Alumnos de la Politécnica estudian la restauración de la ermita
viernes, 14 de mayo de 2010
VILLáLVARO · Una delegación formada por 11 alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid ha finalizado su toma de datos de los sillares de la bóveda de la ermita de la Virgen de las Lagunas de Villálvaro.
El objetivo de este estudio es ofrecer una solución a la restitución de la bóveda de horno de ábside que se derrumbó hace unos años y cuyas piezas fueron recuperadas en la primera fase de la intervención del equipo de Soria Románica en 2008.
Esta actividad se engloba dentro de las actuaciones que el equipo del Proyecto Cultural Soria Románica que financia la Junta de Castilla y León y dirige la Fundación Duques de Soria, está desarrollando a favor del patrimonio románico soriano.
La colaboración de la Escuela de Arquitectura de la capital española permitirá hacer un estudio de cada uno de los sillares que todavía se conservan, así como de parte de la bóveda que aún permanece en pie, la mayoría de ellos en su cara interna.
Los alumnos que han acudido a Villálvaro forman parte de los cursos de doctorado de la UPM sobre Estereotomía de la piedra y Fotogrametría Arquitectónica y están dirigidos por los profesores Enrique Rabasa y Miguel Ángel Alonso, respectivamente.
Entre las actividades que han desarrollado durante su trabajo han podido tomar datos de los sillares de la bóveda, que ya habían sido colocados en el suelo de la nave y siglados por los técnicos de Soria Románica y que ahora están custodiados en dependencias municipales del Ayuntamiento de esta pedanía.
Los alumnos pudieron fotografiar y medir las caras vistas de los sillares, ordenarlos por grupos y organizarlos por hiladas con el fin de localizar los que conforman el arco de borde que permitirá descubrir la apertura y apuntamiento de la bóveda. Entre las mediciones también se ha prestado especial atención a los sillares y dovelas de la portada románica, que en su día estaba decorada.
Algunos vecinos de Villálvaro han colaborado en esta recuperación de los sillares, tal y como recuerdan los miembros de la asociación de vecinos de Villálvaro que lleva el nombre de la ermita, Virgen de las Lagunas.
Desde esta asociación recuerdan que muchos vecinos guardaron, cuando se inició el expolio del templo tras su derrumbe, muchos sillares y restos de la portada, que ahora han puesto a disposición de los técnicos de Soria Románica para que puedan volver a ocupar el lugar que tuvieron en la iglesia.
A pesar del cuidado de los sillares muchos están erosionados y con graves fracturas provocadas por el desplome de la bóveda, lo que supondrá una dificultad añadida a la hora de formalizar y clasificar cada una dentro del conjunto.
Precisamente el caso de Villálvaro es un ejemplo de la sensibilidad de un pueblo por su patrimonio, ya que fueron los miembros de esta asociación los primeros en alertar del grave estado de conservación del templo y los que iniciaron una romería con el intercambio de la talla mariana que da nombre al templo, hace 11 años, con el fin de llamar la atención de las administraciones.
Además, antes de que las piedras pudieran ser robadas por coleccionistas, los propios vecinos las custodiaron y ahora las han dado al equipo técnico para que pueda clasificarlas y reintegrarlas en el templo.
Desde esta asociación siguen ofreciendo su apoyo al equipo de Soria Románica para colaborar en cualquier tarea que precisen durante la restauración de la ermita de la Virgen de las Lagunas, tal y como ya hicieron durante su visita a las puertas abiertas de la iglesia de Matanza de Soria.
La iglesia de la Virgen de las Lagunas está situada a dos kilómetros de
Villálvaro y unos cuatro de Zayas y algunos de los elementos de este templo recuerdan a las románicas de Caracena, Tiermes o Rejas de San Esteban.
Hace meses, el equipo de Soria Románica ya llevó a cabo un atirantado para que no se desgajara la cabecera en "gajos de naranja", según el propio Francisco Yusta, y se realizaron una serie de excavaciones arqueológicas, que arrojaron datos muy interesantes.
Se trata de un templo con dos muros, cabecera y muro norte que son de mampostería, con sillería, un ángulo sur oeste de sillería con capiteles dobles de una galeria.
Además se encontró la planta original de la iglesia, más pequeña y se saben nuevos datos. Desde Soria Románica pretenden contar el edificio, su uso y su pasado, para que se pueda seguir usando para ese fin, tras la próxima restauración.
