La granizada reducirá al 40% la producción en Atauta
jueves, 1 de agosto de 2013
ATAUTA · Los responsables de Dominio de Atauta y Atalayas de Golbán reconocen que sus viñedos sufrieron pérdidas irrecuperables a causa del granizo.
La localidad más afectada por el granizo del inicio del verano fue la pedanía de Atauta, pueblo situado a cinco kilómetros de San Esteban de Gormaz, donde calculan que las pérdidas para esta vendimia serán cercanas al 40% a causa de un pedrisco que destrozó sin piedad los viñedos nuevos y centenarios de esta localidad y que son la materia prima para elaborar los vinos de Dominio de Atauta y Atalayas de Golbán, entre otros caldos.
“El granizo nos hizo bastante daño”, reconoce Ismael Sanz, enólogo de las bodegas atautecas, recordando que “fueron 45 minutos cayendo piedra y algunas del tamaño de un euro”, explica rememorando una granizada que ha reducido entre un 30 y un 40% lo que “habría sido un año normal”, y que tras la precipitación “es imposible recuperarlo porque se ha roto”.
Además la granizada afecto a un 40% del término donde están plantadas las cepas de las que se nutren las bodegas de la localidad, y también donde los viticultores recogen uvas para derivar a otras bodegas de la provincia o para elaborar sus propios vinos en las bodegas de la comarca.
“El resto de la uva que ha quedado va bastante bien”, explica Sanz quien recuerda que el crecimiento en el mes de mayo ha sido más lento debido a las bajas temperaturas, aunque se ha recuperado en esta última temporada, lo que reduce el retraso a una semana o diez días, coincidiendo con sus colegas de San Esteban o Castillejo de Robledo.
Lo normal en Atauta es que la floración se de entre el 20 y el 24 de junio y precisamente en estos primeros días de julio es cuando está comenzando a florecer.
“En cantidad la cosecha es media alta y las viñas están sacando bastante bien”, afirma el responsable de la vendimia de Dominio de Atauta y Atalayas de Golbán, que además asegura que no hay plagas ni enfermedades, por lo que confía en que las temperaturas continúen siendo altas para que la planta pueda seguir su crecimiento.
Sanz considera que “a priori debería ser un buen año porque la precipitación en invierno ha sido abundante, con unos 600 milímetros de agua, cuando lo normal en esta comarca es de unos 430 milímetros”, por eso se marca también como clave el mes de septiembre, con temperaturas máximas y mínimas y confía en que durante el verano haya temperaturas agradables y la llegada del otoño concida con mínimas que no desciendan mucho y los termómetros puedan alcanzar máximas de unos 30 grados y mínimas que no bajen de los 10 u ocho grados para “que siga teniendo estructura”.
Las bodegas comerciales de Atauta se remontan a 1999 y la altitud de los viñedos se sitúan entre los 950 y mil metros de altura, lo que permite una maduración más lenta de la uva, con un proceso de recogida artesanal, todo a mano.
El problema del granizo en los viñedos de Atauta no ha afectado únicamente a las bodegas incluidas en la D.O. Ribera del Duero, sino que además ha destrozado viñas y cepas de los bodegueros de la localidad, que preparan y elaboran sus propios vinos en el centenar de bodegas y lagares que se sitúan a los pies de la localidad, en un antiguo barrio bodeguero situado en una suave colina dentro del valle. Bodegas centenarias subterráneas que incluso llegan a alcanzar los cinco metros de profundidad y que este año verán mermado el número de barricas al destruir el granizo parte de su cosecha.
“El granizo nos hizo bastante daño”, reconoce Ismael Sanz, enólogo de las bodegas atautecas, recordando que “fueron 45 minutos cayendo piedra y algunas del tamaño de un euro”, explica rememorando una granizada que ha reducido entre un 30 y un 40% lo que “habría sido un año normal”, y que tras la precipitación “es imposible recuperarlo porque se ha roto”.
Además la granizada afecto a un 40% del término donde están plantadas las cepas de las que se nutren las bodegas de la localidad, y también donde los viticultores recogen uvas para derivar a otras bodegas de la provincia o para elaborar sus propios vinos en las bodegas de la comarca.
“El resto de la uva que ha quedado va bastante bien”, explica Sanz quien recuerda que el crecimiento en el mes de mayo ha sido más lento debido a las bajas temperaturas, aunque se ha recuperado en esta última temporada, lo que reduce el retraso a una semana o diez días, coincidiendo con sus colegas de San Esteban o Castillejo de Robledo.
Lo normal en Atauta es que la floración se de entre el 20 y el 24 de junio y precisamente en estos primeros días de julio es cuando está comenzando a florecer.
“En cantidad la cosecha es media alta y las viñas están sacando bastante bien”, afirma el responsable de la vendimia de Dominio de Atauta y Atalayas de Golbán, que además asegura que no hay plagas ni enfermedades, por lo que confía en que las temperaturas continúen siendo altas para que la planta pueda seguir su crecimiento.
Sanz considera que “a priori debería ser un buen año porque la precipitación en invierno ha sido abundante, con unos 600 milímetros de agua, cuando lo normal en esta comarca es de unos 430 milímetros”, por eso se marca también como clave el mes de septiembre, con temperaturas máximas y mínimas y confía en que durante el verano haya temperaturas agradables y la llegada del otoño concida con mínimas que no desciendan mucho y los termómetros puedan alcanzar máximas de unos 30 grados y mínimas que no bajen de los 10 u ocho grados para “que siga teniendo estructura”.
Las bodegas comerciales de Atauta se remontan a 1999 y la altitud de los viñedos se sitúan entre los 950 y mil metros de altura, lo que permite una maduración más lenta de la uva, con un proceso de recogida artesanal, todo a mano.
El problema del granizo en los viñedos de Atauta no ha afectado únicamente a las bodegas incluidas en la D.O. Ribera del Duero, sino que además ha destrozado viñas y cepas de los bodegueros de la localidad, que preparan y elaboran sus propios vinos en el centenar de bodegas y lagares que se sitúan a los pies de la localidad, en un antiguo barrio bodeguero situado en una suave colina dentro del valle. Bodegas centenarias subterráneas que incluso llegan a alcanzar los cinco metros de profundidad y que este año verán mermado el número de barricas al destruir el granizo parte de su cosecha.
Informa Ana Hernando