Una maestra sanestebeña protesta por el cierre de los CFIES
jueves, 15 de mayo de 2008
EDUCACIóN · Una maestra de San Esteban de Gormaz que trabaja en el CFIE de Aranda de Duero (Burgos), que el próximo curso escolar cerrará sus puertas, ha querido reivindicar ante la Consejería de Educación el cierre de 18 centros de Castilla y León.
Una maestra de San Esteban de Gormaz que trabaja en el CFIE de Aranda de Duero (Burgos), que el próximo curso escolar cerrará sus puertas, ha querido reivindicar ante la Consejería de Educación el cierre de 18 centros de formación del profesorado, entre ellos los de Almazán y El Burgo de Osma, enviando una misiva a la Junta de Castilla y León en la que manifiesta su desacuerdo con la medida de cierre anunciada.
María de Gregorio Ortego, maestra de educación musical, que trabaja este curso como asesora de Primaria en el CFIE arandino, ha manifestado que su carta es una llamada de atención ante el gobierno regional y pretende “concienciar de que la educación de calidad de la que presume la Junta es mentira”, aunque es consciente de que una vez publicada la resolución en el Boletín Oficial ya no tiene solución.
En su carta, que ya ha sido remitida a la Dirección Provincial de Educación manifiesta el daño que esta medida hace en el mundo rural, de donde ella es y en donde ella trabaja, preguntando “cuándo vamos a disponer (los maestros y maestras del mundo rural) de un “servicio adaptado a las necesidades del centro educativo”, argumentando que si suprimen los centros de referencia más cercanos y recortan plantilla, dejarán de existir servicios públicos y, en breve plazo, desaparecerá también el mundo rural.
Esta docente considera que centralizando “se reducen puestos de trabajo, oportunidades de aprender, se niega la calidad al mundo rural y se cortan las alas a la prosperidad”.
En el caso de la provincia de Soria la medida pasa por el cierre de los CFIES de Almazán y El Burgo de Osma, centralizando los servicios en la capital, lo que consideran los docentes del mundo rural como un varapalo y un “excesivo localismo”, aunque en el Centro de Formación del Profesorado burgense, ha declinado hacer declaraciones sobre la carta de esta maestra sanestebeña.
Entre las preguntas que dirige María de Gregorio a los responsables de este nuevo acuerdo, les cuestiona a cuántos profesionales de la educación han preguntado para acordar estos cambios, explicando que para los profesores y maestros no importa sólo los números y los presupuestos y considerando que en “Educación y cambios sociales hay que mirar siempre para abajo”.
El acuerdo publicado el pasado 2 de mayo en el boletín de la Comunidad contempla la creación de dos nuevos centros (uno de ellos en Soria capital) y la supresión de 18 (dejando sólo en la provincia el centro capitalino) y obligando a los docentes de la Ribera ha realizar entre 60 y 90 kilómetros, mínimo, para recibir formación.
Para la maestra sanestebeña otra preocupación es el número de plazas que se van a recortar, ya que considera que el recortar el número de asesores y de cursos habrá que sortear cada plaza entre el triple de participantes, llevando a una escasez de plazas para todos los docentes.
María de Gregorio Ortego, maestra de educación musical, que trabaja este curso como asesora de Primaria en el CFIE arandino, ha manifestado que su carta es una llamada de atención ante el gobierno regional y pretende “concienciar de que la educación de calidad de la que presume la Junta es mentira”, aunque es consciente de que una vez publicada la resolución en el Boletín Oficial ya no tiene solución.
En su carta, que ya ha sido remitida a la Dirección Provincial de Educación manifiesta el daño que esta medida hace en el mundo rural, de donde ella es y en donde ella trabaja, preguntando “cuándo vamos a disponer (los maestros y maestras del mundo rural) de un “servicio adaptado a las necesidades del centro educativo”, argumentando que si suprimen los centros de referencia más cercanos y recortan plantilla, dejarán de existir servicios públicos y, en breve plazo, desaparecerá también el mundo rural.
Esta docente considera que centralizando “se reducen puestos de trabajo, oportunidades de aprender, se niega la calidad al mundo rural y se cortan las alas a la prosperidad”.
En el caso de la provincia de Soria la medida pasa por el cierre de los CFIES de Almazán y El Burgo de Osma, centralizando los servicios en la capital, lo que consideran los docentes del mundo rural como un varapalo y un “excesivo localismo”, aunque en el Centro de Formación del Profesorado burgense, ha declinado hacer declaraciones sobre la carta de esta maestra sanestebeña.
Entre las preguntas que dirige María de Gregorio a los responsables de este nuevo acuerdo, les cuestiona a cuántos profesionales de la educación han preguntado para acordar estos cambios, explicando que para los profesores y maestros no importa sólo los números y los presupuestos y considerando que en “Educación y cambios sociales hay que mirar siempre para abajo”.
El acuerdo publicado el pasado 2 de mayo en el boletín de la Comunidad contempla la creación de dos nuevos centros (uno de ellos en Soria capital) y la supresión de 18 (dejando sólo en la provincia el centro capitalino) y obligando a los docentes de la Ribera ha realizar entre 60 y 90 kilómetros, mínimo, para recibir formación.
Para la maestra sanestebeña otra preocupación es el número de plazas que se van a recortar, ya que considera que el recortar el número de asesores y de cursos habrá que sortear cada plaza entre el triple de participantes, llevando a una escasez de plazas para todos los docentes.
Informa Ana Hernando