Vía Duero: un proyecto para 254 kilómetros de pasado ferroviario
sábado, 5 de mayo de 2012
COMARCA · El proyecto pilotado por los grupos de acción local sorianos Tierras del Cid y Adema pretende recuperar el patrimonio ferroviario de la Valladolid-Ariza.
La línea férrea Valladolid-Ariza dejó de funcionar en 1993, cuando se suprimió el servicio de mercancías que se había mantenido de forma intermitente después de que en 1985 se suspendiera el transporte de viajeros y se pusiera así fin a una línea que unió por ferrocarril los valles del Duero y Ebro y que cruzaba el sur de la provincia de Soria desde 1892, cuando comenzó su construcción.
En 1995 se autorizó del desmantelamiento de la vía, aunque sólo se llevó a cabo en pequeños tramos, pero volviendo vulnerable un rico patrimonio cultural ferroviario.
En el año 2009 saltaron de nuevo las alarmas, porque comenzaron a desmantelar el tramo de vía entre San Esteban de Gormaz y Langa de Duero, a raíz de los trabajos de construcción de la Autovía del Duero (A-11).
Los alcaldes ribereños comenzaron a movilizarse para evitar este desmantelamiento y se reabrió la preocupación por un patrimonio férreo que debían conservar, consiguiendo en mayo de 2010 reunir a los alcaldes de los pueblos que atravesaba la antigua Valladolid-Ariza para trabajar en un proyecto común de conservación y puesta en valor del patrimonio férreo.
Ese fue el primer paso del proyecto de cooperación Vía Duero que ahora desarrollan los cuatro grupos de acción local por cuyos terrenos discurre esta vía que une 12 pueblos vallisoletanos con 10 burgaleses y 15 sorianos a los 3 municipios de Aragón y que discurre paralelo al río Duero.
Los grupos de acción local Tierras Sorianas del Cid y Adema, en el caso de Soria, son los encargados de poner en marcha este proyecto que apuesta por el mantenimiento de la vía considerando que es una parte sustancial del recurso patrimonial y soporte de nuevos usos.
El pasado mes de febrero, los GAL presentaron el proyecto de cooperación, que tienen un presupuesto de 22.00 euros, en Valladolid, para un periodo de ejecución de 2012 a 2015.
Y con el Marzo Cultural del Huracán centrado en la línea férrea ha comenzado a rodar este sueño, no de volver a poner en marcha el tren, sino de poner en marcha pequeños proyectos que sean viables y permitan dinamizar los pueblos.
El proyecto se enmarca dentro de las líneas de financiación del programa de desarrollo Leadercal, ya que aboga por la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural y el aprovechamiento sostenible de los recursos ocioso del territorio, uno de los ejes del programa.
Una de las principales actuaciones de este proyecto de cooperación es la realización de un Plan Director que permita diseñar una estrategia consensuada a partir del estudio de la vía, identificando las actuaciones a realizar, tanto a escala local como general, con un único criterio de actuación.
El objetivo es estar coordinados, mantener reuniones con el propietario de la vía, Adif, quien tiene alquilados recursos a administraciones, asociaciones y empresarios, para identificar las distintas propuestas turísticas y culturales que permitan buscar nuevos usos para la vía.
La vía cruza en una importante parte de su recorrido por la Denominación de Origen Ribera del Duero, actuando a su vez como corredor entre diversos espacios y ecosistemas de los distintos territorios que recorre, por lo que se debe propiciar el impulso de nuevos usos alternativos vinculados con el turismo cultural.
El plan director de la Vía Duero se basa en mantener la continuidad del trazado férreo y conservar la infraestructura de la Valladolid Ariza, para proponer usos complementarios que permitan un aprovechamiento fraccionado de la vía a lo largo de su recorrido, aunque sin abandonar la idea de un gran proyecto para toda la vía que puede ponerse en marcha a medio plazo.
Con el plan director se comprometen a ejecutar a corto plazo pequeñas actuaciones, a modo de proyectos piloto, que puedan contar con financiación del Leadercal.
El proyecto se basa en cuatro ejes de los que uno es la redacción de plan director, pero donde también se recoge una campaña de difusión y dinamización, el proceso de participación e implicación pública y la coordinación del proyecto.
Ahora es preciso inventariar y catalogar todo el patrimonio para diseñar y elaborar un producto de turismo cultural para la Valladolid-Ariza y su entorno.
Se buscará realizar una exposición itinerante sobre el tren y la celebración de un día de la Valladolid-Ariza, organizando jornadas de voluntariado y campos de trabajo que permitan su recuperación.
Los escolares y las jornadas y encuentros para debatir el futro de la vía permitirán sensibilizar a la población local.
