Crónica de una ruta motera por la Ribera y la Sierra

lunes, 5 de diciembre de 2011

DEPORTES · Con la llegada del otoño, los organizadores de la quedada motera volvieron a proponer una ruta motera por las carreteras de la comarca para descubrir un paisaje extraordinario y compartir un día de convivencia entre los aficionados.

En esta cuarta edición se dieron cita un total de 140 moteros que partieron de la puerta de la casa rural El Alquerque, en la Placituela, donde dejaron estacionadas sus motos antes y después de la ruta, para deleite de aficionados y vecinos.

La ruta comenzó descubriendo cómo los árboles mudan de color y ropaje otoñal en el camino a Gormaz, con la fortaleza vigilando el viaje, o entre las curvas próximas a Retortillo de Soria, antes de enfrentarse al frío y aire de una Sierra de Ayllón que les recibió al atravesar Montejo de Tiermes y llegar a la localidad de Liceras.

Allí les estaban esperando los vecinos y responsables del bar La Covachona para permitirles reponer fuerzas con torrezno, huevo y chorizo, en unas instalaciones únicas y con el sol permitiendo que disfrutaran del bello paisaje.

Amabilidad y buena camaradería entre los asistentes, que agradecieron en todo momento la dedicación a la organización y el trabajo de los responsables de la Guardia Civil que controlaron el tráfico y de los voluntarios de Cruz Roja, responsables de la asistencia sanitaria.

Un despliegue que sorprende a los vecinos de la localidad que acuden a ver la llegada de las motos y donde reciben con aplausos a los moteros, tras una ruta que permite descubrir los encantos sorianos.

El rugir motero volvió a ponerse en marcha tras los sorteos de camisetas y dos comidas o cenas en el nuevo bar de Liceras, por cortesía de la casa. Aplausos para los ganadores, bromas entre los no agraciados y demostración del buen ambiente general que se respira en estas citas.

Con el estómago lleno llegó el momento de afrontar los últimos kilómetros de un trayecto de 120 que les devolvió a San Esteban de Gormaz, donde disfrutaron de la ruta por los bares de la villa ribereña y la comida, con lechazo asado, en el Convento de San Esteban.
Informa Ana Hernando