Otro día, en fin de curso, piensan en cabalgar
lunes, 8 de julio de 2013
EDUCACIóN · Los alumnos de San Esteban de Gormaz cabalgan a lomos de sus bicicletas por el Anillo de Corpes de la Ruta del Cid. Una nueva ruta para estos caballeros cidianos en el final del curso escolar.
Nuevo final de año y nueva experiencia para los alumnos de sexto de Primaria del colegio Virgen del Rivero y la Escuela Hogar Alfonso VIII de San Esteban de Gormaz, con la ruta temática en bicicleta de montaña.
Este año el tema elegido volvió a ser uno de los favoritos de los organizadores: El Cid Campeador, en esta ocasión realizando la ruta del Anillo de Corpes, recordando la afrenta de los de Carrión a las hijas del Cid en el Robledal de Castillejo.
Un pasaje de la leyenda del Cantar, que los 42 alumnos del centro recorrieron palmo a palmo, acompañados de 4 profesores y 3 colaboradores por sendas y veredas, compaginando deporte, convivencia e historia en un proyecto único en la provincia que permite que los chavales sientan la literatura y la historia en cada golpe de pedal.
La aventura de estos chavales comenzó con el amanecer del fin de semana, parafraseando el verso del Cantar que dice otro día en la mañana piensan de cabalgar, y sin dudarlo pusieron rumbo a Castillejo de Robledo, cual vasallos del Cid, sólo que cambiando caballos por bicicletas emulando las tropas cidianas.
No es la primera vez que desde el centro docente llevan a cabo este tipo de experiencias, ya que sus rutas deportivas siempre tienen un marcado sabor histórico, con ejemplos como los Comuneros de Castilla, la ruta Jacobea de la Lana, el Virrey Palafox, el románico, la Expo de Zaragoza, el apoyo a la candidatura de Madrid 2016 o el recorrido celtíbero o por las atalayas de la provincia.
El tercer cantar del Poema épico más importante de la literatura española ha sido la base de este curso, que rinde homenaje al jugar que compuso el Cantar y que, según Menéndez Pidal, era natural de San_Esteban de Gormaz.
El viaje que siglos atrás realizaran los infantes de Carrión acompañando a doña Elvira y doña Sol, las hijas del Cid, fue dramático, pero para los alumnos sanestebeños fue una búsqueda de la historia pasada y la literatura que todavía se puede disfrutar en los bellos paisajes del suroeste soriano.
«Es una actividad muy motivadora y que nos va a ayudar positivamente de cara a la formación integral de los alumnos participantes», reconocen en el centro escolar, donde consideran que este tipo de actividad potencia el aprendizaje de las distintas áreas curriculares.
El primer día de ruta condujo a los alumnos hasta Castillejo de Robledo, donde el cantar dice que entraron los infantes de Carrión y se encuentran con ramas que pujan con las nubes, montes altos y bestias fieras que andan alrededor, pero en el caso de los escolares fue un encuentro con los vecinos que acogieron a los alumnos con cariño y simpatía, aplaudiendo la iniciativa y compartiendo con ellos experiencias y secretos de su pueblo.
En su primera jornada pedalearon desde San Esteban de Gormaz hasta Castillejo cruzando Aldea de San Esteban, Miño de San Esteban (donde disfrutaron del merecido almuerzo), Fuentecambrón, Cenegro y el paraje de La Mostaza antes de visitar la iglesia y el castillo de Castillejo.
Como sanestebeños agradecidos, los escolares también llevaban un regalo para los pueblos que visitan, y tras su llegada a Castillejo llevaron a cabo una representación de un brillante sainete en la plaza mayor, que repasa la historia del Cantar en versión cómica y que permite que los alumnos pierdan el miedo escénico.
Con el trabajo del primer día de cabalgada, los chavales culminaron su primera jornada instalando sus tiendas de campaña en las dependencias de la Escuela Española de Caza.
Pero el viaje se divide en dos días y en su etapa dominical, los chavales recorren un camino de carro rodeado de viñedos para conquistar la ermita de la Concepción del Monte donde ocurrió, según la leyenda, la afrenta por la que fueron escarniadas las hijas del Campeador.
Tras hacer una pausa para recordar el pasaje literario, los chavales abandonaron este bucólico paraje descendiendo por una estrecha senda que les conducía a la ribera del Duero y salir a un camino que les conduce hacia Langa de Duero (donde repusieron fuerzas en su segunda jornada).
Apenas unos kilómetros les separaban ya de su meta, cuando divisaron la cidiana torre de doña Urraca, llegando a Soto de San Esteban, donde disfrutaron de la comida y repusieron fuerzas para el último esfuerzo: los kilómetros que les separaban de San Esteban de Gormaz, a donde llegaron tras la última legua de cabalgada y dieron por finalizada una aventura que mezcla historia, literatura y pasión en cada pedalada.
