Los bodegueros clausura la Feria en un año "difícil"
jueves, 27 de junio de 2013
ECONOMíA · San Esteban de Gormaz clausuró el pasado día 9 de junio la XXVIII Feria de Muestras y la XII Feria del Vino con una apuesta por el sector enológico, como declaró el director de la feria, Teófilo Andrés Hernando.
La carpa del vino fue el espacio más concurrido durante los dos días del fin de semana, especialmente en las tardes, en la que los visitantes se reagrupaban en torno a las diez bodegas que en esta edición han tomado parte de la Feria.
La Ribera del Duero sigue creciendo y siendo un referente de la marca Castilla y León, apostando por la innovación y la calidad de la gastronomía soriana, como explicó Andrés, quien también se mostró satisfecho de la colaboración que cada año realizan las bodegas de la D.O.
Este año la carpa contaba también con uno de los stands más visitados, el que instaló Silvia de Pedro, de Mi Zurda, donde se podían contemplar barricas pintadas por ella misma y que reflejaban un nuevo modo de entender el mundo del vino.
En la mañana dominical, De Pedro estuvo pintando en el corazón de la carpa una barrica que reproducía al Gernika, mientras los visitantes le comentaban la novedad o la consultaban precios de sus obras.
También el aroma del cordero ojalado invitaba al visitante a recorrer la Feria, acercándose hasta el stand de la raza ojalada que instalaron Ovigormaz y Ancro.
Un sector, precisamente, el del vino, que cada año busca al nuevo comprador e invita a probar tintos que cada año reciben más galardones, como es el caso de la bodega sanestebeña, Bodegas Gormaz, que mostraba, orgullosa, los últimos galardones que ha recibido la bodega, incluida la alta puntuación en la prestigiosa lista enológica Parker.
También la soriana Bodegas Castillejo es una fija de esta cita sanestebeña, y alrededor de su stand se congregan numerosos visitantes que son, en muchos casos, viejos amigos que, año tras año, acuden a visitarles.
En sector bodeguero se mostraba en la jornada de ayer preocupado por la climatología y el daño que esta dura primavera ha causado en los viñedos.
«Va a ser un año complicado», afirmaba una responsable de una bodega de Ribera del Duero, quien al igual que sus compañeros recordaban que con las últimas heladas, lluvias y granizadas, la temporada lleva un retraso de, al menos, tres semanas.
Además todavía no tienen confirmado que la situación mejore, por lo que no pueden adelantar cómo va a ser el año en Ribera del Duero, donde también se han perdido algunos frutos, como consecuencia de la adversa climatología.
«Hace unas semanas pasear por el pinar y ver como estaban los racimos era un placer», explicaba una de las bodegueras, quien reconocía que tras las últimas heladas «se han producido algunas lagunas», en referencia a cepas que han perdido sus frutos.
En sector que todavía confía en que la llegada del verano traiga una buena maduración que permita hablar de menos pérdidas de las estimadas.
«El problema estará en la cantidad, no tanto en la calidad de la una», explicaron en otra bodega, quien recordó que podría ser una buena añada, ya que aún es pronto para saberlo y el fruto estaba madurando adecuadamente, pero que la llegada del mal tiempo podría complicar la campaña.
La Ribera del Duero y sus bodegas son uno de los alicientes de esta Feria de Muestras de la localidad que ayer cerró sus puertas con la participación de unos 60 expositores.
La climatología tampoco acompañó mucho a las ventas, menos de las esperadas por los expositores que, saben que la crisis coarta los gastos de los visitantes.
La participación de los comercios y empresas de la localidad también atrajo a los visitantes y a los vecinos de la comarca que, en muchos no conocían los productos que podían encontrar sin salir de la localidad.
Una apuesta por el comercio del día a día, no sólo durante el fin de semana, que utilizan la Feria para darse a conocer, como un gran escaparate en el que todos puedan saber de su existencia y sus productos.
El polideportivo municipal también tuvo un constante goteo de visitantes que se interesaban por los productos y que buscaban a viejos expositores para degustar sus alimentos.
