Los quintos nacidos en el 44 celebraron su día de fiesta
miércoles, 2 de septiembre de 2009
FIESTAS · Fernando Gonzalo, como quinto consorte, nos acerca la celebración, el pasado sábado, 29 de agosto, de la fiesta de los quintos nacidos en 1944 y que cumplen 65 años este 2009
Un grupo de sanestebeños, y vinculados a San Esteban, todos ellos con el denominador común de haber nacido en 1944, decidieron que era un buen momento para celebrar sus 65 años.
Y eligieron el 29 de Agosto para pasar un buen día, con la participación- como no- de sus respectivos consortes.
Así ese día, empezaron con una misa participativa en el Rivero, que ofició el padre Francisco; naturalmente perteneciente al grupo de quintos allí reunidos y que tuvo unos magníficas y emotivas palabras. No faltó la ambientación musical, gracias a las excelentes interpretaciones al teclado de otro quinto, Santos, profesor de música.
Por supuesto, no faltó la Salve, como cierre.
Unas cañas al bajar, y comida de hermandad.
La comida merecería un punto y aparte ya que fue contundente y abundante, y muy bien regada; todo ello en un ambiente de cordialidad en el se sucedían las conversaciones de recuerdos, los comentarios de la infancia y que poco a poco fueron dando paso a las consabidas canciones.
Es decir una sobremesa larga y animada.
Ya bien entrada la tarde se decidió que no vendría mal un poco de baile como final de fiesta.
Y así entre compases de época (de la época de los danzantes) y algún cubata, se cerró un festejo que dejó un muy buen sabor de boca entre los participantes.
Felicidades a los Quintos y hasta la próxima celebración.
Y eligieron el 29 de Agosto para pasar un buen día, con la participación- como no- de sus respectivos consortes.
Así ese día, empezaron con una misa participativa en el Rivero, que ofició el padre Francisco; naturalmente perteneciente al grupo de quintos allí reunidos y que tuvo unos magníficas y emotivas palabras. No faltó la ambientación musical, gracias a las excelentes interpretaciones al teclado de otro quinto, Santos, profesor de música.
Por supuesto, no faltó la Salve, como cierre.
Unas cañas al bajar, y comida de hermandad.
La comida merecería un punto y aparte ya que fue contundente y abundante, y muy bien regada; todo ello en un ambiente de cordialidad en el se sucedían las conversaciones de recuerdos, los comentarios de la infancia y que poco a poco fueron dando paso a las consabidas canciones.
Es decir una sobremesa larga y animada.
Ya bien entrada la tarde se decidió que no vendría mal un poco de baile como final de fiesta.
Y así entre compases de época (de la época de los danzantes) y algún cubata, se cerró un festejo que dejó un muy buen sabor de boca entre los participantes.
Felicidades a los Quintos y hasta la próxima celebración.
Informa Fernando Gonzalo