Un joven de Soto repite doblete como mejor estudiante de la UVA
martes, 8 de julio de 2008
EDUCACIóN · El joven vecino de Soto de San Esteban licenciado en ADE tuvo un fin de semana de premio, después de haber logrado el mejor expediente académico de Castilla y León, por 2º vez, tanto en su carrera de licenciatura, como en la diplomatura.
Además ha obtenido la más alta calificación en las asignaturas de estadística.
En unos días intensos de recogida de premios, viajes a Valladolid y momentos muy emotivos, rodeados de familiares y amigos, el pasado viernes recogió el premio extraordinario a mejor expediente de Administración y Dirección de Empresas (ADE) de la Universidad de Valladolid, recibiendo palabras de elogio tanto del rector de la UVA, del decano de la facultad de Económicas, como de los catedráticos que arroparon el acto.
Al acto acudieron también los responsables del Colegio de Economistas de Valladolid, quienes también le entregaron un galardón a este “joven cerebro” educado en la universidad castellana.
Pero para un CV plagado de matrículas de honor, un total de 30 en los cinco años de carrera, el lunes tuvo otro premio, en este caso, entregado por la consejera de Hacienda, María Pilar del Olmo Moro, quien le hizo entrega del premio de Estadística de la Junta de Castilla y León, en la categoría de licenciaturas, algo que ya logró hace dos años en la modalidad de diplomaturas.
El acto contó con la presencia del profesor Luis Huete, quien arropó a este joven, que se volvió a emocionar al subir de nuevo a recoger un premio, en su caso marcando el hito de hacer doblete, por primera vez en la historia.
La palabra repetir para un estudiante parece ir unida al fracaso, pero en el caso de Pablo Aparicio Puente es síntoma del éxito de la constancia y el esfuerzo de su trayectoria académica marcado por un alumno inteligente como este joven de Soto de San Esteban.
Ha conseguido, por segunda vez en su vida, hacer doblete académico, logrando el premio extraordinario fin de carrera y el premio como mejor expediente académico de Castilla y León en las asignaturas de Estadística.
Actualmente Aparicio Puente está desarrollando la labor de analista de inventarios en el centro europeo de costes, del departamento de finanzas de General Motors, en Zaragoza y el mismo resume con facilidad su labor “llevo los inventarios de las plantas de General Motors en Polonia y Amberes”, donde llego el pasado 15 de octubre con una buena oferta laboral que le animó a redirigir su vida a la ciudad del Ebro.
Hace dos años este chico de Soto, alegre y afable cuando uno le conoce, y alejado de la imagen de esforzado estudiante que te puedes preconcebir de él, ante un expediente académico que arroja 30 matrículas de honor (en cinco años de carrera), ya recibió el premio extraordinario fin de carrera por la diplomatura de Ciencias Empresariales, así como el premio de Castilla y León de Estadística en la categoría de otras diplomaturas.
Hasta ahí ya era digno de elogio, pero es que ha vuelto a repetir con su continuidad académica, ya que tras finalizar la diplomatura se puso a cursar la licenciatura de ADE y el éxito estaba anunciado: 12 matrículas de honor en dos años de carrera, ocho (el 100% del curso) en las de último curso.
Este premio lo recogió el pasado viernes en Valladolid donde se le reconoció como el mejor expediente académico de ADE, mientras que el lunes recogió el premio de Estadística de la Junta en la modalidad de otras licenciaturas, convirtiéndose en un caso único, “soy el único en toda la existencia del premio que ha repetido dos veces el mismo premio, primero en otras diplomaturas y ahora en el apartado de licenciaturas”, explica emocionado casi sin recordar la cuantía económica que tiene el premio, pero sabiendo que es el premio a un esfuerzo constante y en ocasiones un proyecto marcado de entrada.
“El año pasado (en referencia al curso 2006/07) antes de empezar el curso se propuse sacar ocho matrículas de honor (una por asignatura del plan de estudios) y lo saqué”, resume satisfecho, “con mucho esfuerzo y con una satisfacción enorme, además lo conseguí a mi gusto, ya que además del examen yo participaba con trabajos voluntarios, era activo en clase y a mi grupo de trabajos de grupo intentaba contagiarles de mi mentalidad de ganar y participar mucho y entonces ellos mismos salín recompensados”, recuerda ahora desde el mundo laboral, aunque todavía mantiene una relación amistosa con aquellos compañeros de clase a los que califica como un “muy buen grupo”.
Y claro, puestos a repasar su CV es imposible encontrar un fallo académico “no suspendí nunca”, recuerda cuando se le pregunta por su pasado.
Pero Pablo Aparicio se marcó un objetivo muy claro en su vida académica y sí “fui con la conciencia de ver si podía conseguir este segundo premio, por lo que me cogía las asignaturas que iban enfocadas a estadística, porque ponderaban más a la hora de sacar la media”, insiste “iba con ese objetivo y el premio extraordinario, lo solicité y tenía la conciencia de que lo había dado todo”.
