Un paseo entre bodegas y zarceras de Ribera

Un paseo entre bodegas y zarceras de Ribera
jueves, 28 de julio de 2011

TURISMO · Las bodegas excavadas en roca a los pies del castillo de San Esteban son una seña de identidad de la villa y un ejemplo de arquitectura popular cuidada con mimo y esmero por los vecinos de esta localidad, origen de la D.O. Ribera del Duero.

Desde hace unas semanas, gracias al trabajo de los alumnos del taller de empleo Extrema Durii, una nueva senda permite al vecino y visitante realizar un recorrido entre bodegas y observar los distintos elementos de este conjunto enológico.

Este nuevo camino permite al visitante sumergirse entre la magia y el encanto de los cañones que se dirigen al subsuelo y donde reposa el vino en las barricas, las zarceras o respiradores por donde se escapa el tufo y las pequeñas puertas de madera que todavía conservan las bodegas más antiguas, que obliga a agacharse al entrar en ellas.

El acceso al nuevo paseo puede realizarse desde las traseras de San Miguel, tomando el camino que conduce al castillo y posteriormente la primera entrada a la derecha, en un camino realizado en cemento y piedra, que ha sido delimitado con un pequeño muro de piedra que sirve de banco.

Si el visitante lo prefiere puede realizar el viaje en sentido este-oeste, tomando la pequeña cuesta que permite acceder al camino desde la calle Las Bodegas.

Antes de desarrollar este nuevo paseo enológico, el acceso a las bodegas estaba realizado en tierra y en época de lluvias caminar por esa zona era complicado.

Además la acumulación de agua de las laderas del castillo suponía un problema de conservación para las propias bodegas, provocando filtraciones en numerosas ocasiones.

Con la actuación desarrollado por el taller de empleo se ha conseguido unificar el pavimento de las laderas del castillo y se han recogido las aguas fluviales, controlando la erosión con la plantación de especies autóctonas en bancanales, que sirven de sustento y embellecen el paseo.

Los sistemas de drenaje han permitido también cuidar el patrimonio enológico de la localidad y que las bodegas de la zona no sufran problemas de humedades, que erosionan y hacen peligrar su estructura.

El caminante puede ahora realizar el paseo sin peligro, ya que se han mejorado los escalones de acceso a las distintas alturas de las bodegas y se ha colocado una barandilla de madera, que sirve de apoyo y permite detenerse a contemplar las vistas del casco histórico de la localidad.

El camino, realizado en zahorra desde que la senda se sumerge en un paseo entre bodegas, se integra en el paisaje y marca la ruta.

Y el paseo se realiza entre bodegas cercanas, avanzando entre sus puertas, y las que se sitúan en una altura superior y en una zona inferior, ocupando los huecos más insospechados en base a la orografía del terreno.

Los nuevos miradores son una invitación al sosiego y al descanso. En algunas zonas se han colocado bancos, para invitar al caminante a detenerse y contemplar, con un giro de 180% las iglesias románicas de San Miguel y el Rivero, los tejados del casco histórico y la arquitectura popular enológica.

Son el espacio ideal para los amantes de la fotografía, que puede n obtener una bella estampa de esta villa medieval.

En las zonas de acceso a las bodegas y en el inicio del camino, la senda está marcada con unos muros de mampostería que hacen más seguro el viaje y se integra en un paisaje de sillares de piedra, adobe y madera, que forman la herencia de la arquitectura popular en las bodegas de San Esteban de Gormaz.

A lo largo del paseo, los visitantes pueden, no sólo disfrutar con el paisaje y la arquitectura popular de las bodegas, sino también conocer a los propietarios de estos tesoros enológicos.

No es extraño cruzarse con algún vecino de San Esteban que invita al viajero a un buen trago de vino o a introducirse en unas bodegas que son una herencia de los antepasados y el lugar de reunión de familiares y amigos.

La senda ya ha sido incluida en las visitas guiadas y durante este verano servirá de complemento a las actividades turísticas que permiten al visitante conocer otros recursos enológicos como el lagar de San Miguel y brindar con un Ribera del Duero desde un paseo con sabor a vino.
Informa Ana Hernando