La estructura arquitectónica de esta ermita románica responde a la tipología habitual de nave única y cabecera compuesta por presbiterio y amplio ábside semicircular. Mampostería y sillería se reparten la fábrica de los paramentos del edificio.
El ábside se cubre con bóveda de horno apuntada y el resto lo hacía con armadura de madera.
Dos vanos se abren en los muros opuestos del presbiterio, son de medio punto abocinados al interior; sobre ellos una línea de imposta en nacela se desarrolla a lo largo de toda la cabecera interior y se superpone sobre otro vano, de las mismas características, situado en el eje axial del ábside.
En el exterior del edificio, la saetera se adorna con una arquivolta abocelada enmarcada por chambrana con sencilla nacela.
De los apoyos del arco sólo subsisten los cimacios decorados con entrelazos de buena talla.
Otras piezas ornamentales son perceptibles en los escasos restos de cornisa situados en la zona del ábside.
Bolas para la cornisa y rollos en los canecillos, son los motivos que los guarnecen.
La portada conservada únicamente en los documentos gráficos, se situaba al norte abriéndose en arco de medio punto decorado con entrelazo y dos arquivoltas que tallaban en sus dovelas bolas y semicírculos una, y tetrapétalas inscritas en círculos la más exterior.
Una chambrana taqueada cerraba esta arquería de cuyos apoyos sólo perviven las jambas.
Precisamente el próximo 23 de mayo, los vecinos de Villálvaro y los de Zayas de Báscones volverán a juntarse en el entorno de la ermita de la Virgen de las Lagunas para repetir el intercambio de la Virgen, como tradición que les permite repartirse a su patrona durante el año y llamar la atención del templo.
Esta romería nació hace 11 años con este propósito y con el objetivo de vivir un día de fiesta.
La tradición nació porque la imagen de la Virgen se encontraba en el interior de su templo que estaba en un lamentable estado de conservación, por lo que decidieron sacarla.
Aunque al principio hacían las celebraciones religiosas dentro de la iglesia, el mal estado del edificio les obligó a celebrar su fiesta en el carril paralelo.
Tras varias disputas sobre a quién correspondía la titularidad de una Virgen que estaba en el interior de un templo abandonado y donde incluso se habían llegado a meter animales como si fuera una cuadra, se llegó a un acuerdo amistoso y hoy las dos localidades la comparten en buena armonía.
La imagen es una Virgen sedente, con el Niño sentado sobre su rodilla izquierda, el mundo en una mano y bendiciendo con la otra la manzana que le presenta su Madre.
Esta actividad se engloba dentro de las actuaciones que el equipo del Proyecto Cultural Soria Románica que financia la Junta de Castilla y León y dirige la Fundación Duques de Soria, está desarrollando a favor del patrimonio románico soriano.
La colaboración de la Escuela de Arquitectura de la capital española permitirá hacer un estudio de cada uno de los sillares que todavía se conservan, así como de parte de la bóveda que aún permanece en pie, la mayoría de ellos en su cara interna.
Los alumnos que han acudido a Villálvaro forman parte de los cursos de doctorado de la UPM sobre Estereotomía de la piedra y Fotogrametría Arquitectónica y están dirigidos por los profesores Enrique Rabasa y Miguel Ángel Alonso, respectivamente.
Entre las actividades que han desarrollado durante su trabajo han podido tomar datos de los sillares de la bóveda, que ya habían sido colocados en el suelo de la nave y siglados por los técnicos de Soria Románica y que ahora están custodiados en dependencias municipales del Ayuntamiento de esta pedanía.
Los alumnos pudieron fotografiar y medir las caras vistas de los sillares, ordenarlos por grupos y organizarlos por hiladas con el fin de localizar los que conforman el arco de borde que permitirá descubrir la apertura y apuntamiento de la bóveda. Entre las mediciones también se ha prestado especial atención a los sillares y dovelas de la portada románica, que en su día estaba decorada.
Algunos vecinos de Villálvaro han colaborado en esta recuperación de los sillares, tal y como recuerdan los miembros de la asociación de vecinos de Villálvaro que lleva el nombre de la ermita, Virgen de las Lagunas.
Desde esta asociación recuerdan que muchos vecinos guardaron, cuando se inició el expolio del templo tras su derrumbe, muchos sillares y restos de la portada, que ahora han puesto a disposición de los técnicos de Soria Románica para que puedan volver a ocupar el lugar que tuvieron en la iglesia.
