Villálvaro y Zayas se intercambian la Virgen de las Lagunas

Villálvaro y Zayas se intercambian la Virgen de las Lagunas
jueves, 2 de diciembre de 2010

VILLáLVARO · Como cada medio año, Zayas de Báscones y Villálvaro se unen para mantener viva una tradición: el intercambio de la Virgen de las Lagunas que comparten entre ambas localidades.

En primavera, con una romería, llega hasta la ermita de las Lagunas donde la recibe el pueblo de Villálvaro y la protege y custodia hasta que terminan las vendimias, momento en que vuelve a Zayas de Báscones, para pasar el invierno.

Así ambas localidades se reparten la custodia de su imagen, con devoción y con la excusa de vivir un día de fiesta y entablar y fortalecer sus relaciones sociales con los vecinos.

Cada año, en otoño, la Virgen de las Lagunas abandona el pueblo en el que da nombre a su asociación de mujeres, para recorrer en coche el camino que le conduce, a través del campo, hasta Zayas de Báscones.

Habitualmente, los vecinos del pueblo la portan en andas hasta el coche, y la despiden, donde empieza ese viaje a motor, hasta la localidad de Zayas.

Pero este año, la lluvia y el retraso de la vendimia han hecho que la Virgen no se trasladara hasta el puente de los Santos y el mal tiempo y la lluvia impidieron que realizaran esa pequeña procesión, viéndose obligados a despedir a su Virgen a la puerta de la iglesia.

Nada que ver con el día caluroso, de romería en la era, en que llegó al pueblo.

La Virgen de las Lagunas vio, desde las ventanilla del vehículo en que era transportada, las obras que están realizando en su casa, la ermita situada a las afueras de la localidad, junto al carril, donde tantas veces han celebrado la misa de fiesta en el regreso de la imagen mariana.

Después de un siglo de disputas, ambas localidades han aprendido a compartir esta imagen venerada en ambas localidades, la mitad del año en cada una.

En la ermita de San Mamés, la Virgen de las Lagunas ha pasado el verano, llegó en mayo, y con ellos ha compartido las fiestas de San Pedro Apóstol, la festividad de San Mamés y la devoción de los vecinos que, durante el verano, se multiplican en esta localidad.

Ahora, con la caída de la hoja y entre paraguas la despiden, confiando en que Soria Románica termine pronto las obras en la ermita y la imagen pueda volver a entrar en su casa.
Informa Ana Hernando