Las asociaciones se fortalecen con visión global del medio rural
lunes, 25 de abril de 2011
ASOCIACIONES · «Hay que crear lazos que unan el mundo rural y urbano>, explicó durante su charla la psicóloga Fátima Cruz, participante de la mesa redonda que se celebró en el I encuentro de asociaciones del mundo rural que se celebró en Liceras.
Las cerca de 50 asociaciones que participaron en este encuentro promovido por Tierras Sorianas del Cid intercambiaron experiencias y sensaciones y expusieron un escenario común: el mundo rural, donde las asociaciones son las encargadas de dinamizar la sociedad, como también reconoció el primer ponente de la mesa redonda, el sacerdote Antonio Arroyo.
El párroco de San Pedro Manrique es un gran conocedor del gran problema soriano: la despoblación y desde su puesto de trabajo y con su espíritu como bandera ha sido capaz de promover acciones y explicar situaciones concretas de Tierras Altas, que son extrapolables a cualquier pueblo de Soria.
Desde San Esteban de Gormaz, Alberto Carrasco, bombero voluntario y miembro de asociaciones como San Bur y El Huracán, invitó a los más de 250 asistentes a plantearse nuevos objetivos y seguir luchando por el asociacionismo, explicando referentes en su trayectoria, como el club Tizona o proyectos más actuales.
El periodista Luis Miguel Largo, gran conocedor no sólo del mundo rural, sino también del asociacionismo y la comarca del sur de Soria, fue el encargado de moderar y poner humor y realidad en un escenario asociativo.
El encuentro matutino se produjo en la iglesia de Liceras, el salón más amplio para congregar a tantos participantes, y entre los miembros de asociaciones también había representantes del consistorio sanestebeño, que a su vez forman parte de asociaciones culturales, incluyendo a uno de los creadores del marzo cultural, Millán Miguel Román, edil de San Esteban.
También quiso acompañarles a la mañana de trabajo y mesa redonda, el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Carlos de la Casa, que ha sido el responsable de la puesta en marcha de algunas asociaciones nacionales e internacionales y quien acudió dispuesto «a aprender y ver como muchas personas siguen con la ilusión», apostando por crear lazos de unión y reforzar los puntos de conversación entre los distintos miembros.
«Es una buena idea el juntarse todos», precisó de La Casa, recordando que ahora descienden las subvenciones es vital que intercambien experiencias, creen sus propios recursos y sean capaces de unirse para lograr más retos.
En tiempos de crisis y de recortes presupuestarios, qué mejor que unirse y conocer cómo sobreviven las asociaciones en el medio rural y de qué manera se pueden sentir identificadas con otros colectivos de su territorio más cercano.
La asociación Tierras Sorianas del Cid se marcó como objetivo en el I encuentro de asociaciones de su ámbito de actuación, la puesta en común de experiencias y problemas a los que se enfrentan estos colectivos.
El lugar de encuentro la localidad de Liceras, que ejerció con maestría de anfitriona, y el escenario para las charlas matutinas la iglesia de la localidad, que abrió sus puertas para acoger a los 250 representantes de medio centenar de asociaciones del suroeste soriano.
A la entrada del templo, la organización les entregaba el material de trabajo y al otro lado un pequeño expositor de los trabajos que realizan todas las asociaciones, hasta allí llevaron DVDs promocionales, carteles de sus conciertos y actividades, camisetas de merchandising, manualidades realizadas por ellos, como tapices o belenes, álbumes fotográficos con diferentes momentos de sus representaciones cumbres como la Carrera, ejemplares de sus revistas, como Arévacos y un sinfín de material que demuestra que el mundo rural seguirá vivo mientras haya ilusión, trabajo y empeño.
Este encuentro permitió también generar sinergías entre los participantes, que identificados con su nombre y la asociación a la que pertenecían intercambiaban proyectos y experiencias durante todo el día, a la puerta de la iglesia, en el café o comida, o durante las diversas actividades.
Pero los intercambios entre los participantes se produjeron no sólo durante las pausas de las actividades programadas, sino en las mesas de trabajo que se desarrollaron tras el café. Así los talleres de dinamización separaron a los participantes en pequeños equipos de trabajo, para compartir situaciones y buscar soluciones de futuro.
Conocerse, reflexionar y buscar nuevos retos para el futuro, bajo esos puntos trabajó el colectivo durante la jornada, en la que tampoco faltó conocimiento de la provincia, para convertirse en grandes embajadores de Soria.
Los anfitriones, los vecinos de Liceras que tenían asignado cada uno un papel en este encuentro, ejercieron con maestría de guías de su localidad y atendieron a los participantes, no sólo guiándoles durante las actividades, sino ofreciéndoles su mejor patrimonio: su pueblo, a través de actividades como el paseo por los recursos naturales de la localidad y la charla sobre las atalayas, que se produjo en la sesión vespertinas.
