Una vecina de Villálvaro recibe un homenaje por sus 100 años
lunes, 24 de noviembre de 2008
VILLáLVARO · Eugenia Romero recibió la pasada semana un homenaje por sus cien años de vida. Esta mujer nació en Villálvaro y ha sido acreedora de un espíritu trabajador y decidido en su localidad natal y ahora reside en la residencia Virgen del Rivero.
La Diputación de Soria, a través de su Centro de Acción Social (Ceas) Ribera del Duero, rindió homenaje a Eugenia Romero Mamolar con motivo de su cien cumpleaños celebrado el pasado día 13.
El acto se llevó a cabo en la residencia de tercera edad Virgen del Rivero de San Esteban de Gormaz en la mediodía del sábado día 15.
La centenaria nació en Villálvaro el 13 de noviembre de 1908.
De su matrimonio con Frutos Romero, (también de la misma localidad) nacieron cuatro hijos, todos varones: Anastasio, Feliciano, Juan y Celedonio, de los que tres partieron muy jóvenes a Lérida para trabajar en la dura tarea de la minería del carbón.
La inexistencia de hijas en el hogar de los Romero fraguó en Eugenia una persona “muy trabajadora y decidida” según comentan desde la familia.
De hecho, su desenvolvimiento y resolución ante la vida de escasez que le tocó vivir hicieron que atendiese en multitud de ocasiones los partos entre el vecindario, incluso “se atrevía a poner inyecciones”, comenta su hijo Feliciano.
Asuntos que no obstaculizaban los deberes de la casa y las duras ayudas de la agricultura con las que se sustentaba la economía doméstica.
Tras enviudar a comienzos de los años setenta, pasó a vivir con tres de sus hijos, alternando el tiempo en Lérida y en su pueblo natal.
Con edad más avanzada, una fractura de cadera y las atenciones que hacían necesarios los cuidados de una persona mayor, se decidió por ingresar en un centro asistencial, haciéndolo en el Rivero de San Esteban de Gormaz hace unos quince años.
En la actualidad, la longeva villalvarina tiene un aceptable estado de salud.
Necesita asistencia para desplazarse en silla de ruedas y alterna momentos de lucidez con fases de distracción y olvido.
Sigue manteniendo una buena vista aunque y el sentido del oído está algo mermado.
El semblante es, sin embargo, lo más característico: delata una edad mucho menor de la que en realidad tiene.
El pasado sábado, tres de sus hijos, gran parte de sus 12 nietos y de sus 19 biznietos celebraró el siglo de vida junto con el resto de residentes del centro geriátrico sanestebeño.
Como es costumbre en este tipo de efemérides, el reconocimiento oficial se inició con una eucaristía en la capilla de la residencia (12.30 horas), para después hacer entrega de las copias en pergamino del acta de nacimiento de la homenajeada junto con una placa conmemorativa y un ramo de flores por parte de la Diputación y del Ayuntamiento de la localidad.
El acto se llevó a cabo en la residencia de tercera edad Virgen del Rivero de San Esteban de Gormaz en la mediodía del sábado día 15.
La centenaria nació en Villálvaro el 13 de noviembre de 1908.
De su matrimonio con Frutos Romero, (también de la misma localidad) nacieron cuatro hijos, todos varones: Anastasio, Feliciano, Juan y Celedonio, de los que tres partieron muy jóvenes a Lérida para trabajar en la dura tarea de la minería del carbón.
La inexistencia de hijas en el hogar de los Romero fraguó en Eugenia una persona “muy trabajadora y decidida” según comentan desde la familia.
De hecho, su desenvolvimiento y resolución ante la vida de escasez que le tocó vivir hicieron que atendiese en multitud de ocasiones los partos entre el vecindario, incluso “se atrevía a poner inyecciones”, comenta su hijo Feliciano.
Asuntos que no obstaculizaban los deberes de la casa y las duras ayudas de la agricultura con las que se sustentaba la economía doméstica.
Tras enviudar a comienzos de los años setenta, pasó a vivir con tres de sus hijos, alternando el tiempo en Lérida y en su pueblo natal.
Con edad más avanzada, una fractura de cadera y las atenciones que hacían necesarios los cuidados de una persona mayor, se decidió por ingresar en un centro asistencial, haciéndolo en el Rivero de San Esteban de Gormaz hace unos quince años.
En la actualidad, la longeva villalvarina tiene un aceptable estado de salud.
Necesita asistencia para desplazarse en silla de ruedas y alterna momentos de lucidez con fases de distracción y olvido.
Sigue manteniendo una buena vista aunque y el sentido del oído está algo mermado.
El semblante es, sin embargo, lo más característico: delata una edad mucho menor de la que en realidad tiene.
El pasado sábado, tres de sus hijos, gran parte de sus 12 nietos y de sus 19 biznietos celebraró el siglo de vida junto con el resto de residentes del centro geriátrico sanestebeño.
Como es costumbre en este tipo de efemérides, el reconocimiento oficial se inició con una eucaristía en la capilla de la residencia (12.30 horas), para después hacer entrega de las copias en pergamino del acta de nacimiento de la homenajeada junto con una placa conmemorativa y un ramo de flores por parte de la Diputación y del Ayuntamiento de la localidad.
Informa Ana Hernando