Armonía medieval de la Coral

Armonía medieval de la Coral
jueves, 17 de julio de 2014

MúSICA · La Coral Villa de San Esteban ofreció un concierto medieval en la iglesia de Nuestra Señora del Rivero, con éxito de espectadores que disfrutaron de un programa único y unas voces e instrumentistas soberbios

La Coral Villa de San Esteban ofreció un concierto medieval en un marco inigualable: la iglesia románica de Nuestra Señora del Rivero de San Esteban de Gormaz, acompañados de un grupo de músicos de la banda Compases del Duero, que como trovadores acompañaron las voces armónicas de esta formación musical ribereña.

Fieles al mimo y cuidado con el que preparan cada una de sus actuaciones, la Coral volvió a sorprender al público.

En una iglesia abarrotada de espectadores, cuando comenzaba a anochecer en la villa ribereña, los exteriores del templo estaban decorados con antorchas y escudos de la heráldica local y familiar, así como por centros de flores que evocaban a siglos pasados. Una vez en el interior, y protegidos por las pinturas del ábside, el escenario, a los pies del altar, estaba rodeado de velas que invitaban al intimismo de la lírica.

Y así entraron, desde la puerta oeste del templo, el grupo de cantantes de la Coral Villa de San Esteban, ataviados con trajes medievales, para recrear una atmósfera de siglos pasados y cumplir con un bello programa musical que incluso se había mostrado al público en pergaminos lacrados. Al ritmo de ritmo procesional fueron ocupando sus puestos, sorprendiendo con su entrada.

Después de dos meses de ensayo llegaba el momento de ofrecer su trabajo y así mostraron las 13 canciones que formaban parte de un recorrido instrumental y coral del siglo XVI y muchas piezas anónimas o del cancionero de Juan de la Encina y Uppsala.

Un programa rico y variado que permitió repasar parte de un legado musical propio de estas tierras, pero también de otros lugares más alejados, como la pieza ofrecida a mitad de concierto, rica en metales, que permitió lucirse a los músicos de Trovadores de Compases del Duero, con una canción sudamericana de la época.

No fueron los únicos que actuaron en solitario, porque la Coral también interpretó a capella una pieza de Clement Anniquin.

Con una canción de Juan de la Encina dedicada a la buena vida cerraron el concierto, aunque la ovación del público y la sed de más música, les llevó a ofrecer una pieza extra, también de Juan de la Encina, que bajo el título Si habrá de este baldrés, sacó del olvido esta canción que durante años estuvo prohibida y que contagió de entusiasmo a un auditorio que elogió el trabajo de músicos y cantantes.
Informa Ana Hernando