San Bur clausura sus Jornadas de montaña con salvamento acuático
martes, 15 de junio de 2010
DEPORTES · Con la demostración de rescate acuático y la coordinación entre los equipos de los bomberos voluntarios y los socorristas, se clausuró el domingo la Jornada de Salvamento de Montaña que desde el viernes tuvo lugar en San Esteban.
Las Jornadas han permitido, como explicó Vidal Lamata, uno de sus organizadores, “sensibilizar a la población por si algún día les ocurre algo que sepan los peligros que tiene la naturaleza”.
El objetivo era doble, porque además buscaba formar a los ciudadanos en su actitud en el medio natural para que no comentan ninguna imprudencia de fatales consecuencias, y dar a conocer el trabajo de los cuerpos de seguridad ante las diversas contingencias.
En la jornada dominical el trabajo se desarrolló en la piscina municipal, donde prepararon un simulcro de rescate que permitió al numeroso público asistente conocer cómo hay que actuar para sacar un cuerpo del agua, una actividad similar a la que ya habían realizado en la jornada del sábado en el paraje de la Alameda, donde también realizaron un simulacro de rescate con tirolina ante riadas.
Estas jornadas han contado con los cuerpos de emergencias y seguridad de San Esteban de Gormaz, desde que el pasado viernes se iniciaran con las charlas del sargento del cuartel de San Esteban de la Guardia Civil, Francisco Castillo, y los socorristas Manuel Miranda y Jesús de Gregorio.
Precisamente de Gregorio ha sido uno de los organizadores de estas jornadas de montaña, que se ha preocupado de coordinar a todos los agentes, incluidos el parque del bomberos de San Esteban, compuesto en su mayoría por voluntarios.
Junto con la charla de Tente Lagunilla, con una experiencia única de montaña, también hubo espacio para la solidaridad con el concierto solidario ofrecido por el grupo Los de la Bodega y con el que se recaudó dinero para el proyecto de cooperación con Honduras, 15.000 kilómetros, unas palmas y una guitarra, y que este año es protagonista de todas las salidas del grupo local San Bur.
Tente Lagunilla fue la estrella de la sesión de las Jornadas de Montaña y durante su intervención, Tente ofreció una doble vertiente, por un lado el trabajo que se realiza desde el grupo de rescate de Castilla y León al cual pertenece, y por otro lado proyectó el audiovisual sobre su última cumbre: el Dome Kang, una montaña de 7.200 metros situada en Nepal y que fue coronada por primera vez por su equipo, tras tres intentos.
Ante un auditorio prácticamente lleno, y con las imágenes de la proeza en la pantalla, Lagunilla ofreció una visión del sacrificio de los montañeros, pero que supone una gran felicidad al lograr la superación y la consecución de los objetivos.
El experto montañero reconoció que son más las satisfacciones que los accidentes o polémicas que rodean a estos profesionales y en las imágenes ofreció la respuesta a algunas de esas alegrías.
La impresión de coronar una cima virgen es una sensación “única y extraña” reconoció el deportista, aunque aseguró que es al descender cuando uno tiene esa agradable sensación de “haber visto el mundo desde donde nunca antes lo ha visto nadie”.
Tente Lagunilla reconoció que es “muy agradable y bonito” proyectar este tipo de exploraciones en el siglo XXI, especialmente en jornadas de gran ambiente, como la sanestebeña, con cuyos miembros compartió almuerzo, cena y feria de muestras.
“Cualquiera que sale a la montaña disfruta igual independientemente del nivel”, resumió Lagunilla, recordando que el objetivo es superar cada uno su propio límite, porque todos tienen el mismo mérito.
En otoño, este palentino volverá a Nepal para intentar subir una montaña de 6.000 metros, al margen de continuar con su trabajo como técnico de emergencias de montaña o bombero en Palencia que son algunas de las profesiones que desempeña este hombre capaz de mostrar el mundo desde la cima del mismo.
El objetivo era doble, porque además buscaba formar a los ciudadanos en su actitud en el medio natural para que no comentan ninguna imprudencia de fatales consecuencias, y dar a conocer el trabajo de los cuerpos de seguridad ante las diversas contingencias.
En la jornada dominical el trabajo se desarrolló en la piscina municipal, donde prepararon un simulcro de rescate que permitió al numeroso público asistente conocer cómo hay que actuar para sacar un cuerpo del agua, una actividad similar a la que ya habían realizado en la jornada del sábado en el paraje de la Alameda, donde también realizaron un simulacro de rescate con tirolina ante riadas.
Estas jornadas han contado con los cuerpos de emergencias y seguridad de San Esteban de Gormaz, desde que el pasado viernes se iniciaran con las charlas del sargento del cuartel de San Esteban de la Guardia Civil, Francisco Castillo, y los socorristas Manuel Miranda y Jesús de Gregorio.
Precisamente de Gregorio ha sido uno de los organizadores de estas jornadas de montaña, que se ha preocupado de coordinar a todos los agentes, incluidos el parque del bomberos de San Esteban, compuesto en su mayoría por voluntarios.
Junto con la charla de Tente Lagunilla, con una experiencia única de montaña, también hubo espacio para la solidaridad con el concierto solidario ofrecido por el grupo Los de la Bodega y con el que se recaudó dinero para el proyecto de cooperación con Honduras, 15.000 kilómetros, unas palmas y una guitarra, y que este año es protagonista de todas las salidas del grupo local San Bur.
Tente Lagunilla fue la estrella de la sesión de las Jornadas de Montaña y durante su intervención, Tente ofreció una doble vertiente, por un lado el trabajo que se realiza desde el grupo de rescate de Castilla y León al cual pertenece, y por otro lado proyectó el audiovisual sobre su última cumbre: el Dome Kang, una montaña de 7.200 metros situada en Nepal y que fue coronada por primera vez por su equipo, tras tres intentos.
Ante un auditorio prácticamente lleno, y con las imágenes de la proeza en la pantalla, Lagunilla ofreció una visión del sacrificio de los montañeros, pero que supone una gran felicidad al lograr la superación y la consecución de los objetivos.
El experto montañero reconoció que son más las satisfacciones que los accidentes o polémicas que rodean a estos profesionales y en las imágenes ofreció la respuesta a algunas de esas alegrías.
La impresión de coronar una cima virgen es una sensación “única y extraña” reconoció el deportista, aunque aseguró que es al descender cuando uno tiene esa agradable sensación de “haber visto el mundo desde donde nunca antes lo ha visto nadie”.
Tente Lagunilla reconoció que es “muy agradable y bonito” proyectar este tipo de exploraciones en el siglo XXI, especialmente en jornadas de gran ambiente, como la sanestebeña, con cuyos miembros compartió almuerzo, cena y feria de muestras.
“Cualquiera que sale a la montaña disfruta igual independientemente del nivel”, resumió Lagunilla, recordando que el objetivo es superar cada uno su propio límite, porque todos tienen el mismo mérito.
En otoño, este palentino volverá a Nepal para intentar subir una montaña de 6.000 metros, al margen de continuar con su trabajo como técnico de emergencias de montaña o bombero en Palencia que son algunas de las profesiones que desempeña este hombre capaz de mostrar el mundo desde la cima del mismo.
Informa Ana Hernando