Emulando las razzias del Cid a golpe de pedal
lunes, 5 de mayo de 2008
EDUCACIóN · Cabalgando a lomos de caballos de hierro, sustituyendo vasallos por alumnos, los chavales de la Escuela Hogar y el Colegio han vuelto a finalizar otra proeza unir San Esteban con un punto cultural, a través del pedalear de la bicicleta.
Ya lo decían los coetáneos del Cid, "Dios que buen vasallo si tuviera buen señor", pues lo mismo se podría decir de estos jóvenes, aunque no todos los medios sepan verlo, en sanesteban.com queremos darles las gracias por llevar, un año más, el nombre de San Esteban, a golpe de pedal.
Este año el objetivo era la Exposición Universal de Zaragoza 2008, de donde regresaron ayer después de compartir el agua del Duero con los maños y recorrer, durante el puente el camino entre San Esteban y la capital de Aragón.
Si bien las razzias del Cid han quedado disipado entre tanta dureza física, si el Campeador hubiera conocido de la valentía y el aguante de estos jóvenes, que “fuertes como toros” se enfrentan a cuestas, clima y cansancio, a buen seguro les hubiera unido a sus huestes, para llevar el nombre de Castilla en sus viajes, como ellos hacen con el nombre de la villa ribereña.
Este año, además, los 44 chavales que participan en la ruta, junto con los profesores y colaboradores que, en coche de apoyo, prestan auxilio, apoyo moral e infunde ánimos a esta peculiar tropa cidiana.
Eso sí, después de 12 años recorriendo caminos y veredas, mezclando literatura, historia y deporte en sus rutas ciclistas, este año, por fin, el clima les ha dado una tregua.
“Estoy que no me lo creo” explicaba Vidal Lamata, el director de la Escuela Hogar y alma mater de estas expediciones, quien explicaba la dureza física de una ruta que les ha llevado por verdaderos desiertos, pero en los que los chavales “han tirado muy bien”.
El objetivo de este año era más duro y eso asustó a muchos chavales, pero ya el primer día los escolares, más mayores que otros años, a partir de 1º de la ESO dieron una lección de aguante y fuerza y llegaron a la meta, todavía en tierras sorianas, antes de lo previsto.
Lamata también destacaba de este viaje el recibimiento con el que les han sorprendido en los pueblos donde llegaban, tanto en Gómara, como fuera de tierras sorianas, algo que les ha sorprendido, ya que han levantado envidia sana en muchas localidades a su paso dejando a los vecinos “alucinados” según explicaba Vidal, quien quiso también sorprender a los anfitriones de la segunda noche con su participación en la fiesta de los Quintos que celebraban en Brea de Aragón.
Ayer el día era el más importante, pero el más relajado, desde que el pasado 1 de mayo, a las 6.30 de la madrugada comenzaban a pedalear camino a la Expo, entusiastas ante la meta que les esperaba.
Después de haber descansado en Garrapinillos, ayer entraron en Zaragoza custodiados por la policía municipal, hasta el recinto que a partir del 14 de junio acogerá la Expo del Agua.
Allí, perfectamente custodiada, depositaron el agua soriana, de los manantiales del Duero para que represente a Soria ante el mundo, en una actividad sostenible, solidaria y ecológica, pero sobretodo puramente educativa.
La más pequeña de la expedición, Paula Albitre, fue la encargada de entregar la botella de agua, mientras que el más joven, Kevin Rincón, entregó a los aragoneses un plato de recuerdo de la Virgen del Rivero, que siempre llevan en sus viajes.
Con el objetivo cumplido, los chavales emprendieron ayer, ya en autobús el camino de regreso a San Esteban.
En sus piernas llevaban el cansancio de estos días, pero en su interior el sabor de esta nueva conquista.
Los más osados ya piensan en nuevas rutas: La Alcarria, completar la ruta del Cid hasta Valencia o nuevas aventuras, muestra del espíritu y el entusiasmo.
Este año el objetivo era la Exposición Universal de Zaragoza 2008, de donde regresaron ayer después de compartir el agua del Duero con los maños y recorrer, durante el puente el camino entre San Esteban y la capital de Aragón.
Si bien las razzias del Cid han quedado disipado entre tanta dureza física, si el Campeador hubiera conocido de la valentía y el aguante de estos jóvenes, que “fuertes como toros” se enfrentan a cuestas, clima y cansancio, a buen seguro les hubiera unido a sus huestes, para llevar el nombre de Castilla en sus viajes, como ellos hacen con el nombre de la villa ribereña.
Este año, además, los 44 chavales que participan en la ruta, junto con los profesores y colaboradores que, en coche de apoyo, prestan auxilio, apoyo moral e infunde ánimos a esta peculiar tropa cidiana.
Eso sí, después de 12 años recorriendo caminos y veredas, mezclando literatura, historia y deporte en sus rutas ciclistas, este año, por fin, el clima les ha dado una tregua.
“Estoy que no me lo creo” explicaba Vidal Lamata, el director de la Escuela Hogar y alma mater de estas expediciones, quien explicaba la dureza física de una ruta que les ha llevado por verdaderos desiertos, pero en los que los chavales “han tirado muy bien”.
El objetivo de este año era más duro y eso asustó a muchos chavales, pero ya el primer día los escolares, más mayores que otros años, a partir de 1º de la ESO dieron una lección de aguante y fuerza y llegaron a la meta, todavía en tierras sorianas, antes de lo previsto.
Lamata también destacaba de este viaje el recibimiento con el que les han sorprendido en los pueblos donde llegaban, tanto en Gómara, como fuera de tierras sorianas, algo que les ha sorprendido, ya que han levantado envidia sana en muchas localidades a su paso dejando a los vecinos “alucinados” según explicaba Vidal, quien quiso también sorprender a los anfitriones de la segunda noche con su participación en la fiesta de los Quintos que celebraban en Brea de Aragón.
Ayer el día era el más importante, pero el más relajado, desde que el pasado 1 de mayo, a las 6.30 de la madrugada comenzaban a pedalear camino a la Expo, entusiastas ante la meta que les esperaba.
Después de haber descansado en Garrapinillos, ayer entraron en Zaragoza custodiados por la policía municipal, hasta el recinto que a partir del 14 de junio acogerá la Expo del Agua.
Allí, perfectamente custodiada, depositaron el agua soriana, de los manantiales del Duero para que represente a Soria ante el mundo, en una actividad sostenible, solidaria y ecológica, pero sobretodo puramente educativa.
La más pequeña de la expedición, Paula Albitre, fue la encargada de entregar la botella de agua, mientras que el más joven, Kevin Rincón, entregó a los aragoneses un plato de recuerdo de la Virgen del Rivero, que siempre llevan en sus viajes.
Con el objetivo cumplido, los chavales emprendieron ayer, ya en autobús el camino de regreso a San Esteban.
En sus piernas llevaban el cansancio de estos días, pero en su interior el sabor de esta nueva conquista.
Los más osados ya piensan en nuevas rutas: La Alcarria, completar la ruta del Cid hasta Valencia o nuevas aventuras, muestra del espíritu y el entusiasmo.
Informa Ana Hernando