Un emocionante final de trimestre

Un emocionante final de trimestre
martes, 7 de febrero de 2012

SOTO DE SAN ESTEBAN · La localidad de Soto cerró el último trimestre del año con muchas actividades, entre ellas las representaciones teatrales en la parroquia del nacimiento y los Reyes, taller de velas, excursión a Garagüeta, cursos de trajes y patckwok.

En Soto de San Esteban despidieron el año con energía, gracias al trabajo de la asociación sociocultural El Chispero de la localidad, encargada de realizar, entre otras cosas, un taller de piñas de tela con velas, en el que participaron 22 mujeres de la localidad.

Además realizaron una representación del Nacimiento de Jesús en la Eucaristía del 25 de enero, y una recreación de la Adoración de los Reyes Magos en la misa de la Epifanía, en las que actuaron 13 niños y 15 mujeres. En esta última recreación repartieron dulces y gominolas entre los asistentes.

A estas actividades se suma la visita al acebal de Garagüeta desarrollada durante el puente de la Constitución.

El año pasado varias mujeres de la comarca ribereña acudieron a Soto de San Esteban para participar en un taller organizado por el CEAS para aprender técnicas de costura de patchwok, un curso que cautivó a las participantes y que este año han querido repetir en el mismo escenario.

Un total de ocho alumnas acudieron durante cuatro tardes al centro de Soto de San Esteban para aprender los trucos de costura y los consejos para obtener buenos resultados en sus piezas, de la mano de Celia Bernal, la profesora encargada de las diez horas de formación.

El taller, que se enmarca dentro del programa integral de apoyo a la familia, ha vuelto a ser una buena excusa para tomar hilo y aguja y crear obras de arte.

Por otro lado, Soto de San Esteban transformó durante un mes su salón de usos múltiples en un taller de costura, donde cerca de una veintena de mujeres se esforzaron entre hilos y paños en la confección de trajes tradicionales.

El curso, que se realizó en horario vespertino, de 17 a 20 horas durante cuatro semanas, permitió que las alumnas descubrieran los secretos del corte y confección y elaboraran ellas mismas sayas, mandiles y otros elementos del traje regional.

El curso estaba organizado por AMFAR y se ofreció de forma gratuita para que las mujeres del mundo rural pudieran aprender nuevos oficios y técnicas y desarrollar no sólo su creatividad, sino también ciertas habilidades que permitan mejorar su situación laboral en algunos casos.

La encargada de dirigir a estas féminas entre hilos, costuras y dobladillos fue la sanestebeña Teo Maluenda, encargada de guiar a sus pupilas por el oficio de costurera para este taller.

Durante las clases las alumnas no sólo disfrutaron de la costura, sino que también permitió poner en valor los buenos resultados del trabajo en equipo, y fue un motivo de convivencia, que permitió estrechar lazos de amistad no sólo entre las vecinas de Soto de San Esteban, sino también entre otras mujeres que acudieron al curso, porque entre las alumnas había también mujeres de San Esteban de Gormaz o de Valdanzo, entre otros núcleos.

Una buena forma también de aprovechar las mañanas invernales para que las mujeres puedan llevar el otoño e invierno de la mejor manera posible, aprendiendo nuevos oficios.

Los resultados saltaban a la vista, porque los trajes realizados durante estas horas de costura demostraron el buen hacer de las alumnas y cómo han aprendido los secretos de la confección de unos trajes que, en ocasiones ha sido casi un oficio artesanal que ha pasado de padres a hijos.

Con diferentes colores para las sayas, pero predominando el rojo del traje de piñorra que se ha convertido casi en el traje oficial soriano, a pesar de ser sólo uno de los muchos que llevaron las mujeres de Soria en años pasados, a partir de ahora aportarán colorido a fiestas y procesiones, luciendo sayas tradicionales realizas por ellas mismas.

Es habitual ver vestir estos trajes a las mujeres durante diversas fiestas a lo largo del año, como son, por ejemplo, en el mes de febrero, con la celebración de las Águedas, seguro que a partir de ahora es posible encontrar una de estas sayas en Peñalba de San Esteban, de donde también había alumnas, o verlas lucir en la capital soriana el Domingo de Calderas cuando vayan a visitar a familiares o amigos.

Una buena oportunidad brindada por AMFAR que también ha realizado este otoño otro taller en la zona, en concreto un taller de restauración que se realizó en San Esteban de Gormaz, y donde las mujeres aprendieron nuevas técnicas y oficios, recuperando tradicionales en muchos casos olvidadas y hoy rescatadas con maestría.

Un pueblo activo, ya que durante el final del verano, realizaron un encuentro con los vecinos de Peñalba de San Esteban.

Se vive cerca, pero no siempre conocemos al vecino con el que compartimos monte, carretera o parajes, por eso los vecinos de Soto de San Esteban y Peñalba de San Esteban decidieron romper con ese problema y realizar una jornada de convivencia y encuentro entre ambos núcleos, aprovechando los meses estivales, cuando la afluencia de visitantes es mayor.

El éxito fue claro, los vecinos de ambas localidades salieron caminando de sus respectivos pueblos para encontrarse en Aldea de San Esteban y, además de compartir con los vecinos de esta localidad cidiana, unos minutos de conversación, hacer en este pueblo su punto de encuentro, por estar a mitad de camino y descansar tomando un bocata como cena.

Así se conocieron vecinos que comparten recursos y que durante el invierno pueden trabajar juntos por realizar actividades conjuntas que sirvan de intercambio de experiencias a todos.

La experiencia permitió que además se dieran cita vecinos de todas las edades, por lo que fue aún más enriquecedor esta experiencia que prometen volver a repetir, integrando también a otros núcleos del municipio de San Esteban en este tipo de encuentros.

El objetivo es tener una excusa para salir a la calle y charlas con los vecinos, de manera que al conocerse mejor puedan llevar a cabo actividades diversas, compartiendo recursos y experiencias, y mejorando la vecindad.

El verano es un buen momento para compartir experiencias y aprender oficios a un ritmo más sosegado y sereno, sin la presión académica.

Por eso desde el Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz han programado diversas actividades de ocio y formación para este verano en los diferentes pueblos que conforman el municipio, para unir a vecinos y estrechar lazos entre ellos.

El pasado curso escolar, el Consistorio dirigió un curso de oficios perdidos y de ahí salieron las profesoras para impartir un taller estival en Soto de San Esteban, donde poner en práctica lo aprendido durante un trimestre.

Aprovechando las tardes de verano, un total de 20 mujeres se reunieron en el salón de usos múltiples de Soto de San Esteban para aprender de dos de las antiguas alumnas del curso, las técnicas de trenzado propias de los cesteros.

El objeto a desarrollar era lo de menos, lo importante aprender un oficio y poder aplicarlo después a las necesidades y gustos de cada participante.

Rápidamente aprendieron las alumnas la técnica de la cestería, y posteriormente lo aplicaron a gorros, cestas y abanicos, demostrando que en sólo dos tardes se puede completar un trabajo artesanal realizado con mimo, esmero y belleza.

Fue también un buen momento para disfrutar, de forma distendida, de conversación e intercambio de experiencias y la oportunidad de conocerse mejor unas vecinas que, aunque separadas unos kilómetros, tienen más puntos que les unen y que podrán desarrollar durante el invierno.
Informa Ana Hernando