A pesar del cuidado de los sillares muchos están erosionados y con graves fracturas provocadas por el desplome de la bóveda, lo que supondrá una dificultad añadida a la hora de formalizar y clasificar cada una dentro del conjunto.
Precisamente el caso de Villálvaro es un ejemplo de la sensibilidad de un pueblo por su patrimonio, ya que fueron los miembros de esta asociación los primeros en alertar del grave estado de conservación del templo y los que iniciaron una romería con el intercambio de la talla mariana que da nombre al templo, hace 11 años, con el fin de llamar la atención de las administraciones.
Además, antes de que las piedras pudieran ser robadas por coleccionistas, los propios vecinos las custodiaron y ahora las han dado al equipo técnico para que pueda clasificarlas y reintegrarlas en el templo.
Desde esta asociación siguen ofreciendo su apoyo al equipo de Soria Románica para colaborar en cualquier tarea que precisen durante la restauración de la ermita de la Virgen de las Lagunas, tal y como ya hicieron durante su visita a las puertas abiertas de la iglesia de Matanza de Soria.
La iglesia de la Virgen de las Lagunas está situada a dos kilómetros de
Villálvaro y unos cuatro de Zayas y algunos de los elementos de este templo recuerdan a las románicas de Caracena, Tiermes o Rejas de San Esteban.
Hace meses, el equipo de Soria Románica ya llevó a cabo un atirantado para que no se desgajara la cabecera en "gajos de naranja", según el propio Francisco Yusta, y se realizaron una serie de excavaciones arqueológicas, que arrojaron datos muy interesantes.
Se trata de un templo con dos muros, cabecera y muro norte que son de mampostería, con sillería, un ángulo sur oeste de sillería con capiteles dobles de una galeria.
Además se encontró la planta original de la iglesia, más pequeña y se saben nuevos datos. Desde Soria Románica pretenden contar el edificio, su uso y su pasado, para que se pueda seguir usando para ese fin, tras la próxima restauración.
La estructura arquitectónica de esta ermita románica responde a la tipología habitual de nave única y cabecera compuesta por presbiterio y amplio ábside semicircular. Mampostería y sillería se reparten la fábrica de los paramentos del edificio.
El ábside se cubre con bóveda de horno apuntada y el resto lo hacía con armadura de madera.
Dos vanos se abren en los muros opuestos del presbiterio, son de medio punto abocinados al interior; sobre ellos una línea de imposta en nacela se desarrolla a lo largo de toda la cabecera interior y se superpone sobre otro vano, de las mismas características, situado en el eje axial del ábside.
En el exterior del edificio, la saetera se adorna con una arquivolta abocelada enmarcada por chambrana con sencilla nacela.
De los apoyos del arco sólo subsisten los cimacios decorados con entrelazos de buena talla.
Otras piezas ornamentales son perceptibles en los escasos restos de cornisa situados en la zona del ábside.
Bolas para la cornisa y rollos en los canecillos, son los motivos que los guarnecen.
La portada conservada únicamente en los documentos gráficos, se situaba al norte abriéndose en arco de medio punto decorado con entrelazo y dos arquivoltas que tallaban en sus dovelas bolas y semicírculos una, y tetrapétalas inscritas en círculos la más exterior.
Una chambrana taqueada cerraba esta arquería de cuyos apoyos sólo perviven las jambas.
Precisamente el próximo 23 de mayo, los vecinos de Villálvaro y los de Zayas de Báscones volverán a juntarse en el entorno de la ermita de la Virgen de las Lagunas para repetir el intercambio de la Virgen, como tradición que les permite repartirse a su patrona durante el año y llamar la atención del templo.
Esta romería nació hace 11 años con este propósito y con el objetivo de vivir un día de fiesta.
La tradición nació porque la imagen de la Virgen se encontraba en el interior de su templo que estaba en un lamentable estado de conservación, por lo que decidieron sacarla.
Aunque al principio hacían las celebraciones religiosas dentro de la iglesia, el mal estado del edificio les obligó a celebrar su fiesta en el carril paralelo.
Tras varias disputas sobre a quién correspondía la titularidad de una Virgen que estaba en el interior de un templo abandonado y donde incluso se habían llegado a meter animales como si fuera una cuadra, se llegó a un acuerdo amistoso y hoy las dos localidades la comparten en buena armonía.
La imagen es una Virgen sedente, con el Niño sentado sobre su rodilla izquierda, el mundo en una mano y bendiciendo con la otra la manzana que le presenta su Madre.
Informa Ana Hernando