El Huracán viaja en el tiempo y la galaxia para comunicarse

El Huracán viaja en el tiempo y la galaxia para comunicarse
miércoles, 19 de marzo de 2008

ASOCIACIONES · La asociación El Huracán logró en la madrugada del sábado algo histórico: volver a poner en comunicación la red de castillos, atalayas y fortalezas de la línea defensiva del Duero, como si viajáramos en el tiempo y pasáramos al año mil.

Dentro de su Marzo Cultural esta asociación había dedicado la jornada a la interpretación del cielo y las galaxias y, a través de la didáctica y cercana exposición del astrónomo José Luis Quiñones, el viaje interestelar fue como una jornada de cine: apasionante, divertido y accesible, ya que además de la charla, la concentración en el campo de fútbol, permitió a todos los asistentes contemplar con detalle la luna, galaxias cercanas y lejanas e incluso estrellas en pleno nacimiento, a través del uso de potentes telescopios y de las instrucciones del propio Quiñones.

El astrónomo, además, contagió de su entusiasmo y amor por la galaxia, a pesar de llevar sólo 3 años desarrollando este hobbie, a todos los asistentes, a los que instruía en el uso de los prismáticos para, casi a simple vista, contemplar muchas estrellas.

Este navarro iba mostrando, con detalle y soltura, dónde se encuentran nuestros vecinos que lucen a años luz de la tierra, como quien mantiene una distendida charla.

El plato fuerte de la jornada, a la que también acudió el propio Quiñones, fue a partir de la medianoche, cuando una expedición de más de 100 sanestebeños se encaminó hasta la atalaya de Quintanilla de Tres Barrios y allí, siguiendo las instrucciones de Alberto Carrasco, el organizador del Marzo Cultural, iban viendo una comunicación que hoy en día hemos perdido, pero que a los hombres del medievo les permitía estar alerta y avisarse de peligros y ataques.

A través de señales de luz la comunicación viajaba fluida entre la fortaleza califal de Gormaz, las atalayas de Uxama, la Olmeda, Velilla, el viejo Castromoro de San Esteban y Quintanilla de Tres Barrios, desde donde se controlaba todo. Además “los equipos de iluminación”, como los llamaba el propio Carrasco, dieron luz y resaltaron, en una clara noche estrellada, estos baluartes de la defensa castellana que, un milenio después volvieron a comunicarse.

Con esta actividad se cerró esta edición del marzo cultural, una actividad que se inició en 1996 bajo el título “Empezamos a andar”, se ha visto reducido a dos fines de semana por la celebración de la Semana Santa y las fiestas escolares de Castilla y León.

Su responsable, Alberto Carrasco, explicaba cómo nació este proyecto hace más de 10 años, para centrar la atención en la cultura, el deporte, el teatro, la historia o la naturaleza de la zona, ya que las distintas celebraciones de esta fiesta cultural han permitido hacer un repaso a los secretos de San Esteban y comarca en todos sus frentes.

Esta fue la segunda cita de este año, ya que el sábado anterior ofrecieron la primera de sus conferencias, sobre los riesgos naturales y el impacto ambiental en la Ribera del Duero a su paso por San Esteban, dentro de la charla coloquio dirigida por la profesora de biogeografía de la Universidad Complutense de Madrid, María Manuela Redondo García, acompañada de dos alumnos del último curso de carrera, Justino Losada Gómez y Francisco Javier López Lozano.

Esta charla permitió estudiar lo que el propio Alberto Carrasco considera “el referente de la localidad”, el Duero, el río que baña la localidad y del que se estudiaron los datos, la historia y el futuro.
Informa Ana Hernando