Un grupo de San Esteban abre la primera vía Ferrata de Soria
jueves, 15 de octubre de 2009
DEPORTES · Un grupo de amantes de la naturaleza y tiempo libre naturales o relacionados con San Esteban de Gormaz y sus amigos de Barcelona, se han encargado de abrir en Espeja de San Marcelino la primera Vía Ferrata de la provincia.
Las vías ferratas permiten disfrutar de la naturaleza a través de las paredes de piedra sin ser escaladores, acercando esta práctica a gente sin tanta preparación técnica.
Con muchas horas de dedicación, dinero y esfuerzo, Montse, Alberto Carrasco y Manolo fueron colocando todos los elementos necesarios para que se pueda escalar esta "Pasarela de Espaja" como les ha gustado llamarla, por cualquier senderista o amante de la naturaleza.
No son actividades de escalada, pero las Vías Ferratas, de las que se está tomando conciencia en Castilla y León, permiten surcar las paredes sin ser escaladores y se ha popularizado en Aragón, Castaluña y Valencia y ahora, gracias al trabajo de estos vecinos de San Esteban, Matanza de Soria y el club de atletismo Can Montaner de Cornella, también en Soria.
Situada a escasos kilómetos del entorno del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, la localidad de Espeja de San Marcelino tien ahora un nuevo aliciente turístico y deportivo, al que pueden ir, siguiendo los consejos de seguridad que marcan la entrada de esta vía, cualquier persona.
Espeja de San Marcelino es un pueblo situado en oeste de la provincia de Soria, a escasos kilometros de la provincia de Burgos.
Justo enfrente de la confluencia de las carretaras de Huerta y de Guijosa parte un camino de tierra que lleva al manantial de Fuentelasmozas.
En la entrada está la captación de agua para el pueblo y al comienzo de la vía se ha puesto un cartel con las normas de seguridad que deben cumplir los que deseen hacer el recorrido.
Para los que deseen realizar el recorrido hay que salir de la población de San Leonardo de Yagüe por la SO 934 en dirección a Santa María de Las Hoyas, enlazar con la SO P 5111 hacia las poblaciones de Muñecas y Orillares, tomar la SO P 5213 hasta la Espeja de San Marcelino.
Una vez llegados a esta población de Espeja, el pueblo queda a la derecha, seguir hasta pasados unos 300 m, veremos un desvío de la carretera hacia la izquierda, dirección Guijosa, y una pista a nuestra derecha.
Coger ésta y en unos 500 m estaremos en un pequeño aparcamiento de cemento dentro del río Espeja, aquí podremos dejar el coche (se aconseja no aparcar en el cauce en época de lluvias).
Desde el aparcamiento ya dentro del cauce del barranco y en dirección a sus paredes mas verticales, La Torca, trepamos y caminamos unos 80 m hasta llegar a la primera equipación, una presa de color azul y un panel indicador con las Normas de Seguridad, que indican estar en el comienzo de esta pequeña pero bonita Vía Ferrata.
DATOS DE LA VÍA
Aproximación: 2 minutos.
Longitud: 200 m.
Desnivel: 40 m.
Tiempo de recorrido: entre 20 y 40 minutos.
Retorno: 20minutos (si se realiza a pie por el pueblo)
Rapel: 29m (opcional)
Época de realización: Verano (no realizar en época de lluvias)
Una vez alcanzada la pasarela tenemos TRES posibilidades para el regreso:
1 Descender por la misma vía por dentro del barranco hasta el lugar en que hemos dejado el coche.
2 Atravesando la pasarela donde finaliza la vía, justo al comenzar el camino de retorno, a nuestra izquierda veremos una instalación de rapel desde una sabina y un anclaje químico con sirga de seguridad. Este rapel de 29 m nos deja justo en el centro de La Torca, descendemos este y en muy poco espacio de tiempo estamos de nuevo en el aparcamiento.
3 Pasamos la pasarela y seguimos un sendero que sube con suavidad hasta remontar la cima desde donde ya se divisa el pueblo de Espeja de San Marcelino.
Entrar en el pueblo y poco antes de llegar a la Iglesia girar hacia la derecha en descenso hasta la carretera que antes habíamos pasado, coger la pista que sale a la derecha y que llega al barranco donde tenemos el coche (unos 20minutos).
Una vía ferrata es un itinerario tanto vertical como horizontal (flanqueo) equipado con diverso material: clavos, grapas, presas, pasamanos, cadenas, puentes colgantes y tirolinas, que permiten el ascenso con seguridad a zonas de difícil acceso para senderistas o no habituados a la escalada.
La zona clásica de vías ferratas se encuentra en los Dolomitas, los Alpes Italianos, aunque también las encontramos en gran número en Francia, Suiza, Alemania y poco a poco en España.
En España, pioneros como Antonio García Picazo instalaron las primeras vías ferratas a partir de 1990.
