Cuando la Rueda une al nativo y extranjero
miércoles, 14 de noviembre de 2012
MúSICA · Vecinos de El Burgo y San Esteban disfrutan de un día de fiesta y unión en Madrid, con la música y la Rueda como elemento de unión entre los dos pueblos.
El centro de Madrid fue tomado el primer fin de semana de octubre por decenas de jóvenes de El Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz con un objetivo claro: demostrar que la música une a los pueblos y culturas y que para bailar La Rueda sólo hace falta buenos danzantes y músicos, y ganas de fiesta.
En esta nueva edición de la Burgada, que nació con el objetivo de bailar la Rueda en la Plaza Mayor de Madrid, se ha modificado ligeramente el nombre para transformarse en San Burgada y acoger a los sanestebeños, que aportaron las dulzainas, la caja y el bombo.
Se sumaron así a los músicos burgenses e interpretaron sus canciones para unos 150 vecinos de la villa episcopal y la ribereña que no dudaron en acercarse al centro de Madrid para demostrar sus raíces. Junto a ellos japoneses y americanos que descubren este baile.
Con pañuelos teñidos de amarillo donde se podría ver el caballo de Soria, estos jóvenes no tuvieron el permiso para tocar en la Plaza, así que se movieron por la Latina y la zona y no dudaron en volver a visitar el parque de bomberos que les acogió el año pasado y donde bailaron la rueda al ritmo de sirenas y aplausos.
Una amistad consolidada, que se contemplará el próximo lunes cuando les lleven una cesta con productos sorianos, como recuerdo de esta Rueda.
En esta nueva edición de la Burgada, que nació con el objetivo de bailar la Rueda en la Plaza Mayor de Madrid, se ha modificado ligeramente el nombre para transformarse en San Burgada y acoger a los sanestebeños, que aportaron las dulzainas, la caja y el bombo.
Se sumaron así a los músicos burgenses e interpretaron sus canciones para unos 150 vecinos de la villa episcopal y la ribereña que no dudaron en acercarse al centro de Madrid para demostrar sus raíces. Junto a ellos japoneses y americanos que descubren este baile.
Con pañuelos teñidos de amarillo donde se podría ver el caballo de Soria, estos jóvenes no tuvieron el permiso para tocar en la Plaza, así que se movieron por la Latina y la zona y no dudaron en volver a visitar el parque de bomberos que les acogió el año pasado y donde bailaron la rueda al ritmo de sirenas y aplausos.
Una amistad consolidada, que se contemplará el próximo lunes cuando les lleven una cesta con productos sorianos, como recuerdo de esta Rueda.
Informa Ana Hernando