El embajador de Tailandia solicita mejores condiciones laborales
miércoles, 28 de agosto de 2013
OLMILLOS · Singhara repitió visita a la localidad de Olmillos donde trabajan todo la comunidad tailandesa de España, y tuvo palabras de elogio y admiración para los vecinos de la localidad.
El embajador de Tailandia, Kulkumut Singhara, visitó el día 18 la localidad de Olmillos donde residen 70 trabajadores de su país, como recolectores de lechugas en los campos de regadío.
Singhara explicó que actualmente todos los trabajadores tailandeses que están en España se encuentran en estas fincas de lechugas y reconoció que «me gusta mucho visitar a mis convecinos para saber cómo están».
Las posibilidades de que se incrementen el número de trabajadores tailandeses en España es complicado, desde el punto de vista de Singhara, porque «en mi país hacen falta trabajadores», reconociendo que existen inmigrantes de países vecinos para desarrollar distintos trabajos. «Nuestro Gobierno está intentando convencer para regresar a trabajar a Tailandia, pero aún tiene que pagar sueldos más altos», afirmó el embajador.
«Todavía la forma de trabajar no es correcta», aseguró el embajador tailandés, lamentando que la compañía que les tiene contratados «le gusta convencer para trabajar majar más de ocho horas y más de 40 horas semanales», asegurando que no «no se puede pagar en tiempo».
Por eso consideró que «nuestros trabajadores han sacrificado muchísimo» y confía en que esta temporada «tenemos que corregir para que todo esté correcto».
Desde la embajada mantienen «siempre» conversaciones con la empresa que contrata a los tailandeses, aunque Singhara criticó que en ocasiones ha tenido que perder tres semanas después de un accidente de un compatriota para que la empresa le visite en un hospital. «Estoy trabajando con los abogados para hacer un acuerdo correcto», afirmó Singhara.
El responsable de la embajada recordó que «estos trabajadores fueron engañados por un político tailandés que ha cobrado mucho dinero de ellos para enviarles a España»», lamentando que actualmente dicho político no tenga ninguna responsabilidad.
«Ellos no tienen una titulación muy alta y la compañía saca mucho beneficio de ellos», explicó el responsable de estos trabajadores en España.
Esas críticas desaparecen cuando habla de los vecinos de Olmillos, a los que se muestra muy agradecido, reconociendo que «ellos están muy contentos» y calificó a los ribereños como «bondadosos», por el buen trato que dispensan a los trabajadores.
Singhara no dudó en «admirar a todos los tíos y abuelitos» porque «son muy simpáticos», asegurando que «no quieren ir a trabajar a otra provincia».
«La compañía es otra cosa», reconoce el embajador de Tailandia que ayer compartió una caldereta popular con los vecinos y los trabajadores en San Hipólito.
La compañía que explota las plantaciones de lechugas ha renovado por 6 años el contrato de alquiler de las fincas de Olmillos donde se realiza este cultivo, por lo que los vecinos confían en que este encuentro de intercambio cultural sea «una tradición», como manifestaron todas las partes.
Singhara explicó que actualmente todos los trabajadores tailandeses que están en España se encuentran en estas fincas de lechugas y reconoció que «me gusta mucho visitar a mis convecinos para saber cómo están».
Las posibilidades de que se incrementen el número de trabajadores tailandeses en España es complicado, desde el punto de vista de Singhara, porque «en mi país hacen falta trabajadores», reconociendo que existen inmigrantes de países vecinos para desarrollar distintos trabajos. «Nuestro Gobierno está intentando convencer para regresar a trabajar a Tailandia, pero aún tiene que pagar sueldos más altos», afirmó el embajador.
«Todavía la forma de trabajar no es correcta», aseguró el embajador tailandés, lamentando que la compañía que les tiene contratados «le gusta convencer para trabajar majar más de ocho horas y más de 40 horas semanales», asegurando que no «no se puede pagar en tiempo».
Por eso consideró que «nuestros trabajadores han sacrificado muchísimo» y confía en que esta temporada «tenemos que corregir para que todo esté correcto».
Desde la embajada mantienen «siempre» conversaciones con la empresa que contrata a los tailandeses, aunque Singhara criticó que en ocasiones ha tenido que perder tres semanas después de un accidente de un compatriota para que la empresa le visite en un hospital. «Estoy trabajando con los abogados para hacer un acuerdo correcto», afirmó Singhara.
El responsable de la embajada recordó que «estos trabajadores fueron engañados por un político tailandés que ha cobrado mucho dinero de ellos para enviarles a España»», lamentando que actualmente dicho político no tenga ninguna responsabilidad.
«Ellos no tienen una titulación muy alta y la compañía saca mucho beneficio de ellos», explicó el responsable de estos trabajadores en España.
Esas críticas desaparecen cuando habla de los vecinos de Olmillos, a los que se muestra muy agradecido, reconociendo que «ellos están muy contentos» y calificó a los ribereños como «bondadosos», por el buen trato que dispensan a los trabajadores.
Singhara no dudó en «admirar a todos los tíos y abuelitos» porque «son muy simpáticos», asegurando que «no quieren ir a trabajar a otra provincia».
«La compañía es otra cosa», reconoce el embajador de Tailandia que ayer compartió una caldereta popular con los vecinos y los trabajadores en San Hipólito.
La compañía que explota las plantaciones de lechugas ha renovado por 6 años el contrato de alquiler de las fincas de Olmillos donde se realiza este cultivo, por lo que los vecinos confían en que este encuentro de intercambio cultural sea «una tradición», como manifestaron todas las partes.
Informa Ana Hernando