De hecho para este brillante alumno soteño el doble premio es “fruto del trabajo y el esfuerzo” y confía en servir de ejemplo a otros “que más que decir no puedo es el sí quiero, es una actitud ante cualquier cosa de la vida, no sólo en la académica, sino que hay que ser constante en el trabajo diario”, marca como pautas que conducen al éxito.
En el camino llegaba en verano a Soto agotado aunque satisfecho, “te tienes que mentalizar muy fuerte y ser constante, porque cada matrícula es un incentivo y una inyección de moral para seguir trabajando”, resume el curso, así que al llegar a Soto en verano “me pegaba buenos veranos” dice un joven que sigue viajando a esta localidad en los fines de semana, ya que le sirve de relajación y además de punto de encuentro con su familia.
Él es el pequeño de tres hermanos, uno abogado y otro ingeniero industrial, que han sabido disfrutar sin envidias del éxito del benjamín, “ellos no caben en sí, y yo creo que hasta se han acostumbrado y se saben la dinámica”, añade Pablo Aparicio cuando relata como a sus hermanos y sus padres les llena de satisfacción el éxito de este estudiante inteligente y trabajador y que presume de curriculum de hermanos, al narrar que también han sido buenos estudiantes y cómo alguno realiza proyectos por Europa.
A sus hermanos, con los que vivió en Valladolid, mientras los estudios, les intentó hacer partícipes de su éxito y para él, además del vínculo familiar, son amigos.
Se siente orgulloso de lo logrado, pero nunca altivo, de hecho no suele presumir de su expediente “hombre, algunos amigos saben estos premios, con los que tengo confianza, pero tampoco voy a empezar a hablar de mi expediente, si sale el tema, lo comentas”, explica con humildad.
Ahora está recuperando el tiempo libre que le restaba cuando estudiaba, ya que, como en un partido de fútbol, siempre estaba alerta para no perder un partido-examen.
Por eso, cuando sale de trabajar, aunque sigue reciclándose y poniéndose al día con el inglés ha encontrado tiempo para disfrutar del ocio, hacer deporte o estar relajado.
Y en su vida diaria no olvida sus raíces, es de Soto, por eso aprovechará el viaje a Valladolid para repetir viejas reivindicaciones “que arreglen la carretera de Soto a San Esteban, a ver si me hacen caso”, resume Pablo Aparicio, el mejor expediente de la Comunidad, por partida doble y por segunda vez.
En unos días intensos de recogida de premios, viajes a Valladolid y momentos muy emotivos, rodeados de familiares y amigos, el pasado viernes recogió el premio extraordinario a mejor expediente de Administración y Dirección de Empresas (ADE) de la Universidad de Valladolid, recibiendo palabras de elogio tanto del rector de la UVA, del decano de la facultad de Económicas, como de los catedráticos que arroparon el acto.
Al acto acudieron también los responsables del Colegio de Economistas de Valladolid, quienes también le entregaron un galardón a este “joven cerebro” educado en la universidad castellana.
Pero para un CV plagado de matrículas de honor, un total de 30 en los cinco años de carrera, el lunes tuvo otro premio, en este caso, entregado por la consejera de Hacienda, María Pilar del Olmo Moro, quien le hizo entrega del premio de Estadística de la Junta de Castilla y León, en la categoría de licenciaturas, algo que ya logró hace dos años en la modalidad de diplomaturas.
El acto contó con la presencia del profesor Luis Huete, quien arropó a este joven, que se volvió a emocionar al subir de nuevo a recoger un premio, en su caso marcando el hito de hacer doblete, por primera vez en la historia.
La palabra repetir para un estudiante parece ir unida al fracaso, pero en el caso de Pablo Aparicio Puente es síntoma del éxito de la constancia y el esfuerzo de su trayectoria académica marcado por un alumno inteligente como este joven de Soto de San Esteban.
Ha conseguido, por segunda vez en su vida, hacer doblete académico, logrando el premio extraordinario fin de carrera y el premio como mejor expediente académico de Castilla y León en las asignaturas de Estadística.
Actualmente Aparicio Puente está desarrollando la labor de analista de inventarios en el centro europeo de costes, del departamento de finanzas de General Motors, en Zaragoza y el mismo resume con facilidad su labor “llevo los inventarios de las plantas de General Motors en Polonia y Amberes”, donde llego el pasado 15 de octubre con una buena oferta laboral que le animó a redirigir su vida a la ciudad del Ebro.