Para cerrar el encuentro y poner diversión al mismo, la folclorista Vanesa Muelas ofreció un espectáculo musical que congregó también a turistas y visitantes amantes del mundo rural.
El párroco de San Pedro Manrique es un gran conocedor del gran problema soriano: la despoblación y desde su puesto de trabajo y con su espíritu como bandera ha sido capaz de promover acciones y explicar situaciones concretas de Tierras Altas, que son extrapolables a cualquier pueblo de Soria.
Desde San Esteban de Gormaz, Alberto Carrasco, bombero voluntario y miembro de asociaciones como San Bur y El Huracán, invitó a los más de 250 asistentes a plantearse nuevos objetivos y seguir luchando por el asociacionismo, explicando referentes en su trayectoria, como el club Tizona o proyectos más actuales.
El periodista Luis Miguel Largo, gran conocedor no sólo del mundo rural, sino también del asociacionismo y la comarca del sur de Soria, fue el encargado de moderar y poner humor y realidad en un escenario asociativo.
El encuentro matutino se produjo en la iglesia de Liceras, el salón más amplio para congregar a tantos participantes, y entre los miembros de asociaciones también había representantes del consistorio sanestebeño, que a su vez forman parte de asociaciones culturales, incluyendo a uno de los creadores del marzo cultural, Millán Miguel Román, edil de San Esteban.
También quiso acompañarles a la mañana de trabajo y mesa redonda, el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Carlos de la Casa, que ha sido el responsable de la puesta en marcha de algunas asociaciones nacionales e internacionales y quien acudió dispuesto «a aprender y ver como muchas personas siguen con la ilusión», apostando por crear lazos de unión y reforzar los puntos de conversación entre los distintos miembros.
«Es una buena idea el juntarse todos», precisó de La Casa, recordando que ahora descienden las subvenciones es vital que intercambien experiencias, creen sus propios recursos y sean capaces de unirse para lograr más retos.
En tiempos de crisis y de recortes presupuestarios, qué mejor que unirse y conocer cómo sobreviven las asociaciones en el medio rural y de qué manera se pueden sentir identificadas con otros colectivos de su territorio más cercano.
La asociación Tierras Sorianas del Cid se marcó como objetivo en el I encuentro de asociaciones de su ámbito de actuación, la puesta en común de experiencias y problemas a los que se enfrentan estos colectivos.
El lugar de encuentro la localidad de Liceras, que ejerció con maestría de anfitriona, y el escenario para las charlas matutinas la iglesia de la localidad, que abrió sus puertas para acoger a los 250 representantes de medio centenar de asociaciones del suroeste soriano.
A la entrada del templo, la organización les entregaba el material de trabajo y al otro lado un pequeño expositor de los trabajos que realizan todas las asociaciones, hasta allí llevaron DVDs promocionales, carteles de sus conciertos y actividades, camisetas de merchandising, manualidades realizadas por ellos, como tapices o belenes, álbumes fotográficos con diferentes momentos de sus representaciones cumbres como la Carrera, ejemplares de sus revistas, como Arévacos y un sinfín de material que demuestra que el mundo rural seguirá vivo mientras haya ilusión, trabajo y empeño.
Este encuentro permitió también generar sinergías entre los participantes, que identificados con su nombre y la asociación a la que pertenecían intercambiaban proyectos y experiencias durante todo el día, a la puerta de la iglesia, en el café o comida, o durante las diversas actividades.
Pero los intercambios entre los participantes se produjeron no sólo durante las pausas de las actividades programadas, sino en las mesas de trabajo que se desarrollaron tras el café. Así los talleres de dinamización separaron a los participantes en pequeños equipos de trabajo, para compartir situaciones y buscar soluciones de futuro.
Conocerse, reflexionar y buscar nuevos retos para el futuro, bajo esos puntos trabajó el colectivo durante la jornada, en la que tampoco faltó conocimiento de la provincia, para convertirse en grandes embajadores de Soria.
Los anfitriones, los vecinos de Liceras que tenían asignado cada uno un papel en este encuentro, ejercieron con maestría de guías de su localidad y atendieron a los participantes, no sólo guiándoles durante las actividades, sino ofreciéndoles su mejor patrimonio: su pueblo, a través de actividades como el paseo por los recursos naturales de la localidad y la charla sobre las atalayas, que se produjo en la sesión vespertinas.
Para cerrar el encuentro y poner diversión al mismo, la folclorista Vanesa Muelas ofreció un espectáculo musical que congregó también a turistas y visitantes amantes del mundo rural.
Informa Ana Hernando