Ruta por los castillos del Cid

Ruta por los castillos del Cid
martes, 31 de julio de 2012

EDUCACIóN · Hay viajes que parte de un mapa y otros que parten del alma, y estos últimos son los que eligen desde el Colegio Virgen del Rivero y la Escuela Hogar para realizar sus rutas temáticas con los chavales más mayores del centro.

Conocidos ya por realizar viajes en bicicleta donde se superan metas y se logran sueños, los organizadores mezclan en sus rutas la historia, naturaleza, deporte y literatura, demostrando que el aprendizaje continúa fuera del aula de enseñanza.

Siempre vinculan sus rutas en bicicleta de montaña con el pasado histórico de la villa o los acontecimientos que se celebran en la provincia, como la ruta del Cid, los Comuneros, Almanzor, las atalayas, los Celtíberos, Palafox, la ruta Jacobea de la lana o las Merindades, Alvargonzález, el románico, la Expo y el apoyo a la candidatura olímpica de Madrid.

Este año el fin de semana de bici, deporte e historia se ha centrado de nuevo en la Edad Media, para recordar al juglar sanestebeño que, según Menéndez Pidal, compuso la primera parte del Poema del Mio Cid, obra cumbre de la literatura española, y emular el viaje hacia el Destierro del Campeador, a lomos de caballos de hierro, entre los castillos que un día fueran dominio de Rodrigo Díaz de Vivar.

Unos 40 chavales de 5º y 6º de Primaria, 4 profesores y 5 colaboradores, partieron en la mañana del sábado de “una buena çiudad”, San Esteban de Gormaz, realizando una cabalgada hacia el término municipal de Alcubilla del Marqués, “que de Castiella fin es ya”, para conquistar el primer castillo de la ruta, el de Osma, a donde ascendieron en bicicleta los chavales.

Una primera parada antes de regresar al Camino del Destierro para cruzar el Duero en Navapalos, donde hicieron disfrutaron del almuerzo.

Con nuevas fuerzas continuaron viaje hacia el vergel de limpia fuente, que sitúa el juglar en el paraje de Figueruela, cerca de Fresno de San Esteban, para subir hasta la fortaleza califal más grande de Europa: el castillo de Gormaz.

Allí los chavales escuchan la explicación y otean el horizonte, contemplando los metros finales que les separan de su destino en la jornada: Berlanga de Duero.

Desde Gormaz se siente la historia del Cid en cada sillar de un castillo que marcó la historia y que hoy sigue siendo testigo del vivir de Castilla, abrazado por el Duero y llevando en cada piedra la carga de su historia.

Desde su cima los chavales contemplan Castilla y reciben la paz de un lugar marcado por crueles guerras, que fue reposo de guerreros, soldados y del que dos pueblos dieron uso y disfrute en la Edad Media.

Con un día de climatología favorable, con viento a favor, llegan a media tarde a Berlanga de Duero, donde representan, en su Plaza Mayor, el sainete “Otro día de mañana piensan cabalgar” con éxito de público y crítica, antes de reponer fuerzas en el restaurante Senderos del Cid, con un gran yantar, como el que le hicieron al buen Campeador.

Después del reparador sueño, debían emprender viaje de regreso, como dice el Poema, “otro día de mañana piensan en cabalgar”. Toman sus bicicletas e inician el regreso por Aguilera y Morales, hasta llegar a Recuerda, donde toman el almuerzo.

Tras dejar “a diestro” Gormaz, emprenden viaje por Vildé, Navapalos, La Rasa, Pedraja de San Esteban y el_paraje del Molino ya en la localidad ribereña, donde disfrutan de la comida preparada por el Convento de San Esteban y desde donde emprenden viaje hacia su última meta: el castillo de San Esteban de Gormaz, donde realizan la foto de grupo y finalizan su aventura.

Un último día de ruta marcado por la búsqueda de lugares donde protegerse de la lluvia que marcaba el horizonte.

Como repasan en su sainete musical, Rodrigo Díaz de Vivar era, a los 14 años, portaestandartes real y caballero del rey Sancho, señor de Castilla. Habría encontrado buenos vasallos entre estos varones de San Esteban, que, como dice el poema “sodes coñosçedores, por aquesta ondra que vos diestes a esto que nos cuntio”.

Se cerró así un viaje que va más allá de los visitado y lo logrado, que permanecerá en el alma de los alumnos y que les enseñará a ver la vida y su provincia con otros ojos, después de haber logrado, pedalada a pedalada, cumplir un sueño y mantener vivo el lema de que los de San Esteban, siempre mesurados son, como dice el Cantar.
Informa Ana Hernando