La Cofradía necesita voluntarios para no desaparecer

La Cofradía necesita voluntarios para no desaparecer
viernes, 18 de enero de 2008

SOCIEDAD · La Cofradía de la Vera Cruz, la más antigua de la provincia se encuentra en peligro de desaparición si no aparecen más hermanos cofrades dispuestos a formar parte de la Junta Directiva.

La actual directiva ya ha detectado que hay “una necesidad de que se tome el relevo”- tal y como ha explicado este cofrade que lleva tres años participando en la toma de decisiones de la Cofradía.

“Ningún hermano (que es como se llama a los socios de la Cofradía) quiere echar una mano para entrar a formar parte de la Junta Directiva”- ha explicado García, quien insiste en que quizás muchos creen que ser miembro de la directiva es mucho trabajo.

“Antiguamente había mucho trabajo en casa”- explican los cofrades, que recuerdan que había que tener la “cama de Cristo”, lavar la ropa de capuchinos, preparar limonada y vinos españoles, pero que eso ahora ha cambiado, la ropa se manda a la lavandería, ya no se reúnen en las casas y el trabajo se limita, según García, a unas quince horas al año.

“La gente es reacia a estar siete años de compromiso”- que es lo que exigen los cargos rotatorios de la Vera Cruz, pero los estatutos rígidos del XVI han cambiado y ahora no hay tanta disciplina.

El riesgo es grave, porque si no aparecen voluntarios “llegará un año en que pueda desaparecer la procesión del Viernes Santo en San Esteban”- alega Juan Carlos García, recordando que cada cofrade de la Junta directiva acompaña a un paso en esa noche.

“Ahora tenemos una cofradía Light”- explica el actual mayordomo recordando que se ha suavizado el trabajo y que los horas se limitan a la víspera de Domingo de Ramos, cobrar las cuotas de los cofrades (que rondan las 400 personas que abonan 3 euros anuales), tocar la campanilla en los funerales de los hermanos y Jueves Santo y Viernes Santo.

Además García recuerda que ser de la Vera Cruz es estar “siete años de hermandad y camaradería”, ya que se hacen nuevas amistades.

Los miembros de la Vera Cruz ya han utilizado los canales de comunicación que tienen a su alcance para dar a conocer el problema y el domingo el párroco de la localidad, Fortunato Antón, ya hacía un llamamiento a los fieles para que eviten que la cofradía pueda desaparecer en unos años por falta de voluntarios que quieran entrar en la directiva.

Además, los responsables de este organismo, también ha colocado carteles por las calles de San Esteban, con el fin de dar difusión a su problema.

En ellos hacen un doble llamamiento, por un lado el recordar que si no aparecen más cofrades dispuestos a tomar las riendas de la toma de decisiones de la Vera Cruz esta desaparecerá en unos años, y por otro lado, recordar a los sanestebeños que si aún no son hermanos de la misma, se apunten, para colaborar al sostenimiento de esta tradición que roza el medio milenio.

“Merece la pena verlo para sentir lo que es la cofradía”- recuerda el mayordomo, quien atesora actualmente una joya: el libro, de pergamino, que fue el germen de la Vera Cruz que hoy necesita apoyo.

La Cofradía de la Vera Cruz de San Esteban de Gormaz nació en 1540 y presume de ser una de las más antiguas de la provincia, junto con la olvegueña.

Desde su creación hasta hoy ha evolucionado mucho y hace tan sólo nueve años ya había un miembro femenino en esta institución, la pionera fue Esperanza Molina, quien luchó desde su puesto de la Junta Directiva para evitar precisamente un problema que hoy vuelven a presentar: la falta de candidatos que quieran asumir el compromiso de estar siete años en la Junta Directiva.

Hoy, en la actual directiva, también hay otras dos mujeres: Belén Tomás y Teresa García.

Desde el siglo XVI, la Vera Cruz apuesta por hacer de la Semana Santa su particular fiesta y compartir con todo el pueblo ribereño la recreación de las últimas horas en la vida de Jesucristo.

En los últimos años el esfuerzo a sido también económico, y hace tan sólo dos años, la Semana Santa de San Esteban estrenaba un nuevo paso para la procesión: la entrada de Jesús en Jerusalén, más conocido como “La Borriquilla”.

Era la apuesta de algo vivo que seguía latiendo entre los hermanos cofrades que coordinan, junto con la parroquia estos cultos religiosos.

Su estreno fue en un día muy señalado: el Domingo de Ramos de la Semana Santa 2006 y su historia, reflejada en su actas de constitución, un bello documento escrito que conservan con mimo los cofrades, se mezclaba con la nueva imaginería.

Precisamente en el programa de mano que el año pasado reflejaba los actos litúrgicos que se celebraban en la semana de Pasión, aparecía una antigua fotografía donde se podía ver a algunos de los miembros de la directiva de la Vera Cruz de hace medio siglo, prácticamente.

Un legado que ahora necesita ayuda para no desaparecer.
Informa Ana Hernando