Regalar arte en Navidad

Regalar arte en Navidad
jueves, 31 de diciembre de 2009

CULTURA · Inmersos en las compras navideñas, una buena opción es regalar arte, un bien que siempre se revaloriza y que apuesta por la originalidad en los presentes navideños.

Eso al menos al pensado dos artistas que, huyendo de la ciudad, se instalaron hace dos años en la pequeña localidad de Ines y que hasta el 6 de enero mantienen abierto su mercado de arte de Navidad en la calle Mayor 37 de San Esteban de Gormaz.

Además esta iniciativa, que comenzó el pasado 15 de diciembre, se ha convertido en una galería de arte para que los sanestebeños y visitantes se sumerjan en el arte de Carlos Aranda y su esposa, Ellen de Vries, que trasladan al lienzo o a los grabados su evolución artística.

Abierto de 10:30 a 14 horas por la mañana y de 17:30 a 20:00 horas por la tarde, pasear entre estos cuadros es una buena oportunidad para descubrir paisajes, retratos y grabados de años de experiencia y descubrir que el arte es accesible, ya que hay cuadros desde 10 euros, hasta los 800 que vale la obra de mayor coste económico.

Junto al placer artístico, el visitante y quizás comprador tiene la oportunidad de conocer la historia de una aventura: la que iniciaron Carlos y Ellen hace dos años al dejar Cercedilla, en Madrid, y trasladarse a la localidad de Ines, de 40 habitantes, pero poco más de 12 vecinos.

Todo comenzó por el encuentro con un pintor de la tierra, Ángel Molinero, artista de Olmillos al que conocieron en la exposición que cada año se realiza en Almazán dentro de la programación de la Feria de Muestras. Entonces, hace 3 años, descubrieron la Ribera, compraron unas viñas y se embarcaron en una experiencia bodeguera personal.

Un año más tarde, “buscando descanso y tranquilidad”, según coinciden Carlos y Ellen, compraron una casa, la restauraron y comenzaron de nuevo en una localidad que al principio les miraba desconfiados.

“No se fiaban de que fuéramos a aguantar”, explican Aranda y de Vries, recordando la grata acogida que les dio siempre el pueblo de Ines, para el que todo son piropos y agradecimientos, porque les han demostrado su aprecio.

Ellos, por su parte, han contribuido cuidando el pueblo, arreglando la casa, participando de la vendimia y del proceso bodeguero para su propio consumo y aportando su arte a las calles de la localidad, ya que han pintado un mural y ahora están a la espera de los permisos necesarios para pintar un fresco en el atrio de la iglesia.

Su nuevo proyecto local pasa por pintar las dos vírgenes de la zona, la Asunción y la Virgen Blanca y a San Roque, en el exterior del templo, para aportar también su granito de arena a la conservación del pueblo.

Saben que no se puede vivir sólo de la venta de cuadros, porque tienen mucho rodaje, Carlos Aranda lleva 35 años pintando y sabe que la apertura del mercado de Navidad en San Esteban es una oportunidad de darse a conocer entre los vecinos de la comarca, y Ellen de Vries lleva 20 años dando talleres de pintura y clases de idioma, por lo que semanalmente viajan a Madrid por cuestiones laborales, con la que mantienen contacto para exposiciones, algunas como la realizada hace unas semanas en Holanda.

Ines es, para ellos, un lugar para pintar, aunque no sólo porque busquen paisaje para inmortalizar en sus cuadros, sino porque aunque esa desolación al principio asusta, saben que la tierra llena al artista.

Aún así Aranda ha evolucionado, retrocedido, reinventado y cambiado en su obra, “es como una proyección”, explica mientras muestra sus últimas creaciones, de corte más realista, aunque recordando que su base fue el retrato “y no se me olvida”, explica risueño, mientras recuerda que precisamente esta técnica, el retrato es lo que le mantiene y la abstracción lo que le gusta.

En tiempos de crisis ellos apuesta por el optimismo y la positividad y marcan, a golpe de pincel, un nuevo sueño: la apuesta por el mundo rural plasmada en el arte, en Navidad en San Esteban y durante todo el año, junto a su casa y bodega en Ines.
Informa Ana Hernando