La primera fue instalada en la Montaña de Montserrat, la Vía ferrata Teresina, si bien otros caminos fueron equipados anteriormente en la Sierra de Guara y en el Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, las conocidas clavijas de Cotatuero, instaladas por el herrero de Torla Bartolomé Lafuente y Miguel Bringola a instancias de un cazador inglés a finales del XIX en 1881.
Son un total de treinta y dos hierros entre clavijas y alguna grapa, que salvan una pared con un gran patio en el circo final de Cotatuero.
Estos son algunos consejos:
Siempre uno de los dos mosquetones del disipador anclado.
Nunca hacer un cambio del disipador con los dos mosquetones a la vez.
Asegurarse que los mosquetones siempre se cierran, ya sean semi-automáticos de vía ferrata como los de rosca de la tercera baga.
Los dos mosquetones del disipador que estén contrachapados.
Es decir, los cierres-roscas uno hacia cada lado, en sentidos distintos, porque si hay roce con la roca, puede abrirse solo uno de ellos.
Con disipadores de placa, la cuerda sobrante que ha de correr en caso de disiparse ha de estar suelta totalmente.
No llevarla enrollada en ninguna parte porque entonces no disiparía.
Suele haber unos ganchos de plástico muy cómodos para que no moleste la cuerda sobrante y que saltan en caso de caída.
Nunca dos personas ancladas en el mismo tramo de cable de vida, es decir, entre anclaje y anclaje del cable de vida a la pared.
Sobre todo en tramos verticales, ya que si cae el primero arrastraría al segundo.
Evitar tirar piedras al progresar, ya que habrá más gente subiendo.
En caso de haber piedra suelta, ir lo más cerca posible del predecesor para poder esquivar las piedras grandes que caigan antes de que cojan velocidad.
Lo más importante es que hay que estar seguro en cada paso, por tanto no se ha de hacer las cosas deprisa.
Avanzar con pies y manos sobre los peldaños de hierro e ir pasando el disipador por el cable de vida.
Si se quiere descansar, colgarse de la tercera baga a un peldaño o punto fijo y se pueden soltar los brazos (e incluso las piernas).
Si se quiere descansar a mitad de un tramo, buscar una posición cómoda y/o anclarse de la tercera baga para relajar brazos.
Siempre mirad a los que te siguen si también están en situación cómoda antes de ponerte a descansar.
Los mosquetones del disipador siempre es mejor llevarlos por encima de los brazos y cintura, porque sino suelen quedarse atrás y hay que retroceder un paso.
En tramos de flanqueo donde no hay donde poner los pies, lo mejor es utilizar de nuevo la tercera baga para poner las plantas de los pies en la pared y hacer fuerza con la cadera hacia afuera, así también se descansan los brazos.
Si os apetece apuntaros a este deporte sólo tenéis que acercaros a Espeja de San Marcelino.
Con muchas horas de dedicación, dinero y esfuerzo, Montse, Alberto Carrasco y Manolo fueron colocando todos los elementos necesarios para que se pueda escalar esta "Pasarela de Espaja" como les ha gustado llamarla, por cualquier senderista o amante de la naturaleza.
No son actividades de escalada, pero las Vías Ferratas, de las que se está tomando conciencia en Castilla y León, permiten surcar las paredes sin ser escaladores y se ha popularizado en Aragón, Castaluña y Valencia y ahora, gracias al trabajo de estos vecinos de San Esteban, Matanza de Soria y el club de atletismo Can Montaner de Cornella, también en Soria.
Situada a escasos kilómetos del entorno del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, la localidad de Espeja de San Marcelino tien ahora un nuevo aliciente turístico y deportivo, al que pueden ir, siguiendo los consejos de seguridad que marcan la entrada de esta vía, cualquier persona.
Espeja de San Marcelino es un pueblo situado en oeste de la provincia de Soria, a escasos kilometros de la provincia de Burgos.
Justo enfrente de la confluencia de las carretaras de Huerta y de Guijosa parte un camino de tierra que lleva al manantial de Fuentelasmozas.
En la entrada está la captación de agua para el pueblo y al comienzo de la vía se ha puesto un cartel con las normas de seguridad que deben cumplir los que deseen hacer el recorrido.
Para los que deseen realizar el recorrido hay que salir de la población de San Leonardo de Yagüe por la SO 934 en dirección a Santa María de Las Hoyas, enlazar con la SO P 5111 hacia las poblaciones de Muñecas y Orillares, tomar la SO P 5213 hasta la Espeja de San Marcelino.
Una vez llegados a esta población de Espeja, el pueblo queda a la derecha, seguir hasta pasados unos 300 m, veremos un desvío de la carretera hacia la izquierda, dirección Guijosa, y una pista a nuestra derecha.
Coger ésta y en unos 500 m estaremos en un pequeño aparcamiento de cemento dentro del río Espeja, aquí podremos dejar el coche (se aconseja no aparcar en el cauce en época de lluvias).
