La Sardina: un símbolo carnavalero
miércoles, 6 de febrero de 2013
FIESTAS · Ya está prácticamente terminada la Sardina que sirve de símbolo del Carnaval sanestebeño y que este año rinde el homenaje de los escolares al payaso Miliki y a los bomberos voluntarios de la localidad
El Carnaval es una fiesta para todos los públicos, pero en San Esteban de Gormaz tiene unos grandes protagonistas: los niños del colegio público Virgen del Rivero y la Escuela Hogar Alfonso VIII que, desde hace 20 años realizan el símbolo de esta fiesta, la sardina.
Son horas de trabajo e ilusión de los más pequeños que cada año ven como la sardina que dará color al Carnaval de la localidad va creciendo en una de las aulas del centro académico, de la mano de los alumnos de 5º y 6º de Primaria, que son los encargados de poner la mano de obra.
A las órdenes de Vidal, como antes también hicieran con Vidal y Evaristo, los niños siguen el boceto para transformar un bastidor de madera en un regalo de luz y colorido con forma de sardina.
Vidal Lamata, el director de la Escuela Hogar recuerda que se trata de un trabajo en equipo que cada año pretende también rendir homenaje a otros miembros de la localidad o la actualidad.
Así este año la Sardina hace un guiño a la pérdida del gran payaso Miliki, que luce montado a lomos de la sardina, queriendo recordar la importancia del encargado de sacar sonrisas de los más pequeños durante generaciones.
No sólo Miliki es el protagonista, porque la Sardina porta agua y manguera para apagar cualquier incendio, luciendo una gorra que recuerda a los bomberos voluntarios de la localidad, en el año del Agua.
Los chavales «han trabajado mucho en esta», explica el artífice del proyecto, quien relata como cuentan también con la ayuda de Carpintería Pedro Muyo, encargado de regalarles la madera que hace de bastidor de esta sardina, y en esta edición, con la donación de Papelería Aguilera, que ante su próxima jubilación les ha regalado el papel charol que envuelve la sardina. El resto es todo material reciclado, periódicos y papeles de colores pintados por los chavales de la localidad.
Por eso llevar la Sardina a hombros es un orgullo, y que desde el viernes hasta el martes de Carnaval luzca en la plaza un símbolo del trabajo en equipo, que respetan grandes y pequeños y que luce imponente en la Plaza Mayor con sus ocho metros de largo y más de 2 metros de altura (sin contar al Miliki jinete).
El próximo viernes los alumnos conducirán la Sardina hasta la residencia de la tercera edad, de donde partirá para el pregón, siendo una excusa para la intergeneracionalidad, mientras Rubén Heras aguarda impaciente la hora de cumplir con otro rito: reducirla a cenizas. El nombre elegido a sorteo que cuenta con Jesús, Abel y José como reservas para cumplir con la tradición.
Son horas de trabajo e ilusión de los más pequeños que cada año ven como la sardina que dará color al Carnaval de la localidad va creciendo en una de las aulas del centro académico, de la mano de los alumnos de 5º y 6º de Primaria, que son los encargados de poner la mano de obra.
A las órdenes de Vidal, como antes también hicieran con Vidal y Evaristo, los niños siguen el boceto para transformar un bastidor de madera en un regalo de luz y colorido con forma de sardina.
Vidal Lamata, el director de la Escuela Hogar recuerda que se trata de un trabajo en equipo que cada año pretende también rendir homenaje a otros miembros de la localidad o la actualidad.
Así este año la Sardina hace un guiño a la pérdida del gran payaso Miliki, que luce montado a lomos de la sardina, queriendo recordar la importancia del encargado de sacar sonrisas de los más pequeños durante generaciones.
No sólo Miliki es el protagonista, porque la Sardina porta agua y manguera para apagar cualquier incendio, luciendo una gorra que recuerda a los bomberos voluntarios de la localidad, en el año del Agua.
Los chavales «han trabajado mucho en esta», explica el artífice del proyecto, quien relata como cuentan también con la ayuda de Carpintería Pedro Muyo, encargado de regalarles la madera que hace de bastidor de esta sardina, y en esta edición, con la donación de Papelería Aguilera, que ante su próxima jubilación les ha regalado el papel charol que envuelve la sardina. El resto es todo material reciclado, periódicos y papeles de colores pintados por los chavales de la localidad.
Por eso llevar la Sardina a hombros es un orgullo, y que desde el viernes hasta el martes de Carnaval luzca en la plaza un símbolo del trabajo en equipo, que respetan grandes y pequeños y que luce imponente en la Plaza Mayor con sus ocho metros de largo y más de 2 metros de altura (sin contar al Miliki jinete).
El próximo viernes los alumnos conducirán la Sardina hasta la residencia de la tercera edad, de donde partirá para el pregón, siendo una excusa para la intergeneracionalidad, mientras Rubén Heras aguarda impaciente la hora de cumplir con otro rito: reducirla a cenizas. El nombre elegido a sorteo que cuenta con Jesús, Abel y José como reservas para cumplir con la tradición.
Informa Ana Hernando