Nuevo éxito del Festival Aires de Dulzaina

Nuevo éxito del Festival Aires de Dulzaina
viernes, 18 de noviembre de 2011

MúSICA · Cerrar los ojos y dejar que el sonido de gaitas, dulzainas y tamboriles resuene por las calles, no es fruto de la imaginación de los más mayores, que rememoran sus “años mozos” con gaiteros y música hoy considerada tradicional.

En San Esteban de Gormaz se volvió a demostrar, como cada dos años, que soplan nuevos aires de dulzaina y que a este instrumento le prestan atención gentes de todas las edades.

La quinta edición del Festival de música tradicional también sirvió para volver a demostrar que con la colaboración de todos es posible lograr grandes resultados.

Cada uno aporta la que puede, colaborando para realizar camas para los músicos, preparando comida para 1.000 personas o cenas en la carpa para el público, vendiendo entradas o camisetas, vigilando porque los grupos se sientan como en casa, o poniendo un granito de arena para hacer que el Aires de Dulzaina tenga fuerza y pueda repetirse en el futuro.

Un certamen musical variado y diversos, con actuaciones donde la base musical es la misma, los instrumentos parecidos, pero las formas de interpretarlas varían de uno a otro.

Para los más pequeños el taller didáctico de Paino y Sánchez les acerco a algunos de los 102 instrumentos que durante quince día se han podido contemplar en el claustro del Convento, junto a los trajes de Borobio y Blázquez.

Los niños también cerraron el festival con los títeres belgas, pero entre medias hubo tiempo para pasacalles y gaiteros, para danzas y paloteos y para música más moderna con toques de ferocidad llegados de Aragón.

Desde Cataluña, Asturias, Valencia, Cantabria, hasta músicos de lugares más cercanos como Segovia, Salamanca o León, que ofrecieron no sólo su música, sino también su danza, sus desfiles y su rememoración del Carnaval cambiando el frío invierno por un cálido fin de semana que invitó a salir a la calle y danzar al ritmo de panderos, tambores y pitos.

Incluso algunos soportando sobres sus hombros adornos traídos de su tierra, que con siete kilos de peso pusieron el color a la fiesta de la música tradicional.

El domingo Aires de Dulzaina interpretó su última nota, los músicos se fueron marchando y los más de 30 grupos que durante el último fin de semana de octurbe se dieron cita en espacios diversos de la localidad, guardaron sus instrumentos y se juraron repetir visita al calor del buen vino de Ribera en las bodegas.

Dentro de dos años volverán los acordes agudos a resonar por calles, plazas y rincones, y volverán a encontrar a un público fiel, que acude a cada espectáculo y se deja envolver por la magia de unas dulzainas que son la base para crear armonías y mensajes.
Informa Ana Hernando