Villalvaro celebró sus fiestas patronales en honor a San Pedro
miércoles, 7 de julio de 2010
VILLáLVARO · Ni la lluvia ni los sanjuanes de la capital robaron protagonismo a las fiestas de Villálvaro en honor a San Pedro Apóstol celebradas del 25 al 28 de julio en honor al patrón de la localidad.
Celebradas en honor a San Pedro Apóstol, reunió a los vecinos de la localidad, con fidelidad, en torno al patrón.
Y a ellos se sumaron los hijos del pueblo que no residen habitualmente allí, pero que no se pierden sus fiestas.
Y así plantaron cara al mal tiempo, a las tormentas estivales y una climatología adversa que no pudo con Villálvaro.
Porque desde el pasado viernes, que comenzaran los festejos con la bajada del Santo en procesión y el volteo de campanas, hasta la rosca que el lunes tuvieron que trasladar de la calle al salón de actos municipal, los actos y el programa festivo se han respetado aunque con paraguas.
Durante cuatro días, la localidad se ha convertido en una fiesta, sus calles engalanadas, los vecinos luciendo sus mejores galas y las actividades permitiendo que niños, menos niños y mayores disfrutaran de sus merecidas fiestas.
Actos religiosos para demostrar la devoción al patrón, campeonatos de cartas, bolos y calva y juegos infantiles han permitido alternar actividades de grandes y pequeños.
Lo único que el tiempo parece que quiso respetar fueron las verbenas.
Cuatro noches de música para disfrutar en compañía de amigos, familia y parejas, y para dejarse llevar por los acordes de las orquesta que animaron a los vecinos de Villálvaro.
Con buen humor despidieron sus fiestas patronales, en las que no faltaron los disfraces para los más pequeños que van tomando buena nota de las tradiciones.
Porque en estas localidad ribereña saben cuidar las tradiciones para que pasen de generación en generación.
Amar sus fiestas es una de ellas, pero no la única, el vino del certamen artesanal que sirvió de antesala de las fiestas, y el teatro que este verano servirá de formación a los vecinos se traducirá en una nueva representación.
Habrá que esperar casi a agosto, pero será otra fiesta.
Y a ellos se sumaron los hijos del pueblo que no residen habitualmente allí, pero que no se pierden sus fiestas.
Y así plantaron cara al mal tiempo, a las tormentas estivales y una climatología adversa que no pudo con Villálvaro.
Porque desde el pasado viernes, que comenzaran los festejos con la bajada del Santo en procesión y el volteo de campanas, hasta la rosca que el lunes tuvieron que trasladar de la calle al salón de actos municipal, los actos y el programa festivo se han respetado aunque con paraguas.
Durante cuatro días, la localidad se ha convertido en una fiesta, sus calles engalanadas, los vecinos luciendo sus mejores galas y las actividades permitiendo que niños, menos niños y mayores disfrutaran de sus merecidas fiestas.
Actos religiosos para demostrar la devoción al patrón, campeonatos de cartas, bolos y calva y juegos infantiles han permitido alternar actividades de grandes y pequeños.
Lo único que el tiempo parece que quiso respetar fueron las verbenas.
Cuatro noches de música para disfrutar en compañía de amigos, familia y parejas, y para dejarse llevar por los acordes de las orquesta que animaron a los vecinos de Villálvaro.
Con buen humor despidieron sus fiestas patronales, en las que no faltaron los disfraces para los más pequeños que van tomando buena nota de las tradiciones.
Porque en estas localidad ribereña saben cuidar las tradiciones para que pasen de generación en generación.
Amar sus fiestas es una de ellas, pero no la única, el vino del certamen artesanal que sirvió de antesala de las fiestas, y el teatro que este verano servirá de formación a los vecinos se traducirá en una nueva representación.
Habrá que esperar casi a agosto, pero será otra fiesta.
Informa Ana Hernando