Motivo para volver al pueblo
miércoles, 2 de enero de 2013
REJAS DE SAN ESTEBAN · La asociación cultural de Rejas de San Esteban organiza la fiesta de la matanza tradicional en el puente de diciembre, convirtiéndose en una excusa para que los hijos del pueblo regresen en el invierno.
A veces sólo hace falta una pequeña idea para que los hijos del pueblos quieran regresar a sus raíces y compartir con sus vecinos tradiciones y conversación.
Y eso es lo que ha conseguido la asociación cultural de Rejas de San Esteban, que cada puente de diciembre, el pueblo se llene de actividad y cambie por unos días la estampa habitual de la realidad soriana, con chicos corriendo por sus calles y animación en el pueblo.
Desde la asociación cultural promueve cada año una fiesta de la matanza que reúne a unos 80 comensales en torno a la misma mesa, y que une a los vecinos para trabajar en que todo esté perfecto.
El trabajo de la matanza comienza antes, cuando las vecinas comienzan a prepararlo todo para que la matanza sea un día de fiesta, y preparan rosquillos con recetas de sus antepasados, para freír antes de que llegue el día de la matanza y poder ofrecer a los vecinos y visitantes, un dulce artesanal, acompañado de moscatel, como se hacía antiguamente.
El proceso se puede ver en la calle, junto al lavadero, porque la matanza ha sido tradicionalmente una fiesta compartida por todos en las puertas de los hogares.
Y así, tras el sacrificio del animal, un equipo de vecinos, como profesionales en la materia comienzan a prepararlo todo, colgar a los animales para que se airee la carne, llevar la muestra a analizar, limpiar las tripas y prepararlas para cuando se rellenen de la carne picada de los chorizos.
Ni el frío supone un freno para su actividad y, tal y como se hacía antiguamente, las mujeres bajan a lavar las tripas al río, a pesar de que la niebla y las bajas temperaturas invitaría a hacerlo en el calor de un hogar.
Todos los vecinos acuden a visitar este trabajo y participan también del rico almuerzo que han ido preparando, carne de oveja a la parrilla, para saciar el hambre y ayudar a que el frío sea más llevadero.
El objetivo está conseguido: el pueblo se ha unido y mayores y jóvenes comparten consejo y trabajo para demostrar la importancia de mantener vivas las tradiciones.
La matanza comienza en el primer día del puente, la Constitución, para así tener tiempo de poder realizar todas las actividades propias de los primeros días matanceros, desde las morcillas, hasta los chorizos, que posteriormente curarán como antiguamente, para disfrutar durante el resto del año de comidas de hermandad entre los socios, y volver a tener un motivo de unión.
Para los que no pudieran disfrutar del puente completo, las actividades lúdicas se retomaron el fin de semana, con una comida popular en la que el plato estrella fue el cocido, elaborado con carne de los dos cerdos que habían sacrificado y que permitió reunir a los vecinos en torno a un buen plato de la gastronomía castellana.
Desde la asociación de Rejas de San Esteban están trabajando para revitalizar la vida cultural y social del pueblo, y para conseguir que, no sólo en el mes de agosto, los vecinos e hijos del pueblo compartan horas en sus calles, plazas y rincones, demostrando su pasión por su pueblo.
Así durante el pasado puente de noviembre realizaron un curso de cata de quesos, algo que sorprendió a los vecinos y que permitió que los asistentes aprendieran a valorar este producto lácteo como verdaderos profesionales.
Ahora tienen por delante una serie de actividades de cara a las Navidades, como la Cabalgata de los Reyes Magos, que permitirá que los vecinos cierren estas fiestas con un nuevo motivo de unión.
Además durante el verano, fechas en la que la población de triplica, organizan cada año una semana cultural en la que charlas, conferencias y talleres son la excusa para disfrutar de la compañía de los suyos.