Hace dos años este chico de Soto, alegre y afable cuando uno le conoce, y alejado de la imagen de esforzado estudiante que te puedes preconcebir de él, ante un expediente académico que arroja 30 matrículas de honor (en cinco años de carrera), ya recibió el premio extraordinario fin de carrera por la diplomatura de Ciencias Empresariales, así como el premio de Castilla y León de Estadística en la categoría de otras diplomaturas.
Hasta ahí ya era digno de elogio, pero es que ha vuelto a repetir con su continuidad académica, ya que tras finalizar la diplomatura se puso a cursar la licenciatura de ADE y el éxito estaba anunciado: 12 matrículas de honor en dos años de carrera, ocho (el 100% del curso) en las de último curso.
Este premio lo recogió el pasado viernes en Valladolid donde se le reconoció como el mejor expediente académico de ADE, mientras que el lunes recogió el premio de Estadística de la Junta en la modalidad de otras licenciaturas, convirtiéndose en un caso único, “soy el único en toda la existencia del premio que ha repetido dos veces el mismo premio, primero en otras diplomaturas y ahora en el apartado de licenciaturas”, explica emocionado casi sin recordar la cuantía económica que tiene el premio, pero sabiendo que es el premio a un esfuerzo constante y en ocasiones un proyecto marcado de entrada.
“El año pasado (en referencia al curso 2006/07) antes de empezar el curso se propuse sacar ocho matrículas de honor (una por asignatura del plan de estudios) y lo saqué”, resume satisfecho, “con mucho esfuerzo y con una satisfacción enorme, además lo conseguí a mi gusto, ya que además del examen yo participaba con trabajos voluntarios, era activo en clase y a mi grupo de trabajos de grupo intentaba contagiarles de mi mentalidad de ganar y participar mucho y entonces ellos mismos salín recompensados”, recuerda ahora desde el mundo laboral, aunque todavía mantiene una relación amistosa con aquellos compañeros de clase a los que califica como un “muy buen grupo”.
Y claro, puestos a repasar su CV es imposible encontrar un fallo académico “no suspendí nunca”, recuerda cuando se le pregunta por su pasado.
Pero Pablo Aparicio se marcó un objetivo muy claro en su vida académica y sí “fui con la conciencia de ver si podía conseguir este segundo premio, por lo que me cogía las asignaturas que iban enfocadas a estadística, porque ponderaban más a la hora de sacar la media”, insiste “iba con ese objetivo y el premio extraordinario, lo solicité y tenía la conciencia de que lo había dado todo”.
De hecho para este brillante alumno soteño el doble premio es “fruto del trabajo y el esfuerzo” y confía en servir de ejemplo a otros “que más que decir no puedo es el sí quiero, es una actitud ante cualquier cosa de la vida, no sólo en la académica, sino que hay que ser constante en el trabajo diario”, marca como pautas que conducen al éxito.
En el camino llegaba en verano a Soto agotado aunque satisfecho, “te tienes que mentalizar muy fuerte y ser constante, porque cada matrícula es un incentivo y una inyección de moral para seguir trabajando”, resume el curso, así que al llegar a Soto en verano “me pegaba buenos veranos” dice un joven que sigue viajando a esta localidad en los fines de semana, ya que le sirve de relajación y además de punto de encuentro con su familia.
Él es el pequeño de tres hermanos, uno abogado y otro ingeniero industrial, que han sabido disfrutar sin envidias del éxito del benjamín, “ellos no caben en sí, y yo creo que hasta se han acostumbrado y se saben la dinámica”, añade Pablo Aparicio cuando relata como a sus hermanos y sus padres les llena de satisfacción el éxito de este estudiante inteligente y trabajador y que presume de curriculum de hermanos, al narrar que también han sido buenos estudiantes y cómo alguno realiza proyectos por Europa.
A sus hermanos, con los que vivió en Valladolid, mientras los estudios, les intentó hacer partícipes de su éxito y para él, además del vínculo familiar, son amigos.
Se siente orgulloso de lo logrado, pero nunca altivo, de hecho no suele presumir de su expediente “hombre, algunos amigos saben estos premios, con los que tengo confianza, pero tampoco voy a empezar a hablar de mi expediente, si sale el tema, lo comentas”, explica con humildad.
Ahora está recuperando el tiempo libre que le restaba cuando estudiaba, ya que, como en un partido de fútbol, siempre estaba alerta para no perder un partido-examen.
Por eso, cuando sale de trabajar, aunque sigue reciclándose y poniéndose al día con el inglés ha encontrado tiempo para disfrutar del ocio, hacer deporte o estar relajado.
Y en su vida diaria no olvida sus raíces, es de Soto, por eso aprovechará el viaje a Valladolid para repetir viejas reivindicaciones “que arreglen la carretera de Soto a San Esteban, a ver si me hacen caso”, resume Pablo Aparicio, el mejor expediente de la Comunidad, por partida doble y por segunda vez.
Informa Ana Hernando