Una vez más, los alumnos de San Esteban han demostrado que no tienen nada que envidiar a las huestes del Cid y que, como diría el Cantar “que buen vasallo si tuviera buen Señor”, aunque su caso están perfectamente capitaneados y podrían enfrentarse a cuantas torres fueran necesarias a base de esfuerzo y constancia.
Este año el tema elegido volvió a ser uno de los favoritos de los organizadores: El Cid Campeador, en esta ocasión realizando la ruta del Anillo de Corpes, recordando la afrenta de los de Carrión a las hijas del Cid en el Robledal de Castillejo.
Un pasaje de la leyenda del Cantar, que los 42 alumnos del centro recorrieron palmo a palmo, acompañados de 4 profesores y 3 colaboradores por sendas y veredas, compaginando deporte, convivencia e historia en un proyecto único en la provincia que permite que los chavales sientan la literatura y la historia en cada golpe de pedal.
La aventura de estos chavales comenzó con el amanecer del fin de semana, parafraseando el verso del Cantar que dice otro día en la mañana piensan de cabalgar, y sin dudarlo pusieron rumbo a Castillejo de Robledo, cual vasallos del Cid, sólo que cambiando caballos por bicicletas emulando las tropas cidianas.
No es la primera vez que desde el centro docente llevan a cabo este tipo de experiencias, ya que sus rutas deportivas siempre tienen un marcado sabor histórico, con ejemplos como los Comuneros de Castilla, la ruta Jacobea de la Lana, el Virrey Palafox, el románico, la Expo de Zaragoza, el apoyo a la candidatura de Madrid 2016 o el recorrido celtíbero o por las atalayas de la provincia.
El tercer cantar del Poema épico más importante de la literatura española ha sido la base de este curso, que rinde homenaje al jugar que compuso el Cantar y que, según Menéndez Pidal, era natural de San_Esteban de Gormaz.
El viaje que siglos atrás realizaran los infantes de Carrión acompañando a doña Elvira y doña Sol, las hijas del Cid, fue dramático, pero para los alumnos sanestebeños fue una búsqueda de la historia pasada y la literatura que todavía se puede disfrutar en los bellos paisajes del suroeste soriano.
«Es una actividad muy motivadora y que nos va a ayudar positivamente de cara a la formación integral de los alumnos participantes», reconocen en el centro escolar, donde consideran que este tipo de actividad potencia el aprendizaje de las distintas áreas curriculares.
El primer día de ruta condujo a los alumnos hasta Castillejo de Robledo, donde el cantar dice que entraron los infantes de Carrión y se encuentran con ramas que pujan con las nubes, montes altos y bestias fieras que andan alrededor, pero en el caso de los escolares fue un encuentro con los vecinos que acogieron a los alumnos con cariño y simpatía, aplaudiendo la iniciativa y compartiendo con ellos experiencias y secretos de su pueblo.
En su primera jornada pedalearon desde San Esteban de Gormaz hasta Castillejo cruzando Aldea de San Esteban, Miño de San Esteban (donde disfrutaron del merecido almuerzo), Fuentecambrón, Cenegro y el paraje de La Mostaza antes de visitar la iglesia y el castillo de Castillejo.
Como sanestebeños agradecidos, los escolares también llevaban un regalo para los pueblos que visitan, y tras su llegada a Castillejo llevaron a cabo una representación de un brillante sainete en la plaza mayor, que repasa la historia del Cantar en versión cómica y que permite que los alumnos pierdan el miedo escénico.
Con el trabajo del primer día de cabalgada, los chavales culminaron su primera jornada instalando sus tiendas de campaña en las dependencias de la Escuela Española de Caza.
Pero el viaje se divide en dos días y en su etapa dominical, los chavales recorren un camino de carro rodeado de viñedos para conquistar la ermita de la Concepción del Monte donde ocurrió, según la leyenda, la afrenta por la que fueron escarniadas las hijas del Campeador.
Tras hacer una pausa para recordar el pasaje literario, los chavales abandonaron este bucólico paraje descendiendo por una estrecha senda que les conducía a la ribera del Duero y salir a un camino que les conduce hacia Langa de Duero (donde repusieron fuerzas en su segunda jornada).
Apenas unos kilómetros les separaban ya de su meta, cuando divisaron la cidiana torre de doña Urraca, llegando a Soto de San Esteban, donde disfrutaron de la comida y repusieron fuerzas para el último esfuerzo: los kilómetros que les separaban de San Esteban de Gormaz, a donde llegaron tras la última legua de cabalgada y dieron por finalizada una aventura que mezcla historia, literatura y pasión en cada pedalada.
Una vez más, los alumnos de San Esteban han demostrado que no tienen nada que envidiar a las huestes del Cid y que, como diría el Cantar “que buen vasallo si tuviera buen Señor”, aunque su caso están perfectamente capitaneados y podrían enfrentarse a cuantas torres fueran necesarias a base de esfuerzo y constancia.
Informa Ana Hernando