Una buena iniciativa de los vecinos del pueblo que se preocupan porque siga habiendo motivos para regresar y que los más jóvenes no pierdan nunca la vinculación con su pueblo, o el pueblo de sus padres, para que así se garantice que el futuro de Rejas de San Esteban, esté garantizado, y las casas, al menos durante unos días, no se cierren.
Y eso es lo que ha conseguido la asociación cultural de Rejas de San Esteban, que cada puente de diciembre, el pueblo se llene de actividad y cambie por unos días la estampa habitual de la realidad soriana, con chicos corriendo por sus calles y animación en el pueblo.
Desde la asociación cultural promueve cada año una fiesta de la matanza que reúne a unos 80 comensales en torno a la misma mesa, y que une a los vecinos para trabajar en que todo esté perfecto.
El trabajo de la matanza comienza antes, cuando las vecinas comienzan a prepararlo todo para que la matanza sea un día de fiesta, y preparan rosquillos con recetas de sus antepasados, para freír antes de que llegue el día de la matanza y poder ofrecer a los vecinos y visitantes, un dulce artesanal, acompañado de moscatel, como se hacía antiguamente.
El proceso se puede ver en la calle, junto al lavadero, porque la matanza ha sido tradicionalmente una fiesta compartida por todos en las puertas de los hogares.
Y así, tras el sacrificio del animal, un equipo de vecinos, como profesionales en la materia comienzan a prepararlo todo, colgar a los animales para que se airee la carne, llevar la muestra a analizar, limpiar las tripas y prepararlas para cuando se rellenen de la carne picada de los chorizos.
Ni el frío supone un freno para su actividad y, tal y como se hacía antiguamente, las mujeres bajan a lavar las tripas al río, a pesar de que la niebla y las bajas temperaturas invitaría a hacerlo en el calor de un hogar.
Todos los vecinos acuden a visitar este trabajo y participan también del rico almuerzo que han ido preparando, carne de oveja a la parrilla, para saciar el hambre y ayudar a que el frío sea más llevadero.
El objetivo está conseguido: el pueblo se ha unido y mayores y jóvenes comparten consejo y trabajo para demostrar la importancia de mantener vivas las tradiciones.
La matanza comienza en el primer día del puente, la Constitución, para así tener tiempo de poder realizar todas las actividades propias de los primeros días matanceros, desde las morcillas, hasta los chorizos, que posteriormente curarán como antiguamente, para disfrutar durante el resto del año de comidas de hermandad entre los socios, y volver a tener un motivo de unión.
Para los que no pudieran disfrutar del puente completo, las actividades lúdicas se retomaron el fin de semana, con una comida popular en la que el plato estrella fue el cocido, elaborado con carne de los dos cerdos que habían sacrificado y que permitió reunir a los vecinos en torno a un buen plato de la gastronomía castellana.
Desde la asociación de Rejas de San Esteban están trabajando para revitalizar la vida cultural y social del pueblo, y para conseguir que, no sólo en el mes de agosto, los vecinos e hijos del pueblo compartan horas en sus calles, plazas y rincones, demostrando su pasión por su pueblo.
Así durante el pasado puente de noviembre realizaron un curso de cata de quesos, algo que sorprendió a los vecinos y que permitió que los asistentes aprendieran a valorar este producto lácteo como verdaderos profesionales.
Ahora tienen por delante una serie de actividades de cara a las Navidades, como la Cabalgata de los Reyes Magos, que permitirá que los vecinos cierren estas fiestas con un nuevo motivo de unión.
Además durante el verano, fechas en la que la población de triplica, organizan cada año una semana cultural en la que charlas, conferencias y talleres son la excusa para disfrutar de la compañía de los suyos.
Una buena iniciativa de los vecinos del pueblo que se preocupan porque siga habiendo motivos para regresar y que los más jóvenes no pierdan nunca la vinculación con su pueblo, o el pueblo de sus padres, para que así se garantice que el futuro de Rejas de San Esteban, esté garantizado, y las casas, al menos durante unos días, no se cierren.
Informa Ana Hernando