Desde el aparcamiento ya dentro del cauce del barranco y en dirección a sus paredes mas verticales, La Torca, trepamos y caminamos unos 80 m hasta llegar a la primera equipación, una presa de color azul y un panel indicador con las Normas de Seguridad, que indican estar en el comienzo de esta pequeña pero bonita Vía Ferrata.
DATOS DE LA VÍA
Aproximación: 2 minutos.
Longitud: 200 m.
Desnivel: 40 m.
Tiempo de recorrido: entre 20 y 40 minutos.
Retorno: 20minutos (si se realiza a pie por el pueblo)
Rapel: 29m (opcional)
Época de realización: Verano (no realizar en época de lluvias)
Una vez alcanzada la pasarela tenemos TRES posibilidades para el regreso:
1 Descender por la misma vía por dentro del barranco hasta el lugar en que hemos dejado el coche.
2 Atravesando la pasarela donde finaliza la vía, justo al comenzar el camino de retorno, a nuestra izquierda veremos una instalación de rapel desde una sabina y un anclaje químico con sirga de seguridad. Este rapel de 29 m nos deja justo en el centro de La Torca, descendemos este y en muy poco espacio de tiempo estamos de nuevo en el aparcamiento.
3 Pasamos la pasarela y seguimos un sendero que sube con suavidad hasta remontar la cima desde donde ya se divisa el pueblo de Espeja de San Marcelino.
Entrar en el pueblo y poco antes de llegar a la Iglesia girar hacia la derecha en descenso hasta la carretera que antes habíamos pasado, coger la pista que sale a la derecha y que llega al barranco donde tenemos el coche (unos 20minutos).
Una vía ferrata es un itinerario tanto vertical como horizontal (flanqueo) equipado con diverso material: clavos, grapas, presas, pasamanos, cadenas, puentes colgantes y tirolinas, que permiten el ascenso con seguridad a zonas de difícil acceso para senderistas o no habituados a la escalada.
La zona clásica de vías ferratas se encuentra en los Dolomitas, los Alpes Italianos, aunque también las encontramos en gran número en Francia, Suiza, Alemania y poco a poco en España.
En España, pioneros como Antonio García Picazo instalaron las primeras vías ferratas a partir de 1990.
La primera fue instalada en la Montaña de Montserrat, la Vía ferrata Teresina, si bien otros caminos fueron equipados anteriormente en la Sierra de Guara y en el Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, las conocidas clavijas de Cotatuero, instaladas por el herrero de Torla Bartolomé Lafuente y Miguel Bringola a instancias de un cazador inglés a finales del XIX en 1881.
Son un total de treinta y dos hierros entre clavijas y alguna grapa, que salvan una pared con un gran patio en el circo final de Cotatuero.
Estos son algunos consejos:
Siempre uno de los dos mosquetones del disipador anclado.
Nunca hacer un cambio del disipador con los dos mosquetones a la vez.
Asegurarse que los mosquetones siempre se cierran, ya sean semi-automáticos de vía ferrata como los de rosca de la tercera baga.
Los dos mosquetones del disipador que estén contrachapados.
Es decir, los cierres-roscas uno hacia cada lado, en sentidos distintos, porque si hay roce con la roca, puede abrirse solo uno de ellos.
Con disipadores de placa, la cuerda sobrante que ha de correr en caso de disiparse ha de estar suelta totalmente.
No llevarla enrollada en ninguna parte porque entonces no disiparía.
Suele haber unos ganchos de plástico muy cómodos para que no moleste la cuerda sobrante y que saltan en caso de caída.
Nunca dos personas ancladas en el mismo tramo de cable de vida, es decir, entre anclaje y anclaje del cable de vida a la pared.
Sobre todo en tramos verticales, ya que si cae el primero arrastraría al segundo.
Evitar tirar piedras al progresar, ya que habrá más gente subiendo.
En caso de haber piedra suelta, ir lo más cerca posible del predecesor para poder esquivar las piedras grandes que caigan antes de que cojan velocidad.
Lo más importante es que hay que estar seguro en cada paso, por tanto no se ha de hacer las cosas deprisa.
Avanzar con pies y manos sobre los peldaños de hierro e ir pasando el disipador por el cable de vida.
Si se quiere descansar, colgarse de la tercera baga a un peldaño o punto fijo y se pueden soltar los brazos (e incluso las piernas).
Si se quiere descansar a mitad de un tramo, buscar una posición cómoda y/o anclarse de la tercera baga para relajar brazos.
Siempre mirad a los que te siguen si también están en situación cómoda antes de ponerte a descansar.
Los mosquetones del disipador siempre es mejor llevarlos por encima de los brazos y cintura, porque sino suelen quedarse atrás y hay que retroceder un paso.
En tramos de flanqueo donde no hay donde poner los pies, lo mejor es utilizar de nuevo la tercera baga para poner las plantas de los pies en la pared y hacer fuerza con la cadera hacia afuera, así también se descansan los brazos.
Si os apetece apuntaros a este deporte sólo tenéis que acercaros a Espeja de San Marcelino.
Informa Ana Hernando