En los tiempos de la alta velocidad quizás no vuelva a sonar el pasajeros al tren para ir de Valladolid a Ariza, o de Langa de Duero y San Esteban de Gormaz a Almazán, pero el proyecto buscar recuperar una historia que supuso el desarrollo industrial y que debe ser una apuesta de futuro para que la Vía Duero genere riqueza e iniciativas al amparo de estaciones, apeaderos y raíles.
En 1995 se autorizó del desmantelamiento de la vía, aunque sólo se llevó a cabo en pequeños tramos, pero volviendo vulnerable un rico patrimonio cultural ferroviario.
En el año 2009 saltaron de nuevo las alarmas, porque comenzaron a desmantelar el tramo de vía entre San Esteban de Gormaz y Langa de Duero, a raíz de los trabajos de construcción de la Autovía del Duero (A-11).
Los alcaldes ribereños comenzaron a movilizarse para evitar este desmantelamiento y se reabrió la preocupación por un patrimonio férreo que debían conservar, consiguiendo en mayo de 2010 reunir a los alcaldes de los pueblos que atravesaba la antigua Valladolid-Ariza para trabajar en un proyecto común de conservación y puesta en valor del patrimonio férreo.
Ese fue el primer paso del proyecto de cooperación Vía Duero que ahora desarrollan los cuatro grupos de acción local por cuyos terrenos discurre esta vía que une 12 pueblos vallisoletanos con 10 burgaleses y 15 sorianos a los 3 municipios de Aragón y que discurre paralelo al río Duero.
Los grupos de acción local Tierras Sorianas del Cid y Adema, en el caso de Soria, son los encargados de poner en marcha este proyecto que apuesta por el mantenimiento de la vía considerando que es una parte sustancial del recurso patrimonial y soporte de nuevos usos.
El pasado mes de febrero, los GAL presentaron el proyecto de cooperación, que tienen un presupuesto de 22.00 euros, en Valladolid, para un periodo de ejecución de 2012 a 2015.
Y con el Marzo Cultural del Huracán centrado en la línea férrea ha comenzado a rodar este sueño, no de volver a poner en marcha el tren, sino de poner en marcha pequeños proyectos que sean viables y permitan dinamizar los pueblos.
El proyecto se enmarca dentro de las líneas de financiación del programa de desarrollo Leadercal, ya que aboga por la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural y el aprovechamiento sostenible de los recursos ocioso del territorio, uno de los ejes del programa.
Una de las principales actuaciones de este proyecto de cooperación es la realización de un Plan Director que permita diseñar una estrategia consensuada a partir del estudio de la vía, identificando las actuaciones a realizar, tanto a escala local como general, con un único criterio de actuación.
El objetivo es estar coordinados, mantener reuniones con el propietario de la vía, Adif, quien tiene alquilados recursos a administraciones, asociaciones y empresarios, para identificar las distintas propuestas turísticas y culturales que permitan buscar nuevos usos para la vía.
La vía cruza en una importante parte de su recorrido por la Denominación de Origen Ribera del Duero, actuando a su vez como corredor entre diversos espacios y ecosistemas de los distintos territorios que recorre, por lo que se debe propiciar el impulso de nuevos usos alternativos vinculados con el turismo cultural.
El plan director de la Vía Duero se basa en mantener la continuidad del trazado férreo y conservar la infraestructura de la Valladolid Ariza, para proponer usos complementarios que permitan un aprovechamiento fraccionado de la vía a lo largo de su recorrido, aunque sin abandonar la idea de un gran proyecto para toda la vía que puede ponerse en marcha a medio plazo.
Con el plan director se comprometen a ejecutar a corto plazo pequeñas actuaciones, a modo de proyectos piloto, que puedan contar con financiación del Leadercal.
El proyecto se basa en cuatro ejes de los que uno es la redacción de plan director, pero donde también se recoge una campaña de difusión y dinamización, el proceso de participación e implicación pública y la coordinación del proyecto.
Ahora es preciso inventariar y catalogar todo el patrimonio para diseñar y elaborar un producto de turismo cultural para la Valladolid-Ariza y su entorno.
Se buscará realizar una exposición itinerante sobre el tren y la celebración de un día de la Valladolid-Ariza, organizando jornadas de voluntariado y campos de trabajo que permitan su recuperación.
Los escolares y las jornadas y encuentros para debatir el futro de la vía permitirán sensibilizar a la población local.
En los tiempos de la alta velocidad quizás no vuelva a sonar el pasajeros al tren para ir de Valladolid a Ariza, o de Langa de Duero y San Esteban de Gormaz a Almazán, pero el proyecto buscar recuperar una historia que supuso el desarrollo industrial y que debe ser una apuesta de futuro para que la Vía Duero genere riqueza e iniciativas al amparo de estaciones, apeaderos y raíles.
Informa Ana Hernando