La iglesia de San Martín acogió el concierto de canto gregoriano
jueves, 6 de octubre de 2011
REJAS DE SAN ESTEBAN · Soria Románica demostró en Rejas que el arte no es sólo las piedras, sino también el entorno. El concierto de canto gregoriano fue un ejemplo de uso de un templo que se quedó pequeño para esta demostración de voz.
Tierra de románico y ejemplo de galería porticada, la localidad de Rejas de San Esteban demostró de la mano de Soria Románica que el arte va «más allá de los muros, también es el entorno», explicó el historiador Josemi Lorenzo antes del concierto ofrecido con una representación de corales sorianas.
El grupo de 17 voces masculinas inició su concierto en la galería porticada y entre la sobriedad de la nave y las velas que iluminaban altar y escenario demostraron que el gregoriano no es sólo algo propio de monjes de la Edad Media ni exclusivo de la Edad Media, sino que existió antes, durante y ha llegado a nuestros días.
El viaje al pasado vino de la mano del repertorio elegido, piezas como el Salve Regina, el Pange lingua, el Regina Caeli o la Missa de Angelis, que envolvió al público en una atmósfera idónea para el sosiego y la calma.
Alejados de grandes catedrales y colegiatas, y refugiados en una hermosa iglesia románica de un pueblo soriano, el templo San Martín acogió un concierto que demostró, como explico Carmen Frías, que las iglesias son también un espacio para la música y para actividades culturales.
La actuación provocó los aplausos de un público que quiso agradecer a esta unión de voces corales el esfuerzo realizado para ofrecer el concierto de canto gregoriano, ya que son «músicos por pasión», como les definió Frías y trabajaron duro para enfrentarse a estas partituras.
El esfuerzo mereció la pena, especialmente porque, como afirmó su director, Rogelio Peña, «esto engancha».
El grupo de 17 voces masculinas inició su concierto en la galería porticada y entre la sobriedad de la nave y las velas que iluminaban altar y escenario demostraron que el gregoriano no es sólo algo propio de monjes de la Edad Media ni exclusivo de la Edad Media, sino que existió antes, durante y ha llegado a nuestros días.
El viaje al pasado vino de la mano del repertorio elegido, piezas como el Salve Regina, el Pange lingua, el Regina Caeli o la Missa de Angelis, que envolvió al público en una atmósfera idónea para el sosiego y la calma.
Alejados de grandes catedrales y colegiatas, y refugiados en una hermosa iglesia románica de un pueblo soriano, el templo San Martín acogió un concierto que demostró, como explico Carmen Frías, que las iglesias son también un espacio para la música y para actividades culturales.
La actuación provocó los aplausos de un público que quiso agradecer a esta unión de voces corales el esfuerzo realizado para ofrecer el concierto de canto gregoriano, ya que son «músicos por pasión», como les definió Frías y trabajaron duro para enfrentarse a estas partituras.
El esfuerzo mereció la pena, especialmente porque, como afirmó su director, Rogelio Peña, «esto engancha».
Informa Ana Hernando