A cada cerdo le llega su San Andrés: matanzas de La Alegría
martes, 10 de diciembre de 2013
SOCIEDAD · La peña La Alegría de San Esteban de Gormaz recrea esta tradicional fiesta vistiendo trajes de sus antepasados para seguir con el rito del sacrificio animal, pero adaptado a la nueva normativa sanitaria.
La peña La Alegría de San Esteban de Gormaz ha celebrado por segundo año consecutivo su tradicional fiesta de la matanza, recreando cómo se vivían en los pueblos antiguamente este sacrificio animal que permitía tener alimentos y víveres para el largo invierno.
Aprovechando el fin de semana de San Andrés cambiaron el refranero y el santoral para sacrificar a una cerda de 158 kilos en la calle, tal y como se hacía antiguamente, aunque cumpliendo con la actuales normativas sanitarias.
Esta matanza se vive como una auténtica fiesta para todos los miembros de esta peña ribereña, que contagian de su alegría a vecinos y turistas, ya que desde primera hora de la mañana se reúnen en la Placituela, paseando al puerco en un carro, ataviados con toquillas, refajos, albarcas y boinas, tal y como lucían sus abuelos cuando la matanza era la única garantía de alimento en el gélido invierno.
Unas 35 personas, ataviadas de negro y con toquillas, desfilaron por las calles de la localidad antes de sacrificar al animal y vivir un fin de semana de intensidad, realizando en la tarde de ayer las morcillas y aprovechando la jornada de hoy para estazar al animal, después de tenerlo colgado para que se airee todo un día, adobar piezas del animal y preparar la carne para hacer los chorizos el próximo puente, cuando degusten estos ricos manjares preparados por ellos mismos.
Una divertida estampa que provocaba las sonrisas de los vecinos a su paso, y que quedó inmortalizada en los turistas que durante el día de ayer observaron el proceso y se integraron en la fiesta.
Aprovechando el fin de semana de San Andrés cambiaron el refranero y el santoral para sacrificar a una cerda de 158 kilos en la calle, tal y como se hacía antiguamente, aunque cumpliendo con la actuales normativas sanitarias.
Esta matanza se vive como una auténtica fiesta para todos los miembros de esta peña ribereña, que contagian de su alegría a vecinos y turistas, ya que desde primera hora de la mañana se reúnen en la Placituela, paseando al puerco en un carro, ataviados con toquillas, refajos, albarcas y boinas, tal y como lucían sus abuelos cuando la matanza era la única garantía de alimento en el gélido invierno.
Unas 35 personas, ataviadas de negro y con toquillas, desfilaron por las calles de la localidad antes de sacrificar al animal y vivir un fin de semana de intensidad, realizando en la tarde de ayer las morcillas y aprovechando la jornada de hoy para estazar al animal, después de tenerlo colgado para que se airee todo un día, adobar piezas del animal y preparar la carne para hacer los chorizos el próximo puente, cuando degusten estos ricos manjares preparados por ellos mismos.
Una divertida estampa que provocaba las sonrisas de los vecinos a su paso, y que quedó inmortalizada en los turistas que durante el día de ayer observaron el proceso y se integraron en la fiesta.
Informa Ana Hernando