Quince alumnos participan en el taller de fresco románico
jueves, 14 de octubre de 2010
CULTURA · El taller de fresco románico organizado por el Ayuntamiento dentro de Estío en el Alfoz, sirvió para que 15 alumnos vivieran “una giornata” de trabajo, propia de los pintores de frescos románicos, usando las mismas técnicas y materiales.
Desde primera hora, los alumnos fueron aprendiendo y trabajando en la sala del Parque del Románico de la villa ribereña siguiendo las órdenes, consejos y enseñanzas de sus tres maestros de obra: Araceli, Francisco y Julio, de Proyecto Fresco, que les fueron descubriendo este arte “difícil y duro”, como explicaron durante la sesión teórica, ya que requiere rapidez y precisión.
Traspasar la sala del Parque hora tras hora era sumergirse en la época románica, con la música ambiental, los alumnos y maestros ataviados con delantales de antaño y con el olor a cal de la capa final del enlucido.
Paso a paso fueron saliendo profetas, ancianos del Apocalipsis y escenas de San Miguel de Gormaz, desde el boceto, calcado y dibujo inicial hasta aplicar pigmentos y convertir un lienzo similar a una pared, en una obra de arte enmarcada.
“Una obra que puede durar miles de años”, según explicó Francisco Valderrama y que salió de un taller que compagina práctica y teoría y que permitirá, según explicó Juan Antonio Olañeta, presidente de Amigos del Románico, “que los participantes tengan un antes y un después a la hora de mirar un fresco”.
La dificultad de trabajar en la Edad Media en la construcción de un templo se puso de manifiesto en San Esteban de Gormaz, con el taller de fresco románico organizado por el Ayuntamiento en el Parque del Románico e impartido por Proyecto Fresco con la colaboración de Amigos del Románico.
Los quince alumnos que participaron en el mismo aprendieron la técnica y a ver los frescos “con otra mirada”, según explicaban los profesores.
El sistema de trabajo fue el de una “giornata”.
Los alumnos, ataviados con batas como maestros de taller, y con la música gregoriana sonando en la sala del Parque del Románico, fueron siguiendo el proceso pictórico en un tablero aglomerado de gran densidad, y no en una pared, única diferencia con el siglo XI.
Tras elegir los motivos a pintar, alusivos a la iglesia de San Miguel de Gormaz, fueron realizando los distintos procesos: aplicar el arricio, revocar, confeccionar la sinopia, que después se transfirió a un papel de calco, espolvorear pigmento y trazar los perfiles sobre el revoco.
Cada hora de trabajo era un cambio significativo en esta obra de arte portátil.
Los profesores, Francisco, Araceli y Julio fueron guiando y asesorando a los alumnos para que completaran este trabajo que debía ser rápido, antes de que se seque el enlucido y donde la aplicación de los pigmentos de color era el último paso.
Rematar detalles y enmarcar fue el cierre de una sesión de trabajo intensiva que culminó con el viaje al románico en la jornada dominical, con Milagros Guardia Pons como experta y guía por las pinturas murales sorianas.
Para los alumnos, unos de San Esteban y otros llegados de Francia, Barcelona, Zamora, Gijón o Madrid, era la oportunidad de conocer los secretos que guardan los muros centenarios y tras la conferencia de la profesora de la Universidad de Barcelona, y sumándose más alumnos a este viaje por la pintura mural soriana, comenzó una experiencia que les permitió acercarse a San Miguel de Gormaz, descubrir cada rincón de San Baudelio, incluso el acceso a un espacio restringido como el coro, y cerrar el viaje al Románico en Osonilla.
Gracias al equipo de Soria Románica, los alumnos pudieron disfrutar de una restaurada iglesia de Nuestra Señora de la Asunción que domina la localidad y en la que Paquita, Josemi y Carmen, técnicos del proyecto cultural, hicieron de guías de lujo ante unos alumnos que se convertirán “en altavoces” del románico soriano.
Mirar el arte con otros ojos es posible cuando no sólo se estudia en un libro, sino que se contempla en vivo y se trabaja como si fuéramos escultores y pintores de la Soria medieval.
Traspasar la sala del Parque hora tras hora era sumergirse en la época románica, con la música ambiental, los alumnos y maestros ataviados con delantales de antaño y con el olor a cal de la capa final del enlucido.
Paso a paso fueron saliendo profetas, ancianos del Apocalipsis y escenas de San Miguel de Gormaz, desde el boceto, calcado y dibujo inicial hasta aplicar pigmentos y convertir un lienzo similar a una pared, en una obra de arte enmarcada.
“Una obra que puede durar miles de años”, según explicó Francisco Valderrama y que salió de un taller que compagina práctica y teoría y que permitirá, según explicó Juan Antonio Olañeta, presidente de Amigos del Románico, “que los participantes tengan un antes y un después a la hora de mirar un fresco”.
La dificultad de trabajar en la Edad Media en la construcción de un templo se puso de manifiesto en San Esteban de Gormaz, con el taller de fresco románico organizado por el Ayuntamiento en el Parque del Románico e impartido por Proyecto Fresco con la colaboración de Amigos del Románico.
Los quince alumnos que participaron en el mismo aprendieron la técnica y a ver los frescos “con otra mirada”, según explicaban los profesores.
El sistema de trabajo fue el de una “giornata”.
Los alumnos, ataviados con batas como maestros de taller, y con la música gregoriana sonando en la sala del Parque del Románico, fueron siguiendo el proceso pictórico en un tablero aglomerado de gran densidad, y no en una pared, única diferencia con el siglo XI.
Tras elegir los motivos a pintar, alusivos a la iglesia de San Miguel de Gormaz, fueron realizando los distintos procesos: aplicar el arricio, revocar, confeccionar la sinopia, que después se transfirió a un papel de calco, espolvorear pigmento y trazar los perfiles sobre el revoco.
Cada hora de trabajo era un cambio significativo en esta obra de arte portátil.
Los profesores, Francisco, Araceli y Julio fueron guiando y asesorando a los alumnos para que completaran este trabajo que debía ser rápido, antes de que se seque el enlucido y donde la aplicación de los pigmentos de color era el último paso.
Rematar detalles y enmarcar fue el cierre de una sesión de trabajo intensiva que culminó con el viaje al románico en la jornada dominical, con Milagros Guardia Pons como experta y guía por las pinturas murales sorianas.
Para los alumnos, unos de San Esteban y otros llegados de Francia, Barcelona, Zamora, Gijón o Madrid, era la oportunidad de conocer los secretos que guardan los muros centenarios y tras la conferencia de la profesora de la Universidad de Barcelona, y sumándose más alumnos a este viaje por la pintura mural soriana, comenzó una experiencia que les permitió acercarse a San Miguel de Gormaz, descubrir cada rincón de San Baudelio, incluso el acceso a un espacio restringido como el coro, y cerrar el viaje al Románico en Osonilla.
Gracias al equipo de Soria Románica, los alumnos pudieron disfrutar de una restaurada iglesia de Nuestra Señora de la Asunción que domina la localidad y en la que Paquita, Josemi y Carmen, técnicos del proyecto cultural, hicieron de guías de lujo ante unos alumnos que se convertirán “en altavoces” del románico soriano.
Mirar el arte con otros ojos es posible cuando no sólo se estudia en un libro, sino que se contempla en vivo y se trabaja como si fuéramos escultores y pintores de la Soria medieval.
Informa Ana Hernando