Más de 180 moteros se dan cita en la III quedada motera

Más de 180 moteros se dan cita en la III quedada motera
jueves, 19 de mayo de 2011

DEPORTES · Con 183 moteros y 130 motos surcando las carreteras, la expedición partió el 8 de mayo de la Placituela, para realizar una ruta hacia la Sierra Pela, cruzando Montejo, Retortillo, Casillas, Berlanga, Recuerda, Gormaz y San Esteban.

La salida varió en esta ocasión ya que se realizó desde la casa rural El Alquerque y la llegada permitió contemplar en la plaza Mayor las motos llegadas de diversos pueblos de Soria, Valladolid, Aranda de Duero o Madrid, entre otros destinos.

Durante la ruta, de 128 kilómetros, realizaron una parada en la casa rural San Baudelio para disfrutar del almuerzo, reponer fuerzas y realizar el último tramo del viaje hasta la villa ribereña.

Tras un recorrido por los bares, los moteros disfrutaron de su comida en la Posada el Convento y reafirmaron lazos de unión para volver a repetir en otra ocasión y felicitar a la organización por el éxito de la quedada sanestebeña.

La Placituela de San Esteban despertó el pasado domingo con el rugir de 130 motos que acudían al Alquerque para formalizar su inscripción de la tercera quedada motera.

Allí se iban reuniendo los 180 participantes de una ruta que les iba a llevar por carreteras de curvas suaves que permitían disfrutar del paisaje de contrastes entre la Ribera del Duero, la Sierra Pela, los tonos rojizos de Montejo y el abrigo del cañón del Escalote.

Desfilando cual hormigas organizadas, la ruta partió hacia Montejo y el sol se fue abriendo para que la arcilla de una tierra sobria se reflejara en los cascos. Una invitación a sentir la libertad sobre dos ruedas y a disfrutar de una paisaje soriano aún humedecido por la tormenta del día anterior.

Kilómetro a kilómetro el paisaje cambiaba y desde Retortillo hasta la Riba de Escalote el tomillo y la arenisca invitaban a sueños de conquista.

Así hasta entrar en el cañón del Escalote, parar para almorzar y continuar un viaje de leyenda.

Tras la última curva de Berlanga, la fortaleza califal de Gormaz se mostró soberbia y señorial, como vigía de un camino de frontera y un curso del Duero que les devolvía a San Esteban de Gormaz, donde los vecinos salieron a la calle para aplaudir a los moteros y contemplar las motos aparcadas en la Plaza Mayor tras un viaje motero por una Soria única.
Informa Ana Hernando