San Miguel toma el relevo al Rivero en restauración patrimonial
miércoles, 9 de abril de 2008
TURISMO · Un panel situado a los pies de la escalera de acceso al altar da información del trabajo que se está realizando en la cabecera del templo, repleto de pinturas góticas tanto en el ábside como en el presbiterio.
La iglesia de San Miguel de San Esteban de Gormaz, referente del románico porticado, está diáfana, vacía de los elementos que componían el Museo de Arte Sacro comarcal, debido a las obras de restauración de sus pinturas murales que se está llevando a cabo dentro del proyecto Soria Románica que realizan en conjunto la Fundación Duques de Soria y la Junta de Castilla y León.
En un mes, aproximadamente, las obras de restauración de las pinturas del ábside estarán terminadas, pero mientras, los grupos podrán seguir visitando este templo, ya que el objetivo de estas obras es similar al que se puso en marcha en Santa María de Vitoria, la catedral alavesa, que podía visitarse, con visitas guiadas, a la vez que se llevaban a cabo los trabajos de restauración.
Francisco Yusta, director del proyecto Soria Románica, explicó en la visita a esta iglesia el pasado mes, que el trabajo de restauración de estas pinturas no es complicado y que junto con los frescos se está trabajando en la restauración de tallas y relieves que estaban en el interior de la iglesia, como la talla del Cristo, conocido como el Cristo de los Quintos, ya que protagoniza el vía crucis de los jóvenes en el miércoles Santo de la localidad, la propia imagen de San Miguel o los relieves de San Pascual Bailón y San Antonio Abad.
Los trabajos de restauración pictórica se iniciaron primero en la iglesia del Rivero para dar tiempo a los trabajadores de otra parte del proyecto de San Miguel: los encargados de realizar las catas y el estudio de humedad del templo más antiguo de la localidad, un verdadero problema que hay que acatar y solucionar en los próximos meses y que afectará a un cambio urbanístico del espacio.
La inspección del exterior y del interior del templo para buscar soluciones al problema de humedades que ataca a la iglesia, es una medida complementaria al estudio de San Miguel y se planteó como prospección geofísica mediante georadar con el fin de detectar y posicionar aquellas estructuras arquitectónicas que puedan tener valor arqueológico o histórico.
Los primeros resultados, aunque condicionados por la elevada humedad del terreno, han permitido apreciar una serie de elementos que han dado una primera información del subsuelo y que posteriormente fueron corroborados mediante excavación arqueológica.
Con la intervención arqueológica se ha abierto casi 40 metros cuadrados de superficie distribuidas en siete catas situadas en el exterior y el interior del templo, en la zona de la torre, las escaleras del altar, la galería porticada y las escaleras de acceso al templo, entre otros elementos.
Los sondeos han puesto de manifiesto que el templo está construido sobre un estrato arcilloso muy compacto sobre el que sustentan el edificio y donde ejecutan tres escaleras de acceso al altar. En el vaciado de la torre, por otro lado, se ha podido apreciar la gran diferencia de cota original que tiene este elemento con la nave de la iglesia, cuya conexión consideran que se hacía por medio de un acceso sobreelevado desde el hastial norte del templo.
Los responsables del proyecto aseguran que el trabajo que hay que hacer ahora es ordenar el terreno y hacer una modificación urbanística para evitar que siga siendo San Miguel la vía de escape de la salida de aguas de la ladera.
San Miguel se encuentra a los pies de la colina que da acceso al castillo, en un terreno salpicado de bodegas, que conforman la arquitectura popular de la localidad, para Yusta el trabajo de ordenación urbanística pasa por modificar estos terrenos y evitar que todas las aguas confieran al templo, para solucionar el problema de humedades, por lo que próximamente se empezará a trabajar en la mejora urbanística del entorno del templo.
En el caso de la iglesia del Rivero, ya han finalizado prácticamente la restauración de la pintura mural del ábside para fijar y consolidar los restos que decoraban la cabecera del templo que corona San Esteban de Gormaz.
La restauración del Rivero ha sido rápida, porque desde que los sacerdotes de la localidad se percataron de que caían pequeños trozos del muro, hasta que comenzaron las obras, pasó poco tiempo, algo que denota la fuerza con la que se acometieron las obras en esta localidad.
