendría la calidad del fruto.
«Se veía que podía ser un año bueno», afirma el representante de ASAJA quien reconoce que había calidad y cantidad de uva, salvo en las zonas que quedaron afectadas por heladas o granizadas.
La altas temperaturas que tuvieron que soportar los viñedos y la tardía lluvia «han sido bueno para que los niveles vayan compensados», aunque se resigna a aceptar la climatología «como viene».
Estos últimos días son vitales «la uva ahora mismo está a falta de los últimos trámites» y avanza que no se podrá vendimiar en septiembre, como estaba previsto, «para la uva tinta, de calidad, habrá que esperar aún una semana», afirma.
Si finalizan las lluvias y sale el sol salvaría una campaña que sería regular, pero que no destacará por el peso del fruto, porque con la sequía de los últimos meses «se ha reducido la uva», ahora la lluvia no hace que mejore su peso, pero si sigue lloviendo incluso sería perjudicial, porque el fruto no sólo se hace más grande una vez formado, sino que puede generar problemas de salud.
Estas lluvias no le vienen muy bien a la uva, porque «pasan toda la noche mojada, aunque mientras no vengan los días de calor en las horas centrales todavía puede levantar».
Desde la Ribera del Duero soriana se apela a la prudencia, porque «lo vamos a ir viendo» y confían en que salga el sol para orear la uva y que no siga lloviendo para mantener un fruto sano.
Según explican desde Atauta, «la calidad de la uva era buena y la cosecha media», reconoció Ismael Sanz, de Bodegas Dominio de Atauta y Atalayas de Golbán, situadas en esta pedanía de San Esteban de Gormaz.
«Estas últimas tormentas no están siendo buenas», reconoce el responsable de las bodegas atautecas, quien explica que la lluvia de estas semanas hace que engorde el fruto y retrase la maduración «lo que es negativo».
Por eso considera que todavía están a diez días de comenzar la vendimia, en fechas aproximadas, y confía en que se mantenga la salud del fruto, que en estos momentos es bueno, pero si segue lloviendo podría provocar que hubiera infecciones.
Descartan por las fechas una granizada que dañe los viñedos, porque además, si cayese «sería catastrófico», afirma Sanz.
Antes de estas tormentas no sólo la calidad de la uva era buena, sino que se estimaba un adelanto de siete u ocho días con respecto a un año normal, confiando entonces en que se podría comenzar a vendimiar en torno al 10 ó 15 de septiembre, porque el fruto estaba maduro.
En Atauta estiman «una cosecha buena, ni escasa ni demasiado abundante», reconoce Sanz, quien sólo en Dominio de Atauta podrían vendimiar unos 120.000 kilos de uva, y 150.000 en el caso de Atalayas de Golbán, que además de viñedos en Atauta, suma también las viñas de Pedraja de San Esteban, Miño, Soto, Langa de Duero y algo de ribera burgalesa.
Este fin de semana cayeron 18 litros por metro cuadrado «no es excesivo, pero puede hacer que engorde la uva», afirma.
Al igual que Martínez confía en temperaturas de cinco a 20 grados para ganar color el fruto y estructura el vino.
Según explica este viticultor de la comarca sanestebeña, en esta temporada las vides han tenido que superar dos retos: la sequía y el calor, y eso ha provocado que ciertos niveles estén desiguales, aunque no ha restado calidad a la uva de esta campaña.
Para Martínez ahora mismo «no se puede empezar a vendimiar» y avanza un retraso en la recogida de la uva de una semana, marcando la semana del cuatro o cinco de octubre como posible fecha de recogida de la uva tinta.
«La vendimia ahora mismo no está fácil porque el tiempo es inestable y no se puede empezar a vendimiar», reconoce Martínez, quien matiza que la uva blanca sí se puede recoger, aunque hay poca cantidad.
Si el tiempo cambia ligeramente, cesan las lluvias y logran que las temperaturas diurnas no suban de los 20 ó 24 grados y por la noche el mercurio no descienda de los ocho grados «eso sería lo ideal», porque aportaría contraste entre el día y la noche y se mantendría la calidad del fruto.
«Se veía que podía ser un año bueno», afirma el representante de ASAJA quien reconoce que había calidad y cantidad de uva, salvo en las zonas que quedaron afectadas por heladas o granizadas.
La altas temperaturas que tuvieron que soportar los viñedos y la tardía lluvia «han sido bueno para que los niveles vayan compensados», aunque se resigna a aceptar la climatología «como viene».
Estos últimos días son vitales «la uva ahora mismo está a falta de los últimos trámites» y avanza que no se podrá vendimiar en septiembre, como estaba previsto, «para la uva tinta, de calidad, habrá que esperar aún una semana», afirma.
Si finalizan las lluvias y sale el sol salvaría una campaña que sería regular, pero que no destacará por el peso del fruto, porque con la sequía de los últimos meses «se ha reducido la uva», ahora la lluvia no hace que mejore su peso, pero si sigue lloviendo incluso sería perjudicial, porque el fruto no sólo se hace más grande una vez formado, sino que puede generar problemas de salud.
Estas lluvias no le vienen muy bien a la uva, porque «pasan toda la noche mojada, aunque mientras no vengan los días de calor en las horas centrales todavía puede levantar».
Desde la Ribera del Duero soriana se apela a la prudencia, porque «lo vamos a ir viendo» y confían en que salga el sol para orear la uva y que no siga lloviendo para mantener un fruto sano.
Según explican desde Atauta, «la calidad de la uva era buena y la cosecha media», reconoció Ismael Sanz, de Bodegas Dominio de Atauta y Atalayas de Golbán, situadas en esta pedanía de San Esteban de Gormaz.
«Estas últimas tormentas no están siendo buenas», reconoce el responsable de las bodegas atautecas, quien explica que la lluvia de estas semanas hace que engorde el fruto y retrase la maduración «lo que es negativo».
Por eso considera que todavía están a diez días de comenzar la vendimia, en fechas aproximadas, y confía en que se mantenga la salud del fruto, que en estos momentos es bueno, pero si segue lloviendo podría provocar que hubiera infecciones.
Descartan por las fechas una granizada que dañe los viñedos, porque además, si cayese «sería catastrófico», afirma Sanz.
Antes de estas tormentas no sólo la calidad de la uva era buena, sino que se estimaba un adelanto de siete u ocho días con respecto a un año normal, confiando entonces en que se podría comenzar a vendimiar en torno al 10 ó 15 de septiembre, porque el fruto estaba maduro.
En Atauta estiman «una cosecha buena, ni escasa ni demasiado abundante», reconoce Sanz, quien sólo en Dominio de Atauta podrían vendimiar unos 120.000 kilos de uva, y 150.000 en el caso de Atalayas de Golbán, que además de viñedos en Atauta, suma también las viñas de Pedraja de San Esteban, Miño, Soto, Langa de Duero y algo de ribera burgalesa.
Este fin de semana cayeron 18 litros por metro cuadrado «no es excesivo, pero puede hacer que engorde la uva», afirma.
Al igual que Martínez confía en temperaturas de cinco a 20 grados para ganar color el fruto y estructura el vino.
Informa Ana Hernando