De Primera Comunión: este fin de semana el Corpus

De Primera Comunión: este fin de semana el Corpus
viernes, 8 de junio de 2012

SOCIEDAD · Los niños de San Esteban celebran su Comunión soportando una granizada durante la procesión, confian en que el domingo, que celebran el Corpus Christi tengan más suerte con el tiempo.

Llega mayo, y con él las celebraciones de las Comuniones en toda la comarca. San Esteban de Gormaz comenzó el pasado domingo esta fiesta religiosa en la que los niños de entre ocho y diez años son los grandes protagonistas.

En el caso de la villa ribereña, una veintena de niños tomaron la Comunión en la jornada dominical, en una ceremonia que terminó con una fuerte granizada y protagonistas e invitados buscando refugio en los soportales.

Los niños partieron de los salones parroquiales, acompañados de sacerdotes y catequistas, hacia la iglesia de la localidad, donde les esperaban sus padres y familiares para contemplar esta ceremonia.

Con la participación de los niños en la Eucaristía, a través de lecturas, ofrendas o encendido de velas, la ceremonia transcurrió entre los nervios de los más pequeños y la ilusión de los progenitores al ver a sus hijos protagonistas de esta fiesta.

Como es habitual, tras la celebración de la misa en la parroquia, los niños realizan una procesión con las imágenes de la Virgen y Jesús niño hacia la iglesia del Rivero.

Al salir al atrio de la iglesia, comenzó a salir el sol, acompañando durante el ascenso al templo románico, donde se cantó a la patrona de la localidad.

Un viaje de ida en el que los niños y niñas portan en andas las imágenes, con la ayuda de los padres y madres, y en la que el sol hizo el camino más llevadero.

Una climatología que no respetó hasta el final de la procesión, ya que en el camino de regreso, cuando los niños ya habían comenzado a descender por la escalinata del Rivero, la lluvia e incluso el granizo, les acompañó en el camino de vuelta a la parroquia.

En apenas unos segundos, el agua comenzó a caer sobre los fieles que acompañaban a los pequeños y las carreras hacia la parroquia y los pocos vecinos con paraguas protegiendo a los niños fueron los protagonistas.

En los soportales de la Plaza Mayor y de la calle Mayor buscaron refugio para los minutos finales de la procesión, mientras los mayores protegían las imágenes en la parroquia.

Una fiesta marcada por el agua, pero que no restó la ilusión y felicidad a unos niños en su día, ya que al finalizar la lluvia continuaron su celebración con familiares y amigos.
Informa Ana Hernando