En el recinto exterior, los protagonistas fueron ayer los chavales de Correbike que ofrecieron un recorrido guiado en sus bicicletas eléctricas que permiten que, con poco esfuerzo, se pueda disfrutar del entorno natural.
Una feria que cerró anoche sus puertas con una serie de propuestas y alternativas que buscan mejorar la muestra de cara a la próxima edición del 2014.
La Ribera del Duero sigue creciendo y siendo un referente de la marca Castilla y León, apostando por la innovación y la calidad de la gastronomía soriana, como explicó Andrés, quien también se mostró satisfecho de la colaboración que cada año realizan las bodegas de la D.O.
Este año la carpa contaba también con uno de los stands más visitados, el que instaló Silvia de Pedro, de Mi Zurda, donde se podían contemplar barricas pintadas por ella misma y que reflejaban un nuevo modo de entender el mundo del vino.
En la mañana dominical, De Pedro estuvo pintando en el corazón de la carpa una barrica que reproducía al Gernika, mientras los visitantes le comentaban la novedad o la consultaban precios de sus obras.
También el aroma del cordero ojalado invitaba al visitante a recorrer la Feria, acercándose hasta el stand de la raza ojalada que instalaron Ovigormaz y Ancro.
Un sector, precisamente, el del vino, que cada año busca al nuevo comprador e invita a probar tintos que cada año reciben más galardones, como es el caso de la bodega sanestebeña, Bodegas Gormaz, que mostraba, orgullosa, los últimos galardones que ha recibido la bodega, incluida la alta puntuación en la prestigiosa lista enológica Parker.
También la soriana Bodegas Castillejo es una fija de esta cita sanestebeña, y alrededor de su stand se congregan numerosos visitantes que son, en muchos casos, viejos amigos que, año tras año, acuden a visitarles.
En sector bodeguero se mostraba en la jornada de ayer preocupado por la climatología y el daño que esta dura primavera ha causado en los viñedos.
«Va a ser un año complicado», afirmaba una responsable de una bodega de Ribera del Duero, quien al igual que sus compañeros recordaban que con las últimas heladas, lluvias y granizadas, la temporada lleva un retraso de, al menos, tres semanas.
Además todavía no tienen confirmado que la situación mejore, por lo que no pueden adelantar cómo va a ser el año en Ribera del Duero, donde también se han perdido algunos frutos, como consecuencia de la adversa climatología.
«Hace unas semanas pasear por el pinar y ver como estaban los racimos era un placer», explicaba una de las bodegueras, quien reconocía que tras las últimas heladas «se han producido algunas lagunas», en referencia a cepas que han perdido sus frutos.
En sector que todavía confía en que la llegada del verano traiga una buena maduración que permita hablar de menos pérdidas de las estimadas.
«El problema estará en la cantidad, no tanto en la calidad de la una», explicaron en otra bodega, quien recordó que podría ser una buena añada, ya que aún es pronto para saberlo y el fruto estaba madurando adecuadamente, pero que la llegada del mal tiempo podría complicar la campaña.
La Ribera del Duero y sus bodegas son uno de los alicientes de esta Feria de Muestras de la localidad que ayer cerró sus puertas con la participación de unos 60 expositores.
La climatología tampoco acompañó mucho a las ventas, menos de las esperadas por los expositores que, saben que la crisis coarta los gastos de los visitantes.
La participación de los comercios y empresas de la localidad también atrajo a los visitantes y a los vecinos de la comarca que, en muchos no conocían los productos que podían encontrar sin salir de la localidad.
Una apuesta por el comercio del día a día, no sólo durante el fin de semana, que utilizan la Feria para darse a conocer, como un gran escaparate en el que todos puedan saber de su existencia y sus productos.
El polideportivo municipal también tuvo un constante goteo de visitantes que se interesaban por los productos y que buscaban a viejos expositores para degustar sus alimentos.
En el recinto exterior, los protagonistas fueron ayer los chavales de Correbike que ofrecieron un recorrido guiado en sus bicicletas eléctricas que permiten que, con poco esfuerzo, se pueda disfrutar del entorno natural.
Una feria que cerró anoche sus puertas con una serie de propuestas y alternativas que buscan mejorar la muestra de cara a la próxima edición del 2014.
Informa Ana Hernando