La sorpresa en el Rivero ha llegado, como siempre, con la restauración. Este templo conservaba entre sus muros, otras pinturas que han aparecido con esta restauración y que, aunque se conservan muy picadas son muy valiosas y similares en estilo y época a las que existen en San Miguel.
El párroco de la localidad, Fortunato Antón, cree que muestran la imagen de un Calvario, aunque para estas últimas apariciones todavía se necesita el trabajo de limpieza pertinente.
En un mes, aproximadamente, las obras de restauración de las pinturas del ábside estarán terminadas, pero mientras, los grupos podrán seguir visitando este templo, ya que el objetivo de estas obras es similar al que se puso en marcha en Santa María de Vitoria, la catedral alavesa, que podía visitarse, con visitas guiadas, a la vez que se llevaban a cabo los trabajos de restauración.
Francisco Yusta, director del proyecto Soria Románica, explicó en la visita a esta iglesia el pasado mes, que el trabajo de restauración de estas pinturas no es complicado y que junto con los frescos se está trabajando en la restauración de tallas y relieves que estaban en el interior de la iglesia, como la talla del Cristo, conocido como el Cristo de los Quintos, ya que protagoniza el vía crucis de los jóvenes en el miércoles Santo de la localidad, la propia imagen de San Miguel o los relieves de San Pascual Bailón y San Antonio Abad.
Los trabajos de restauración pictórica se iniciaron primero en la iglesia del Rivero para dar tiempo a los trabajadores de otra parte del proyecto de San Miguel: los encargados de realizar las catas y el estudio de humedad del templo más antiguo de la localidad, un verdadero problema que hay que acatar y solucionar en los próximos meses y que afectará a un cambio urbanístico del espacio.
La inspección del exterior y del interior del templo para buscar soluciones al problema de humedades que ataca a la iglesia, es una medida complementaria al estudio de San Miguel y se planteó como prospección geofísica mediante georadar con el fin de detectar y posicionar aquellas estructuras arquitectónicas que puedan tener valor arqueológico o histórico.
Los primeros resultados, aunque condicionados por la elevada humedad del terreno, han permitido apreciar una serie de elementos que han dado una primera información del subsuelo y que posteriormente fueron corroborados mediante excavación arqueológica.
Con la intervención arqueológica se ha abierto casi 40 metros cuadrados de superficie distribuidas en siete catas situadas en el exterior y el interior del templo, en la zona de la torre, las escaleras del altar, la galería porticada y las escaleras de acceso al templo, entre otros elementos.
Los sondeos han puesto de manifiesto que el templo está construido sobre un estrato arcilloso muy compacto sobre el que sustentan el edificio y donde ejecutan tres escaleras de acceso al altar. En el vaciado de la torre, por otro lado, se ha podido apreciar la gran diferencia de cota original que tiene este elemento con la nave de la iglesia, cuya conexión consideran que se hacía por medio de un acceso sobreelevado desde el hastial norte del templo.
Los responsables del proyecto aseguran que el trabajo que hay que hacer ahora es ordenar el terreno y hacer una modificación urbanística para evitar que siga siendo San Miguel la vía de escape de la salida de aguas de la ladera.
San Miguel se encuentra a los pies de la colina que da acceso al castillo, en un terreno salpicado de bodegas, que conforman la arquitectura popular de la localidad, para Yusta el trabajo de ordenación urbanística pasa por modificar estos terrenos y evitar que todas las aguas confieran al templo, para solucionar el problema de humedades, por lo que próximamente se empezará a trabajar en la mejora urbanística del entorno del templo.
En el caso de la iglesia del Rivero, ya han finalizado prácticamente la restauración de la pintura mural del ábside para fijar y consolidar los restos que decoraban la cabecera del templo que corona San Esteban de Gormaz.
La restauración del Rivero ha sido rápida, porque desde que los sacerdotes de la localidad se percataron de que caían pequeños trozos del muro, hasta que comenzaron las obras, pasó poco tiempo, algo que denota la fuerza con la que se acometieron las obras en esta localidad.
La sorpresa en el Rivero ha llegado, como siempre, con la restauración. Este templo conservaba entre sus muros, otras pinturas que han aparecido con esta restauración y que, aunque se conservan muy picadas son muy valiosas y similares en estilo y época a las que existen en San Miguel.
El párroco de la localidad, Fortunato Antón, cree que muestran la imagen de un Calvario, aunque para estas últimas apariciones todavía se necesita el trabajo de limpieza pertinente.
Informa Ana Hernando