La voz de Machado para unir a dos generaciones

La voz de Machado para unir a dos generaciones
martes, 26 de junio de 2012

CULTURA · La literatura y la poesía calman el alma y además permiten unir a grandes y mayores. En la lectura de los poemas no hay edades y todos los públicos se enfrentan a la búsqueda del fondo literario con el mismo sentimiento de pasión.

Los niños que estudian en el colegio a los autores clásicos, y los mayores, que aprendieron en su día a reforzar la memoria con el aprendizaje de poemas, tienen mucho que compartir y mostrar.

Así, en San Esteban de Gormaz, los miembros de la asociación de pensionistas San Miguel y los 27 niños de 5º de Primaria del Colegio Público Virgen del Rivero compartieron una tarde de poesía y intercambio cultural, que llenó a ambos.

Los niños habían trabajado en el aula los poemas que componen Campos de Castilla, de Antonio Machado, que este año celebra el primer centenario de su publicación. Y por pequeños grupos o en solitario fueron poniendo voz antes niños y mayores a los poemas estudiados en el aula, bajo la supervisión de Fernando y Begoña, sus maestros.

El salón donde se reúnen los miembros de la asociación de pensionistas San Miguel se fue convirtiendo así en una sala donde la poesía marcaba el ritmo y entre sus paredes resonaban versos con sabor castellano.

Acompañando el recital poético, los paneles que se expusieron en la Feria del Libro el pasado 23 de abril, también marcaban el sentir de los Campos de Castilla, a través de los poemas del poeta andaluz y de imágenes de campos sanestebeños, que habrían inspirado versos y estrofas.

Pero no sólo los niños ofrecieron a los más mayores su trabajo a través del recital de poemas, sino que los mayores también habían preparado unos versos para recitar a los chavales y demostrar que la poesía no conoce de barreras de edad.

En el caso de los miembros de la asociación de pensionistas san Miguel, los poemas elegidos formaban parte del poemario de Julio Muñoz, un sacerdote que ejerció su ministerio en San Esteban de Gormaz y que trasladó a las páginas de un libro su “vida de poemas”, como él mismo tituló el volumen.

Así repasaron la obra de un autor local, leyendo sus poemas desde grandes pergaminos, mientras los chavales y el resto de asistentes descubrían las palabras de otra forma de entender la poesía.

Pero los mayores no sólo tenían guardados poemas del autor sanestebeño, sino que además demostraron su aprendizaje de cuando eran niños e iban a la escuela, a través del recital de poemas que aprendieron cuando los ahora jubilados tenían la edad de los escolares.

Así repasaron poemas que ellos mismos habían aprendido de memoria cuando sólo tenían 7 u 8 años y sorprendieron a grandes y mayores con una memoria prodigiosa que supone la envidia de los estudiantes.

Largos poemas que, a pesar de los años, no han olvidado, demostrando que en su época el ejercicio de la memoria era una materia imprescindible en el aula.

Sólo fue una tarde para recitar poemas, pero además sirvió para mucho más a ambos colectivos, ya que les permitió poner en escena lo aprendido y, además, para compartir con otras generaciones un poco de ocio.

Los mayores se acercaron más a los chavales y les aplaudieron por su trabajo, valorando su memoria con el aprendizaje de los poemas machadianos.

Los niños pudieron aprender que había otros modos de estudiar y que los más mayores conocen poemas que no están escritos y que han pasado de padres a hijos a través de la literatura oral y la tradición.

Muchos de los poemas narrados durante este recital invitaban a cerrar los ojos y dejarse llevar por la magia de las letras y por un saber popular que ha permitido compartir e intercambiar experiencias con el paso de los años.

No es la primera vez que los alumnos del Virgen del Rivero y los mayores de la asociación de pensionistas San Miguel realizan un intercambio cultural, pero a todos les permite, actividades como estas, acercarse más y conocerse mejor, saltando posibles barreras que pudieran existir por la edad.

Durante una sesión de tarde los chavales se desplazaron hasta la sede de la asociación de pensionistas para llevar poesía y recibir versos.

Como agradecimiento, los miembros de la asociación despidieron a los chavales con aplausos y con unos dulces con los que iban marcando el pasillo de salida, antes de que los niños regresaran al colegio.

Actividades como estas permiten a los alumnos aprender fuera del aula y a los más mayores reforzar su autoestima, demostrando que ambos tienen mucho que enseñar a otras generaciones, pero que también pueden aprender mucho de los más mayores o de los chavales, en una experiencia rica y digna de ser repetida en próximos años con cualquier tema como excusa
Informa Ana Hernando